Las transformaciones de Griselda Siciliani y Sofía Gala para convertirse en Moria Casán

Dos de las actrices que interpretaron a La One en la serie dejaron ver el impactante proceso de maquillaje y vestuario para cambiar su fisonomía

El video muestra el proceso de transformación de Sofía Gala Castiglione. interpretando a Moria Casán joven para su serie biográfica

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El estreno de la serie biográfica sobre Moria Casán reavivó la conversación sobre la compleja tarea de las actrices encargadas de encarnar a una de las figuras más reconocidas del espectáculo argentino. La transformación física y técnica de Sofía Gala Castiglione y Griselda Siciliani para convertirse en Moria en distintas etapas de su vida se convirtió en uno de los aspectos más comentados tanto por el público como por la crítica especializada.

Detrás de cada episodio, el proceso de caracterización requirió precisión, observación minuciosa y un trabajo coordinado entre actrices, maquilladores y vestuaristas. Las imágenes del backstage, difundidas tras el estreno, muestran claramente cómo cada detalle fue pensado para lograr una representación fiel y verosímil de la diva.

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La caracterización de Sofía Gala como Moria en su juventud demandó una transformación progresiva y metódica. En las imágenes de preparación se observa a la actriz sentada en el camarín, con el rostro limpio y los rasgos relajados antes del inicio del proceso. El primer paso consistió en la aplicación de una base de maquillaje uniforme, diseñada para igualar el tono de piel y preparar el rostro para las siguientes capas de producto.

Sofía Gala Castiglione sentada en un sillón mientras una persona le aplica maquillaje en los ojos en un camarín
Sofía Gala Castiglione durante la sesión de maquillaje para interpretar a su madre

A continuación, el equipo de maquillaje trabajó sobre los ojos, utilizando sombras en tonos morados y lilas, delineador negro y pestañas postizas. El objetivo era replicar el maquillaje característico de Moria en los años iniciales de su carrera, resaltando la mirada y acentuando la expresividad. Durante este paso, Sofía repasaba el guion y revisaba sus textos, combinando la preparación técnica con el estudio actoral.

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La transformación continuó con la aplicación de rubor y contornos, destinados a modificar sutilmente la estructura facial y acercarla al semblante de la joven Moria. El peinado también cumplió un rol central: la actriz recibió una peluca negra, larga y con flequillo recto, un sello distintivo del estilo de la diva. El resultado final es una imagen que remite de inmediato a los primeros años de la protagonista, con un maquillaje intenso, labios rojos y una actitud segura ante el espejo.

El proceso de caracterización se completó con el vestuario: prendas con estampados llamativos, cinturones anchos y accesorios grandes, elementos que definieron el look escénico de Moria en sus inicios. La coordinación entre maquillaje, peinado y vestuario fue clave para lograr una transformación creíble y reconocible para el público.

Una mujer lleva un traje plateado de vedette con plumas en la cabeza y pedrería delante de una estructura decorativa iluminada
Una actriz luce un vestuario de vedette con plumas y pedrería para la serie biográfica sobre Moria Casán.

La actuación de Sofía Gala fue especialmente valorada por su capacidad para captar los gestos, el tono y la actitud de Moria en los primeros años. Diversos análisis destacaron que la elección de la hija real de la protagonista no solo aporta realismo, sino que también carga de sentido emocional las escenas de la infancia y adolescencia, dotando de una intensidad particular a la reconstrucción de la relación madre-hija.

En los primeros episodios de la serie, el trabajo de la actriz recae en mostrar la complejidad y las contradicciones de una figura pública en formación. La interpretación fue evaluada como precisa en la reproducción tanto de los movimientos como del estilo verbal, consolidando la credibilidad del relato.

Sofía se convirtió en su propia madre en la ficción, asumiendo el desafío de interpretar a una figura de alto perfil con una carga personal ineludible. Su preparación incluyó el análisis de archivos audiovisuales y el estudio de la corporalidad de Moria, buscando replicar la energía y el desparpajo que caracterizaron a la diva desde sus primeros años en el espectáculo.

La caracterización no solo fue un ejercicio técnico, sino también emocional. La actriz debió enfrentarse a escenas que reflejan momentos de la vida de su madre, aportando una densidad única a cada secuencia y reforzando el lazo entre realidad y ficción. El resultado es una interpretación que logra conmover y sorprender por la fidelidad con la que reproduce tanto el aspecto exterior como la esencia de la juventud de Moria Casán.

Por su parte, el desafío de representar a Moria Casán en su etapa de mayor exposición mediática recayó en Griselda Siciliani, quien debió afrontar una preparación particular, tanto a nivel físico como actoral. La caracterización comenzó con la aplicación de parches descongestionantes bajo los ojos, seguidos de una base de maquillaje más intensa, diseñada para modificar la textura y el tono de la piel, acercándose al aspecto de Moria en su madurez televisiva.

Griselda Siciliani luce parches bajo los ojos al inicio y termina con un peinado oscuro con flequillo, maquillaje intenso y un atuendo con pedrería y abrigo

Las imágenes del backstage muestran a Siciliani recibiendo el trabajo de varios profesionales del maquillaje, quienes acentuaron las facciones, oscurecieron las cejas y aplicaron sombras moradas y delineador para amplificar la mirada. El siguiente paso consistió en la colocación de una peluca similar a la que usó Moria durante sus años de mayor popularidad: cabello oscuro, lacio y flequillo recto, acompañado por peinados voluminosos en las escenas de espectáculo.

Uno de los puntos más comentados fue la dificultad de reproducir la gestualidad, el ritmo verbal y la capacidad de improvisación de Moria en algunos monólogos que ya son parte de la cultura popular. Esta preparación no implicaba solo memorizar las palabras, sino también captar la musicalidad particular del habla de la diva.

Una mujer con una bata azul y una vincha negra recibe maquillaje en el cuello por parte de un maquillador en un vestidor
Griselda Siciliani recibe maquillaje en el proceso para convertirse en Moria Casán

El vestuario jugó también un rol protagónico: trajes de gala, plumas, brillos y accesorios ostentosos, que remiten a los shows y presentaciones emblemáticas de Moria. La incorporación de prótesis y rellenos permitieron modificar la silueta, acercando aún más la imagen de Siciliani a la de la figura original. En las secuencias de escenario, la actriz luce conjuntos extravagantes y tocados de plumas, elementos centrales del imaginario visual de la diva.

El proceso de transformación física se completó con la actitud y la postura: hombros hacia atrás, mirada desafiante y un andar seguro marcaron la diferencia entre una caracterización superficial y una encarnación a fondo. La suma de estos elementos técnicos y actorales permitió que el público se cuestione, incluso desde la imagen, si estaba viendo a Griselda Siciliani o a Moria Casán.

La recepción del trabajo de Siciliani estuvo marcada por el reconocimiento a la dificultad de asumir un personaje con una identidad tan definida y arraigada en la cultura popular. La actriz logró sortear los riesgos del mimetismo y aportó matices propios a las escenas más complejas, manteniendo siempre la esencia de la figura retratada.

La serie sobre Moria Casán, protagonizada por Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth en las distintas etapas de la vida de la diva, fue concebida como un proyecto que busca ir más allá de los escándalos mediáticos y las frases célebres. La intención de los creadores fue reconstruir la trayectoria de una de las figuras más reconocibles del espectáculo argentino, explorando sus facetas públicas y privadas.

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