Brazo robótico distingue arterias de venas para extraer muestras de sangre sin riesgo

Si el paciente mueve el brazo de forma brusca durante la extracción, la aguja se desacopla de manera automática

Brazo robótico - robot - sangre - tecnología - 2 de septiembre
El punto de partida del sistema es la localización precisa del vaso sanguíneo. (Composición Infobae: TechSpot)
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Un brazo robótico desarrollado en Países Bajos ha demostrado que puede distinguir arterias de venas y extraer muestras de sangre sin la intervención manual de un operador durante el procedimiento. El dispositivo, llamado Aletta, recibió el 19 de agosto de 2026 la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) mediante la vía De Novo.

Su uso queda limitado a adultos en centros ambulatorios y requiere la supervisión de un profesional formado en flebotomía. La aprobación llega después de años en los que automatizar una tarea tan delicada parecía inviable.

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Encontrar una vena adecuada, diferenciarla de una arteria e introducir la aguja con precisión son pasos que tradicionalmente exigen la destreza de un profesional sanitario. Aletta combina distintas tecnologías de imagen para replicar ese criterio clínico y ejecutar el procedimiento de forma prácticamente automática.

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Su uso queda limitado a adultos en centros ambulatorios y requiere la supervisión de un profesional formado en flebotomía. (TechSpot)

Cómo identifica el robot las venas antes de pinchar

El punto de partida del sistema es la localización precisa del vaso sanguíneo. El brazo robótico utiliza luz infrarroja cercana para visualizar la red vascular del paciente y, a partir de esa imagen, recurre a ecografía y Doppler para determinar la posición y la profundidad exactas del vaso.

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Ese segundo paso es el que permite confirmar que se trata de una vena y no de una arteria, un requisito indispensable para evitar riesgos durante la extracción. Si el sistema no logra identificar un acceso que cumpla sus criterios de seguridad, directamente no realiza el pinchazo.

Cuando sí encuentra una vena adecuada, se activa una secuencia casi automática: el dispositivo coloca el torniquete, desinfecta la piel, introduce la aguja, recoge la sangre, cambia los tubos necesarios cuando corresponde, retira y desecha la aguja y finalmente coloca un apósito. Todo este proceso se desarrolla sin que un operador tenga que intervenir manualmente en cada etapa.

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Una vez localizada una vena adecuada, el robot ejecuta el proceso de forma automatizada: aplica el torniquete, desinfecta la zona, inserta la aguja y extrae las muestras. (TechSpot)

El sistema también está preparado para reaccionar ante imprevistos. Si el paciente mueve el brazo de forma brusca durante la extracción, la aguja se desacopla de manera automática y el procedimiento se detiene. Otros sensores pueden pausar el proceso y alertar al profesional presente cuando detectan una situación potencialmente insegura.

Resultados clínicos que respaldan la autorización de la FDA

La decisión regulatoria se apoya en datos obtenidos durante el ensayo multicéntrico ADOPT, en el que participaron 1.633 pacientes de tres servicios ambulatorios de Países Bajos. En los casos en que Aletta identificó una vena adecuada y decidió proceder, la extracción se completó con éxito al primer pinchazo en el 94,5% de las ocasiones.

El desempeño se mantuvo incluso en los grupos de pacientes que suelen presentar mayores dificultades para la extracción de sangre. Entre quienes declararon tener un acceso venoso complicado, la tasa de éxito inicial fue del 92,7%, mientras que entre los mayores de 65 años alcanzó el 93,4%.

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La autorización del robot no implica la desaparición del profesional de la salud en el proceso de extracción. (TechSpot)

En cuanto a seguridad, la tasa de efectos adversos relacionados directamente con el dispositivo fue del 0,6%, y todos los casos registrados se clasificaron como leves. Un dato adicional surgido del ensayo señala que el 90% de los pacientes describió sentir un dolor similar o menor que el experimentado durante una extracción convencional realizada por un profesional.

El papel del personal sanitario en el nuevo modelo de extracción

La autorización del robot no implica la desaparición del profesional de la salud en el proceso de extracción. Un flebotomista debe iniciar cada sesión, permanecer disponible ante cualquier eventualidad y verificar posteriormente que los tubos se llenaron de forma correcta.

Una de las particularidades del modelo aprobado por la FDA es que permite que un mismo profesional supervise hasta tres dispositivos Aletta de manera simultánea. Esta característica responde directamente al objetivo de aliviar la escasez de personal especializado en flebotomía que enfrentan distintos servicios de salud.

Así, la extracción de sangre asistida por robots redefine qué tareas realiza la máquina y cuáles siguen en manos humanas: el dispositivo localiza la vena, introduce la aguja y recoge la muestra, mientras el profesional supervisa el inicio, la seguridad del proceso y el control final de calidad, sin necesidad de intervenir de forma manual en cada extracción.

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