La historia es bastante conocida, incluso fue narrada en diferentes oportunidades por uno de los protagonistas, Diego Armando Maradona. En varias entrevistas e, incluso, en su autobiografía Yo Soy El Diego de la Gente, el astro dejó en claro que su encuentro con el papa Juan Pablo II fue “decepcionante”. “Me peleé con el Papa porque fui al Vaticano y vi los techos de oro. Y después escuché al Papa decir que la Iglesia se preocupaba por los chicos pobres... Pero, ¡vendé el techo, fiera, hacé algo!”, sintetizó Maradona su sinsabor en el libro escrito a partir de entrevistas con los periodistas Ernesto Cherquis Bialo y Daniel Arcucci.
Ahora, Guillermo Coppola, manager y amigo del ídolo, le dio contexto a ese choque de planetas con su inoxidable talento para narrar anécdotas. “Un miércoles, antes de irse a entrenar, me pide que consiga que el Papa bendiga a Dalma, que había nacido hacía poco. Hago los contactos y el viernes me llaman y me dicen: ‘El lunes a las 8 el Papa le da la bendición’”, comenzó contando Coppola este sábado en PH: Podemos Hablar (Telefe).
Con la audiencia en el bolsillo, Maradona va por más y le pide a su manager que haga viajar desde Buenos Aires hasta Italia a sus padres, Don Diego y Doña Tota, a lo que agregó un pedido especial: “Que me traigan una sopa paraguaya”. Entonces, Coppola armó la logística para viajar el domingo, después de que terminara el partido del Napoli, hacia Roma. Pero el Diez lo frenó: “¿Vos estás loco? Viene mi papá, juego de local... ¿y no va a venir a ver el partido?”.

Deseo concedido: al aterrizar en Roma, los padres de Diego viajaron hasta Nápoles a bordo de un auto y, dos horas más tarde, estaban en el estadio San Paolo con el partido ya comenzado. Y Coppola remarcó el contraste: “En esa época, el San Paolo era la Ópera de Milano, la Ópera de Viena. Las mujeres... había un sector donde pasabas y el perfume era... ¡glamour! Y llega Don Diego del viaje, en alpargatas; Doña Tota con un batón... normal: venían de 14 horas de vuelo, dos horas y pico de auto, la sopa paraguaya. Y de ahí, a la tribuna de honor”, contó ante las risas de Andy Kusnetzoff y el resto de los invitados: Pablo Echarri, Verónica Llinás, María del Cerro y Natalie Weber.
“Doña Tota entró al palco con la sopa paraguaya. ‘Tota, ¿por qué bajaste eso?’, le pregunté. ‘Para que se aireé, hijo. Viene de 14 horas de avión y dos de auto, que tome aire’”, recordó Guillermo, quien ya estaba pensando que al terminar el partido, viajarían hacia Roma. Error: otro pedido de Diego. “Vinieron mamá y papá con la sopa paraguaya, ¡vamos a casa!”.
En la casa de los Maradona en Nápoles, la sopa paraguaya fue devorada y las horas fueron pasando. “La sopa paraguaya era rica, pero comías un pedacito y te salía un granito por toda la grasa que tenía”, describió Coppola. “Entonces empezaron las cosas, los movimientos estomacales. Sopa y sopa y sopa... y el truco. 11 y media de la noche, me fui a apoliyar ya con la idea de que el Papa no existía”, contó.

Pero a las tres de la madrugada, ya del lunes y a ocho horas de tener que presentarse en el Vaticano, el sueño de Coppola se vio interrumpido. Era Doña Tota. “La tenía a los pies de la cama y me decía: ‘Guillermo, son las tres... ¡el Papa!’. Para mí, ya estaba, pero ahí ella se imponía. Y le dijo a Diego: ‘Vamos nene, vine de Buenos Aires, traje la sopa, el Papa te espera, va a bendecir a tu hija’. Don Diego tenía algunos gases violentos, por la sopa. La cocina era terrible, había que abrir las ventanas”, recordó el manager.
A media hora del encuentro pactado, la comitiva llegó a Roma. “Estaba la Guardia Suiza, ¿viste que no se mueven nunca? Llegamos nosotros y éramos Los locos Addams. Diego en short y ojotas, Don Diego seguía con su problema estomacal, los tipos miraban. Entramos y un colaborador nos dijo que no había que tocar al Papa: había que hacer la reverencia y besar el anillo. Llega el Papa donde está Don Diego... ¡y le mete un abrazo al Papa, que no había que tocarlo!”, contó risueño.
Y comenzaron los problemas: “Después el Papa pide ver al grupo Maradona solo y ahí Diego se enoja: ‘Ya no lo veo, ya está, mirá como vive este, se cae el oro de los techos, andá vos, estas son cosas tuyas...’. Palabras duras en el Vaticano”, contó Guillermo. “Pero Claudia y Tota lo convencen, entonces va a verlo. Se sienta y ahí el Papa le pregunta por el gol con la mano de Dios, porque nadie la vio. Y le cuenta que él jugaba al arco en Polonia. Diego le dice: ‘¿Justo al arco? En mi país, los que juegan en el arco son todos boludos’, le dijo en italiano. ¡Le dijo boludo al Papa!”, agregó.

¿El final? El mismo que contó el propio Diego en repetidas ocasiones. “El Papa le regaló un rosario y le dijo que es especial, un homenaje a los visitantes. Pero él va que es igual a todos los demás. ‘¿Qué me estás diciendo? Son todos iguales’, le dijo. Se paró y se fue. Y sí, es Diego”, cerró, ante las risas incrédulas de los presentes.
SEGUIR LEYENDO:
Más Noticias
Nicole Neumann contó por qué sigue amamantando a su hijo de 2 años: “Mi psicólogo dice que ya está grande”
La modelo habló del proceso emocional que implica avanzar con el destete y relató con humor cómo el pequeño Cruz expresa sus pedidos con total claridad

La inesperada reacción de la China Suárez a la parodia que hizo Pablito Castillo del polémico video con Mauro Icardi
Un breve mensaje de la actriz en Instagram despertó especulaciones después de que el influencer recreara la escena viral junto al delantero

Tomás Dente recordó a su madre con la carta que escribió el día de su muerte: “Confiaste en mí para tu partida”
El conductor compartió una foto familiar y recuperó el texto que redactó en 2009 para despedir a Ada, al cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento

Tiene 19 años, cantó un himno del folklore con Nati Pastorutti y conmovió al jurado de Es mi sueño: “Sos especial”
Cristian Figueroa se llevó los elogios de Abel Pintos y de Jimena Barón y una inolvidable ovación del público luego de su actuación a dúo

Diego Torres tuvo que frenar su show por un problema técnico y su reacción se volvió viral: “Son cosas que pasan”
El artista estaba en uno de los tramos íntimos de su concierto cuando advirtió la falla y apeló al humor para salir del paso



