El recuerdo de Eduardo de la Puente en un nuevo aniversario de la Rock & Pop: “Era una hermosa cueva”

El conductor revivió los primeros días de la FM en la que la complicidad con el oyente y el desafío a lo establecido dieron forma a una generación

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Eduardo de la Puente visitó los estudios de la Rock And Pop para festejar sus 41 años

En la mañana del viernes, Eduardo de la Puente se acercó a los estudios de Rock & Pop en el marco de los 41 años de la emisora, la radio que marcó su carrera y el pulso de varias generaciones. Recordó su llegada en 1988 y la atmósfera que definía a la radio en aquellos años fundacionales, cuando la historia se escribía en tiempo real.

De la Puente evocó con precisión el ambiente del estudio original: “Era una hermosa cueva y era un estudio muy chiquitito, muy sórdido, muy con alfombras y cortinas raídas. Era un clima de juventud y rock and roll irreverente, total y absoluto”. El contraste con el aire acartonado de la radio de los años ‘80 resultaba evidente. Las demás emisoras apostaban a la pulcritud del sonido y la formalidad de sus locutores. En ese contexto, Rock & Pop irrumpió con una energía completamente disruptiva. Aquella “cueva” se transformó en el epicentro de una revolución radial que aún resuena en la memoria colectiva.

La historia de la emisora comienza en 1985, en pleno destape cultural. El regreso de la democracia en la Argentina impulsó una oleada de creatividad y apertura en los medios de comunicación, y Rock and Pop supo canalizar ese espíritu, cambiando los parámetros tradicionales de la radio.

Mario Pergolini y Ari Paluch,
Mario Pergolini y Ari Paluch, conductores de Feedback, junto con Los Fabulosos Cadillacs y Eduardo de la Puente -de bigotes-, por entonces prensa de la banda, en los estudios de Rock & Pop

Su fórmula inicial apostó por la vanguardia, la inclusión activa del oyente, la liberación del discurso y la espontaneidad. Durante sus primeros dos años, la emisora transmitió únicamente música, pero el verdadero giro se produjo al lanzar sus programas originales: espacios que aún viven en el recuerdo de quienes los escucharon.

El testimonio de De la Puente ilustra ese momento de ruptura. “La FM en ese momento era una sucesión de muy buenos locutores y locutoras, obviamente muy acartonados, muy atildados, con música muy suave. Y Rock & Pop irrumpe con un montón de irreverencia y con un montón de cosas que no se tenían que hacer”. El nacimiento de la radio coincidió así con el anhelo social de experimentar, explorar y desafiar los límites del discurso público, en un contexto en el que la recuperación democrática estaba muy cercana.

El lenguaje descontracturado y su relación horizontal con los oyentes introdujeron una dinámica inédita en el éter argentino. La radio dejó de lado la distancia jerárquica para establecer un vínculo directo, casi de igual a igual, con su público.

Eduardo de la Puente es
Eduardo de la Puente es una de las voces insignia de la radio

De la Puente lo resume: “Entrábamos con esa noción de ‘yo sé lo que no me gusta escuchar en la radio. No sé lo que quiero hacer, pero sé que esto no lo quiero’”, recordó con convicción. Un arrojo que no resultó gratuito: “Nos mandamos con todo lo que no había que hacer, así fueron los quilombos que tuvimos. Tuvimos un montón de apercibimientos”.

La innovación no estuvo exenta de consecuencias. El lenguaje y las temáticas de los programas llamaron la atención de las autoridades regulatorias. “Yo creía que no teníamos quilombos con el Comfer, hasta que un día Grinbank me muestra una pila de apercibimientos que pesaban unos kilos”, relató alguna vez entre risas De la Puente. La frecuencia con la que la emisora desafiaba los límites preestablecidos se reflejaba en el volumen de esas advertencias oficiales.

Según explicó, ese espíritu abierto y punk redefinió la relación con el oyente: “El lenguaje que tiene la radio ha cambiado muchísimo a partir del lenguaje que le dimos, digo ‘dimos’ porque éramos un montón diciendo cosas que no se podían decir en la radio, teniendo una actitud hacia el oyente que no se podía tener en la radio; al oyente se lo franeleaba todo el tiempo y acá con el oyente la relación era de igual a igual. Corríamos las fronteras en un punto un tanto punk”.

Eduardo de la Puente es
Eduardo de la Puente es una de las figuras emblemáticas de la radio

Dentro de la nueva grilla, el surgimiento de Malas Compañías marcó una era. Después de su experiencia junto a Ari Paluch en Feedback, Mario Pergolini propuso a De la Puente formar dupla en un ciclo que se emitía de 19 a medianoche. El impacto fue inmediato: el 78% de la audiencia de la FM de la época era de ellos.

El éxito de Malas Compañías no se limitó a los números. La propuesta de entrevistar tanto a personalidades consagradas como a representantes de la vida cotidiana, sumada a un lenguaje sin filtros, consolidó una nueva forma de hacer radio. Los límites del discurso y los temas permitidos empezaron a correrse, ampliando la cancha para quienes vinieron después.

De la Puente recuerda con orgullo el ambiente colectivo y pionero: “Por suerte me tocó una gran época. Yo empecé a laburar en Rock & Pop en el ’88 y los vimos nacer a casi todos y pudimos alternar con casi todos. Rock & Pop colaboró muchísimo para que fuera el nacimiento de muchísima, muchísima gente de esa camada”.

A 41 años de su fundación, la emisora se mantiene viva en la memoria por haber sido semillero de talentos y cuna de programas icónicos. El legado de Rock and Pop trasciende sus propias fronteras: redefinió el rol de la radio, amplió los márgenes del discurso y marcó a fuego la cultura popular argentina.