El Mono de Kapanga: “Gracias a Masterchef muchos descubrieron nuestras canciones”

Sincero, sin vueltas, Martín Fabio es el vocalista y compositor principal de una banda que hace 25 años transita los escenarios. Sin embargo, su participación en el programa de Telefé le trajo mucho más reconocimiento

Martín Fabio o el Mono de Kapanga y sus respuestas en "La Bestia Pop"

Dicen que la fama es “puro cuento”, sin embargo a veces trae sorpresas lindas. Algo de eso experimenta Martín Fabio, más conocido como el Mono de Kapanga. Desde su participación en Masterchef Celebrity vio como la banda en la que es vocalista hace un cuarto de siglo aumentó su popularidad. “Pensé que era popular. Teníamos nuestro público. Algunos me decían ‘te conoce todo el mundo’ y no, hay gente que no sabe ni quién sos”, contó en La Bestia Pop el ciclo que conduce Adrián Korol por la Pop Chascomús y siguió: “pero ser parte del reality hizo que mucha gente descubra a Kapanga, la banda, sus canciones”. A lo que el conductor acotó: “Es el beneficio colateral, no el daño colateral”.

“Yo no lo tenía ni pensado, de hecho cuando me llamaron creí que se habían equivocado”, reconoció el músico y aclaró que lo sintió no como una oportunidad de difundir sus canciones sino como una buena chance para salir de su casa en medio de la pandemia. Es que el Mono, por la dinámica de las giras hace años que pasa más tiempo en micros, hoteles y escenarios que en su hogar. El encierro al principio lo sintió como unas buenas vacaciones pero luego se tornó complejo.

“Sentía que en mi casa me desarmaba. No pensé en lo económico, ni en lo que podía pasar con el programa”. Korol le recordó que si bien el programa explotó “vos también explotaste” a lo que el músico respondió que no fue solo él también nombró a Roberto Moldavsky, el Turco García, Boy Olmi. “La gente nos fue tomando como sus preferidos. Cuando me tocó la eliminación mano a mano con el Turco pensaba ‘qué ca...’ porque yo no lo conocía pero aprendí a quererlo ahí dentro, pegamos muy buena onda y el día que nos tocó y se fue él, no resultó nada lindo”.

Con humor admitió que terminó octavo y se autodefinió como “el peor de los mejores. Una gran medalla”. Se enorgullece de “entre 16 cocineros quedar en el puesto ocho, a mitad de tabla sin nunca haber hecho más que un asado, milanesa y una tortilla de papa es todo un éxito”.

El Mono de Kapanga en Masterchef Celebrity
El Mono de Kapanga en Masterchef Celebrity

Luego, admitió que aunque trabajó en una pizzería se encargaba de atender las mesas pero no de la cocina. “Nunca preparé una pizza. Es como si alguien piensa que por ser músico puedo arreglar un grabador. Trabajar en una pizzería no significa que sea cocinero. Es más cuando lo dije nadie lo podía creer”. Ante la pregunta de Korol si en Masterchef aprendió algún plato, el músico aseguró que incorporó algunas cosas aunque sigue cocinando lo mismo. “Me sirvió para aprender nombres nuevos. También para conocer qué gusto tiene el tomate, la lechuga porque no soy de consumir verduras”, algo que para más de uno suena a pecado mortal. Uno de los tips que ahora sí o sí aplica es con las pastas. “Uno pone a calentar el agua y le tira sal. No va. Se echan las pastas y después va la sal”, explicó. “En este caso el orden de los factores altera el producto”, replicó Korol que jamás pierde sus reflejos de joven grafitero de los 80.

Kapanga reconoce que le tocó cocinar “cosas raras como vizcacha o yacaré, un curry del sudeste asiático, algo que nadie cocina todos los días. Yo no voy a la carnicería y le pido ‘che me das una vizcacha‘. No hay”. Ya mas serio admite que lo vivió como un gran desafío. “Hace 25 años que hago canciones y de pronto me convocan a este programa. Me dan la posibilidad de aprender utensilios, elementos. Tengo que probar. Mi intención siempre fue terminar el plato”, dijo y admitió que no terminarlo lo consideraba “un fracaso”. Korol le preguntó sobre los miembros del jurado. “Yo me sentía sapo de otro pozo y nos integramos. Es un equipazo, todos los de la producción, los jurados que son un fenómeno. Se genera algo muy lindo y eso que por lo distinto que somos los participantes era una mini arca de Noé”.

El músico reconoce el desafío que implicó ya no olvidarse la letra de una canción en un escenario sino “tratar de no cortarte los dedos, evitar quemarte. Uno ya no piensa en las canciones sino que pase Martitegui y te diga ‘che, qué bien estás cortando la cebolla’”. Por eso agradece no haber dejado pasar esta oportunidad, algo que no siempre le sucedió.

“Me tomé en serio el desafío. También para no ser la víctima entre mis amigos que cuando me vieran me dijeran ‘qué desastre que fuiste’”. Fue el momento de recordar la vez que hizo unas chuletas de cerdo en Puerto Rico con una rejilla de una heladera. “Fuimos de compra al súper. En el departamento que vivíamos no había gas, no andaba el horno. Así que abrí la heladera, saqué la rejilla y en la vereda armamos una mini parrillita. A los cinco minutos cayó un patrullero. Nos escucharon hablar y les explicamos por qué terminamos haciendo un fueguito en la vereda. La poli se fue y terminamos el mini asado”.

En otro momento de la entrevista, el Mono recordó sus comienzos en un bar de Quilmes. “En el sexto tema se ve que al dueño no le gustó lo que hacíamos, nos bajó la térmica y nos echaron”. La historia los reivindicó porque luego en otro bar sobre la costanera quilmeña estaban los directivos de una discográfica que escucharon el tema “El mono relojero” y les hicieron firmar su primer contrato. El músico también habló de “Par de pe”, el dúo que hace con su hijo. Orgulloso contó que “es un proyecto familiar con Tobías que inició el camino de la música. Es más piola que yo. Toca todos los instrumentos y yo ninguno”. El Mono reconoció que Tobías se toma la música tan en serio que lo ayuda a ordenarse. “Vienen serios los hijos de gente como nosotros”, se identificó Korol, cuyo hijo es productor en “Despierta corazón” y comienza su jornada cuando la mayoría duerme.

Para terminar, Korol invitó al músico a visitar Chascomús ciudad donde actualmente reside, El Mono dijo que iría y admitió que ser de Kapanga le permitió conocer muchas ciudades y pueblos; por eso se indigna cuando algún argentino asegura que este país es nefasto. “Yo tengo ganas de decirles, mirá yo anduve por muchos lados y tenemos el país más lindo del mundo. El problema es que está lleno de argentinos”.

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