La Unión Europea investiga a Minecraft, Candy Crush y otros videojuegos por incentivar a sus usuarios a gastar dinero

Las autoridades europeas cuestionan los sistemas de pago que dificultan conocer cuánto dinero se gasta al adquirir monedas virtuales en los videojuegos

La Unión Europa viene investigando a Minecraft, Candy Crush y otros videojuegos por cómo hacen gastar dinero a sus usuarios.
La Unión Europa viene investigando a Minecraft, Candy Crush y otros videojuegos por cómo hacen gastar dinero a sus usuarios.
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La Unión Europea inició acciones coordinadas contra diez empresas de videojuegos por sus prácticas comerciales relacionadas con las monedas virtuales que los jugadores compran con dinero real.

Las investigaciones abarcan títulos populares como Minecraft, Candy Crush, Call of Duty Mobile, Valorant y Clash of Clans, entre otros, y buscan determinar si sus sistemas de pago cumplen con las normas de protección al consumidor.

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Las medidas fueron impulsadas por la Red de Cooperación para la Protección de los Consumidores (CPC, por sus siglas en inglés), en coordinación con la Comisión Europea. El objetivo es que las compañías ofrezcan información más clara sobre el costo real de las compras, eviten prácticas que puedan presionar a los usuarios para gastar más dinero y refuercen la protección de los menores.

La Unión Europea inició acciones contra 10 empresas de videojuegos por el método que usan para que usuarios compren monedas virtuales. REUTERS/Yves Herman
La Unión Europea inició acciones contra 10 empresas de videojuegos por el método que usan para que usuarios compren monedas virtuales. REUTERS/Yves Herman

Las empresas involucradas son Activision Blizzard, Crytek, InnoGames, Mojang, King, Plarium, PLR Worldwide Sales, Riot Games, Supercell y Ubisoft. Todas deberán abordar las preocupaciones planteadas por las autoridades. Si no corrigen las prácticas cuestionadas, podrían enfrentarse a medidas coercitivas por parte de los organismos nacionales de protección al consumidor.

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Por qué Europa investiga las monedas virtuales de los videojuegos

Las monedas virtuales permiten comprar objetos, personajes, mejoras y otros contenidos dentro de los videojuegos. Aunque se adquieren con dinero real, su presentación mediante unidades digitales puede dificultar que los jugadores identifiquen cuánto están gastando realmente.

Por ejemplo, un usuario puede comprar un paquete de monedas para conseguir un objeto específico, pero encontrarse con que necesita adquirir una cantidad mayor de la que realmente utilizará. Esta dinámica puede provocar gastos adicionales y dificultar la comparación de precios entre diferentes productos.

Apple se encontraría desarrollando un mando de videojuego que sería compatible con el iPhone.
Europa decidió controlar si las empresas de videojuegos ofrecen de manera correcta la compra de monedas virtuales. (Imagen ilustrativa Infobae)

La Comisión Europea considera que estas prácticas podrían vulnerar la legislación comunitaria sobre protección de los consumidores. Por ello, las autoridades buscan que las empresas informen de manera transparente sobre el valor de las monedas virtuales y el costo de los artículos que se comercializan dentro de sus juegos.

Las investigaciones también pretenden evitar que las compañías utilicen mecanismos que presionen a los jugadores para adquirir cantidades excesivas de monedas o que dificulten la comprensión de las condiciones de compra.

Las reglas que deberán cumplir las empresas de videojuegos

Las acciones coordinadas se apoyan en los principios establecidos por las autoridades europeas en marzo de 2025 para regular la comercialización de monedas virtuales. Estas directrices contemplan varias obligaciones destinadas a mejorar la transparencia de las transacciones digitales.

Entre las principales exigencias figura mostrar el precio de los productos en dinero real, incluso cuando se utilicen monedas virtuales como medio de pago. De esta manera, los consumidores podrán conocer cuánto cuesta realmente un objeto antes de comprarlo, sin tener que realizar conversiones por su cuenta.

Joven sentado en un sofá de cuero, con cabello rizado oscuro, jugando Clash Royale en un smartphone que sostiene verticalmente. Se ve una sala de estar.
La Unión Europea exige que empresas de videojuegos muestren el precio en dinero real, y no en dinero de juego. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro de los puntos centrales es la protección de los menores. Las compañías deberán evitar prácticas comerciales que puedan aprovechar la vulnerabilidad de los niños y adolescentes, así como mecanismos que los impulsen a realizar compras innecesarias.

Las directrices también contemplan la obligación de ofrecer información clara antes de cada transacción, establecer condiciones contractuales justas y comunicar el derecho de desistimiento de 14 días. Este último aspecto también se aplica a las monedas virtuales que todavía no se hayan utilizado, de acuerdo con las condiciones previstas por la normativa europea.

Europa busca proteger a los jugadores, especialmente a los menores

El comisario europeo de Justicia y Protección del Consumidor, Michael McGrath, defendió las medidas y señaló que las empresas deben garantizar que sus juegos no expongan a los usuarios a prácticas comerciales perjudiciales o injustas. También destacó la importancia de que el sector respete las normas de protección al consumidor.

Las investigaciones forman parte de una estrategia más amplia de la Unión Europea para reforzar la protección de los usuarios de videojuegos en línea. En ese contexto, la Red de Cooperación para la Protección de los Consumidores emitió una declaración conjunta que establece un enfoque común para las autoridades de los países miembros.

Joven sonriente sentado en un sofá jugando un videojuego de Epic Games en su celular, con televisión al fondo
Las medidas de Europa buscan proteger a los usuarios, especialmente a los menores de edad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La iniciativa pretende que los jugadores tengan mayor control sobre sus gastos y que las empresas ofrezcan condiciones comerciales transparentes. Además, busca generar confianza en un sector que ha incorporado progresivamente las compras digitales como parte de su modelo de negocio.

Por ahora, las acciones coordinadas no implican que las diez compañías hayan sido declaradas culpables de infringir la normativa. Las investigaciones buscan que revisen las prácticas señaladas y adopten los cambios necesarios. Si las autoridades consideran que persisten los incumplimientos, podrán aplicar las medidas previstas por la legislación de cada país.

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