La cordillera Apaneca-Ilamatepec y sus suelos volcánicos sostienen casi el 60% del café salvadoreño

Los terrenos volcánicos, la sombra y el clima habitual explican la relevancia de esta zona occidental, donde un agrónomo detalla factores que distinguen sus granos dentro del mapa cafetalero nacional

Yohalmo Díaz es un caficultor de la zona de Juayúa, quien desde 1991, se dedica a la administración y producción de café en el occidente de El Salvador, en la cordillera Apaneca-Ilamatepec.
Apoyada en suelos volcánicos profundos y el cultivo bajo sombra, la cordillera Apaneca-Ilamatepec se mantiene como el motor cafetalero de El Salvador al aportar casi seis de cada diez quintales de la producción nacional, según detalló el agrónomo Yohalmo Díaz en entrevista con Infobae Centroamérica. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
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La cordillera Apaneca-Ilamatepec concentra el 58% de la producción cafetalera de El Salvador, según explicó el agrónomo y caficultor Yohalmo Díaz en una entrevista con Infobae Centroamérica. La zona se extiende entre los departamentos de Santa Ana, Ahuachapán y Sonsonate, donde se ubica la Finca Rancho Montebrio, en el cantón Valle Nuevo, distrito de Juayúa.

Díaz atribuyó el peso de esta cordillera a sus condiciones para la caficultura. Señaló que el occidente salvadoreño cuenta con suelos volcánicos profundos y franco-arenosos, además de un clima que, en condiciones habituales, favorece el desarrollo de los cafetales.

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“Este suelo donde estamos ahorita es un suelo magnífico para producir café”, afirmó el productor. La combinación de origen volcánico, profundidad y textura del terreno permite el establecimiento de cultivos de café, según su explicación.

Yohalmo Díaz es un caficultor de la zona de Juayúa, quien desde 1991, se dedica a la administración y producción de café en el occidente de El Salvador, en la cordillera Apaneca-Ilamatepec.
Yohalmo Díaz es un caficultor de la zona de Juayúa, quien desde 1991, se dedica a la administración y producción de café en el occidente de El Salvador, en la cordillera Apaneca-Ilamatepec. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)

El caficultor añadió que buena parte de la producción salvadoreña se desarrolla bajo sombra, una modalidad que, según indicó, contribuye a las características de la taza. “Eso le ha dado los sabores especiales que tiene el café de El Salvador”, sostuvo.

Los suelos volcánicos del occidente y su peso en la caficultura nacional

Para Díaz, las cualidades del suelo son uno de los factores que distinguen la producción del occidente frente a otras áreas cafetaleras del país. El Salvador produce café en seis cordilleras y cada una presenta condiciones propias de altitud, clima, tierra y material genético cultivado.

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Yohalmo Díaz es un caficultor de la zona de Juayúa, quien desde 1991, se dedica a la administración y producción de café en el occidente de El Salvador, en la cordillera Apaneca-Ilamatepec.
Tras el colapso de la cosecha en 2012 —impulsado por lluvias extremas y la devastación de la roya—, el sector cafetalero de El Salvador giró hacia la calidad y la enseñanza. Desde la Finca Rancho Montebrio, el agrónomo Yohalmo Díaz repasa cómo la peor crisis del sector redefinió el manejo del cultivo en la cordillera más productiva del país. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)

El agrónomo evitó establecer una jerarquía entre las regiones. “No puedo decir si es mejor o no el de una cordillera con la otra”, aclaró. Sí sostuvo que cada zona aporta atributos particulares al grano.

En el caso de la cordillera Apaneca-Ilamatepec, las tierras de origen volcánico y el régimen climático tradicional han permitido sostener una actividad que representa más de la mitad de la cosecha nacional.

El productor también recordó que esas características pueden verse alteradas por fenómenos extremos. Las lluvias intensas de octubre de 2011, previas a la crisis de roya, afectaron la capacidad del suelo para conservar nutrientes, según su análisis.

Yohalmo Díaz es un caficultor de la zona de Juayúa, quien desde 1991, se dedica a la administración y producción de café en el occidente de El Salvador, en la cordillera Apaneca-Ilamatepec.
Yohalmo Díaz se apoya de su hijo, con el mismo nombre, para el cuido de las plantas de café, así como de los tours guiados por la finca. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)

La crisis de 2012 y el reenfoque de Finca Rancho Montebrio

La finca que dirige Díaz había comenzado un proceso de recuperación desde 2009, cuando él y su familia adquirieron el terreno mediante un crédito. En ese momento, describió, era una propiedad en abandono.

El proyecto inició con la siembra de materiales genéticos y la producción de semillas para otros caficultores. Pero la crisis de 2012 obligó a reformular su orientación. “Viene un problema en el año 2012, que sucumbe la caficultura en El Salvador”, relató.

Según Díaz, la caída de la producción nacional llevó al país a uno de sus niveles más bajos registrados. El Salvador produjo cerca de 540 mil quintales, luego de haber alcanzado cosechas de hasta 4,7 millones de quintales en otros períodos, afirmó.

El productor vinculó ese desplome con la expansión de la roya tras la tormenta 12-E de octubre de 2011. De acuerdo con su relato, en 19 días cayeron 1.800 milímetros de lluvia, una acumulación que, a su juicio, lavó los nutrientes de los suelos y debilitó las plantas antes de la siguiente cosecha.

Yohalmo Díaz es un caficultor de la zona de Juayúa, quien desde 1991, se dedica a la administración y producción de café en el occidente de El Salvador, en la cordillera Apaneca-Ilamatepec.
Proceso de tratamiento de café desde el Beneficio del cantón San José La Majada de Juayua. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)

“La planta quedó sin ningún nutriente en el suelo”, dijo Díaz. Al año siguiente, añadió, se registró el mayor impacto de roya que recuerda en el país y la cosecha 2012-2013 quedó marcada por la baja producción.

Ante ese escenario, Finca Rancho Montebrio pasó a funcionar también como un espacio de enseñanza para productores. Díaz explicó que a partir de entonces comenzaron los recorridos de caficultura en la propiedad, con el objetivo de compartir experiencias sobre variedades, manejo del cultivo y alternativas ante enfermedades como la roya.

Yohalmo Díaz es un caficultor de la zona de Juayúa, quien desde 1991, se dedica a la administración y producción de café en el occidente de El Salvador, en la cordillera Apaneca-Ilamatepec.
Colaborador del beneficio brinda un tratamiento adecuado a los granos de café. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)

Para el caficultor, 2012 trazó una división en la historia reciente del sector. La crisis impulsó la búsqueda de plantas con mayor resistencia y una mayor atención a la calidad, frente a un modelo que durante décadas estuvo centrado en el volumen de producción.

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