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Nuevos inodoros analizan heces y orina en un segundo: sensores y cámaras trabajan con una app

Pacientes con estreñimiento o síndrome del intestino irritable encuentran una solución tecnológica: sensores que registran automáticamente los datos digestivos, librándolos de la molestia de anotar sus síntomas

inodoros inteligentes - IA - baño - salud - heces - tecnología - 9 de agosto
El atractivo principal de estos sistemas radica en la posibilidad de obtener datos objetivos y automáticos. (Composición Infobae: TOTO / Throne)
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La integración de la inteligencia artificial y sensores avanzados en el baño está revolucionando la manera en que las personas monitorizan su salud digestiva y urinaria. En los últimos meses, dispositivos inteligentes capaces de analizar heces y orina comenzaron a ganar terreno, prometiendo registrar datos objetivos que podrían ser útiles tanto para usuarios con problemas intestinales como para profesionales médicos.

Aunque estas innovaciones ofrecen un enorme potencial, la ciencia aún encuentra desafíos para traducir esos datos en diagnósticos o recomendaciones personalizadas. Business Insider pudo conversar con los principales actores de esta industria en auge, así como con especialistas en gastroenterología, para entender el verdadero alcance y las limitaciones de estos avances.

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Cuáles son las nuevas fronteras en el monitoreo de la salud personal con tecnología de inodoros

La aparición de dispositivos inteligentes para el baño responde a una creciente demanda de herramientas que permitan el seguimiento detallado de parámetros corporales. Empresas como Throne Science, TOTO, Vivoo y Withings han lanzado productos capaces de analizar consistencia de heces, hidratación, biomarcadores urinarios y otros indicadores relevantes.

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Los inodoros Neorest de TOTO en Japón analizan las heces y envían los datos a una aplicación. (Throne Science)

En una entrevista con Business Insider, Scott Hickle, director ejecutivo y cofundador de Throne Science, mostró cómo su propio inodoro inteligente registra y clasifica cada deposición diaria a través de una aplicación móvil. El objetivo, explicó, es establecer una línea base para cada usuario y luego identificar cualquier desviación significativa, lo cual podría ayudar a anticipar cambios en la salud digestiva.

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En Japón, TOTO ha presentado el Stool Scan, un sistema basado en tecnología LED que evalúa la consistencia de las heces. Vivoo propone un inodoro inteligente que analiza la orina y la hidratación, mientras que Withings U-Scan y Kohler Dekoda suman análisis de sangre, riesgo de cálculos renales y otros parámetros. Los precios de estos dispositivos oscilan desde los USD 99 del modelo más básico hasta más de 3.200 dólares para opciones de alta gama.

La tendencia se aceleró a partir de 2023, según Brian Comiskey, director sénior de innovación en la Consumer Technology Association. El avance de los sensores, la inteligencia artificial y el interés por la salud digestiva impulsaron una ola de lanzamientos y financiamiento en el sector. Comiskey señala que este año la categoría alcanzó su mayor desarrollo.

Una persona sostiene un rollo de papel higiénico y señala un inodoro inteligente blanco con pantalla digital que muestra un icono de spray de agua, en un baño moderno.
La integración de la inteligencia artificial y sensores avanzados en el baño está revolucionando la manera en que las personas monitorizan su salud digestiva y urinaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los gastroenterólogos ven con buenos ojos la posibilidad de contar con registros automáticos y objetivos sobre las deposiciones, ya que los pacientes suelen olvidar o registrar de forma imprecisa estos datos. El interés de los consumidores también crece, dada la mayor incidencia de cáncer colorrectal en jóvenes y la alta prevalencia de trastornos digestivos.

Cuáles son las funcionalidades y precios de los principales inodoros inteligentes

El mercado actual ofrece varias alternativas para quienes quieren llevar un registro detallado de sus visitas al baño. El producto Trono Uno permite analizar consistencia de heces, hidratación, salud urinaria y hábitos de defecación, con un costo inicial de 399 dólares y una membresía mensual. Vivoo propone un enfoque centrado en el análisis urinario y la hidratación, con un precio base de 99 dólares y suscripción a la aplicación.

Withings U-Scan apunta a biomarcadores relacionados con hidratación, nutrición y riesgo de cálculos renales. Su kit inicial cuesta entre 380 y 450 dólares, a lo que hay que sumar la suscripción de cartuchos.

Kohler Dekoda, que ofrece análisis de heces, orina y sangre, así como monitoreo de hidratación, tiene un precio de 599 dólares y una suscripción mensual. Por su parte, la gammagrafía de heces TOTO se encuentra en los modelos Neorest, vendidos solo en Japón a un precio aproximado de 3.280 dólares.

Plano medio de un inodoro inteligente blanco con tapa cerrada y un panel de control digital táctil que muestra íconos azules, ubicado en un baño moderno.
Sin conexión entre plataformas, la inteligencia artificial depende de la memoria del usuario, que puede ser inexacta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos dispositivos utilizan sensores ópticos, inteligencia artificial y visión por computador para reducir la intervención manual del usuario. Algunos modelos permiten ingresar datos de manera manual si la persona utiliza otro baño fuera de casa, y la información se sincroniza a través de aplicaciones móviles.

Potencial y límites de la IA en el baño

El atractivo principal de estos sistemas radica en la posibilidad de obtener datos objetivos y automáticos, lo que ayuda a médicos y usuarios a identificar patrones y posibles problemas.

Kyle Staller, gastroenterólogo del Hospital General de Massachusetts y docente en Harvard, valoró la utilidad de contar con registros automáticos para contrastar la percepción del paciente. Brennan Spiegel, de Cedars-Sinai, afirmó que si un paciente aporta un registro digital de sus deposiciones, lo utilizaría especialmente al modificar tratamientos o evaluar respuestas.

Plano medio de un inodoro inteligente blanco con la tapa levantada, mostrando su diseño contemporáneo y un panel de control digital con iconos y temperatura de 35°C montado en la pared.
Aunque hoy los inodoros inteligentes se emplean principalmente como herramientas de bienestar, el objetivo de las empresas es llegar a aplicaciones médicas reguladas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, la capacidad de estos dispositivos para ofrecer recomendaciones personalizadas o diagnósticos sigue estando limitada. Actualmente, las sugerencias se restringen a cambios generales de estilo de vida, como aumentar el consumo de fibra o agua.

El entrenador de inteligencia artificial de Throne Science propone correlaciones entre hábitos diarios y cambios intestinales, analizando factores como alimentación, estrés o sueño.

La utilidad real de estas recomendaciones depende de la integración con otros dispositivos, como relojes inteligentes. Sin conexión entre plataformas, la inteligencia artificial depende de la memoria del usuario, que puede ser inexacta. Además, los factores que influyen en la salud intestinal son múltiples y complejos: estrés, sueño, medicamentos, viajes, genética, infecciones y dieta, entre otros.

No existe una definición universal de “salud intestinal perfecta”, y las variaciones en la frecuencia o consistencia de las deposiciones pueden deberse a causas muy diversas. Spiegel advierte que por ahora no hay métodos validados para que estas tecnologías distingan entre un cambio benigno y un signo temprano de enfermedades graves.

Ilustración en acuarela de un inodoro inteligente futurista con luces azules, rodeado de grandes hojas verdes y gotas de agua, y rollos de papel higiénico difuminados al fondo.
Esta ilustración acuarela presenta un inodoro inteligente futurista rodeado de exuberantes hojas verdes y gotas de agua, simbolizando innovación y un enfoque ecológico, mientras los rollos de papel higiénico tradicionales se desvanecen. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Staller reconoce el valor de los inodoros inteligentes para personas con estreñimiento crónico o síndrome de intestino irritable. Sin embargo, expresa preocupación por el riesgo de que usuarios sin problemas significativos se obsesionen con los datos y generen ansiedad por variaciones normales. “Todavía hay más datos de los que sabemos qué hacer con ellos. Por el momento, la expectación está un poco por encima de lo que permite la ciencia”, resume.

Perspectivas de futuro para el diagnóstico y la integración médica

Aunque hoy los inodoros inteligentes se emplean principalmente como herramientas de bienestar, el objetivo de las empresas es llegar a aplicaciones médicas reguladas. Bill Strang, presidente de estrategia corporativa de TOTO, explicó a Business Insider que actualmente los dispositivos solo registran tendencias y consistencia, sin emitir diagnósticos.

Para que estos sistemas puedan detectar afecciones como cáncer de colon o trastornos digestivos, sería necesario obtener la aprobación de la FDA, como ocurre con otras pruebas médicas.

Hickle, de Throne Science, plantea que el objetivo a largo plazo es transformar estos dispositivos en una especie de detector automático para cáncer de colon. La empresa trabaja en el desarrollo de sensores e imágenes multiespectrales capaces de identificar sangre microscópica y otros biomarcadores, así como gases intestinales.

Un inodoro inteligente blanco con pantalla digital y luz ambiental en un baño moderno con azulejos grises, un tocador de madera y un espejo iluminado.
En los últimos meses, dispositivos inteligentes capaces de analizar heces y orina comenzaron a ganar terreno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La diferencia clave entre detectar una señal y diagnosticar su causa es subrayada por Spiegel, quien recuerda que la tecnología actual puede identificar sangre visible, pero no determinar su origen, que podría estar en hemorroides, menstruación, enfermedad inflamatoria intestinal o cáncer.

Comiskey predice que la adopción de inodoros inteligentes será paulatina, pero que en un plazo de seis a diez años podrían convertirse en un elemento habitual en los hogares, integrados con mayor sofisticación de sensores e inteligencia artificial.

Los médicos, por su parte, se enfrentan al desafío de interpretar el volumen creciente de datos provenientes de estos dispositivos. Spiegel señala que Cedars-Sinai ya permite integrar registros de dispositivos portátiles a los historiales médicos electrónicos, pero advierte que la interpretación clínica de estos datos no es sencilla. Por eso, considera que el futuro pasa por una “inteligencia combinada”, que fusione el criterio de los médicos con las capacidades de la IA.

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