El abogado Roberto Castillo aseguró que la Justicia intimó a restituir la cuenta de Instagram de su pareja Cinthia Fernández

El letrado aseguró que Facebook Argentina tiene dos días para cumplir con la reapertura de la red social de la panelista, que apareció cerrada en el primer día de marzo

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El posteo del abogado de
El posteo del abogado de Roberto Castillo, pareja de Cinthia Fernández, donde indica que la Justicia ordenó la restitución inmediata de la cuenta de la panelista

La nueva suspensión de la cuenta de Instagram de Cinthia Fernández profundizó el conflicto judicial entre la panelista y Facebook Argentina SRL, renovando el debate sobre derechos laborales digitales. Este sábado, su abogado y pareja, Roberto Castillo, anunció que el Juzgado Federal de Campana ordenó a la filial local de Facebook restituir el perfil en un plazo máximo de 48 horas, bajo amenaza de una multa diaria de $300.000.

La cuenta fue suspendida el 1 de marzo de 2026, sumando el quinto cierre atribuido a denuncias automatizadas en la plataforma. Fernández, según contó depende de Instagram como principal fuente de trabajo y su defensa argumentó ante la justicia la vulneración de garantías laborales y de defensa. El fallo exige reponer la cuenta y no aplicar nuevas sanciones sin análisis previo.

Antecedentes de suspensiones

Fernández ya sufrió cinco suspensiones de su cuenta de Instagram desde 2025, todas vinculadas a reportes automáticos procesados por sistemas sin intervención humana. Este mecanismo provocó inmediata pérdida de acceso y generó episodios de angustia personal y preocupación profesional. La sucesión de bloqueos visibilizó el conflicto sostenido entre la panelista y la red social.

En diciembre de 2025, Fernández recuperó el acceso tras un recurso de amparo gestionado por Castillo, especialistas legales y un profesional en ciberseguridad. Esta intervención forzó a la plataforma a revisar manualmente la situación antes de imponer nuevas suspensiones. Fernández declaró entonces: “Estoy podrida, pido que me dejen en paz porque yo no jodo a nadie. Con esto mantengo mi casa entera, vivo y como de las redes”.

La defensa de Roberto Castillo fundamentó que la labor y los ingresos de Fernández dependen directamente de Instagram. Presentó ante el tribunal la solicitud de que se garantizara una instancia mínima de defensa previa a cualquier medida unilateral por parte de la empresa.

Impacto profesional, económico y personal de la suspensión

El vínculo laboral de Fernández con Instagram es esencial para su subsistencia. Según la documentación judicial citada por Infobae, percibe ingresos mensuales de entre USD 2.000 y 3.000 por contratos publicitarios y venta de productos a través de la plataforma. Las suspensiones automáticasle habrían causado pérdidas estimadas entre USD 3.500 y 5.000 en acuerdos laborales y ventas frustradas.

Después de mucha angustia, la influencer contó cómo restableció su principal fuente de ingresos (Video: Instagram)

Después de una de las suspensiones, Fernández compartió en televisión y redes sociales el impacto emocional, afirmando: “Estos ojitos son de llorar mucho”. También agradeció públicamente a Castillo: “Gracias a mi amor por el aguante, por conseguirme siempre la salvación, por ser un rottweiler y demandar a todos los que tengas que demandar”.

Al recuperar su cuenta en diciembre, la panelista priorizó la reactivación inmediata de contratos y colaboraciones: “Prepárense porque tengo que vender de todo”, remarcó ante su audiencia, evidenciando la urgencia económica tras el cierre temporal de su perfil.

Detalles de la resolución judicial

En diciembre, el Juzgado Federal de Campana, bajo la dirección del juez Adrián González Charvay, estableció que cualquier suspensión futura de la cuenta de Fernández debe pasar por revisión humana y garantizar el derecho de defensa de la titular. El tribunal rechazó el argumento de Facebook Argentina SRL sobre la falta de control sobre Instagram, determinando que la filial local actúa como referente ante los usuarios nacionales.

El domingo 1 de marzo
El domingo 1 de marzo de 2026, la cuenta de Instagram de Cinthia Fernández apareció así

El fallo consideró que la cuenta es un activo comercial esencial para Fernández. Ordenó que toda denuncia contra el perfil requiera análisis personal, dejando sin efecto el criterio de suspensiones automáticas gestionadas por programas de reporte.

La resolución marcó un precedente relevante para la protección de derechos laborales en el entorno digital, abriendo la puerta a nuevos reclamos legales frente a decisiones unilaterales de plataformas globales.

El caso de Cinthia Fernández ilustra cómo la dependencia de las redes sociales articula la supervivencia profesional y familiar, y resalta la importancia del acceso digital para quienes construyen allí su principal sustento.