La robot humanoide Sophia cantó en vivo junto a una orquesta sinfónica durante un evento en Hong Kong

La robot humanoide sorprendió al público en Hong Kong al interpretar canciones en tiempo real mediante voz sintetizada y expresiones faciales generadas por IA

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La robot humanoide Sophia participó en un concierto que se realizó en Hong Kong. REUTERS/Tyrone Siu
La robot humanoide Sophia participó en un concierto que se realizó en Hong Kong. REUTERS/Tyrone Siu

La robot humanoide Sophia volvió a captar la atención mundial tras convertirse en la protagonista de lo que ya es considerado uno de los espectáculos tecnológicos más llamativos del año: el primer concierto sinfónico en el que una inteligencia artificial asumió el papel de cantante solista junto a una orquesta clásica en vivo.

El evento se realizó en la Hong Kong Baptist University, donde la humanoide compartió escenario con la orquesta sinfónica de la institución durante una presentación de dos horas centrada en la integración entre arte e inteligencia artificial. La actuación incluyó canciones interpretadas en tiempo real mediante síntesis vocal, sincronizadas directamente con la música ejecutada por los músicos.

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Lejos de tratarse de un playback o de voces pregrabadas, la presentación utilizó sistemas generativos capaces de adaptar la voz artificial de Sophia a las partituras interpretadas sobre el escenario. El espectáculo marcó así un nuevo paso en la evolución de las IA aplicadas al entretenimiento y las artes escénicas.

Robot humanoide Sophia fue para un programa de la Universidad de Hong Kong, donde experimentaron cómo serían los conciertos con robots que usen IA. REUTERS/Tyrone Siu
Robot humanoide Sophia fue para un programa de la Universidad de Hong Kong, donde experimentaron cómo serían los conciertos con robots que usen IA. REUTERS/Tyrone Siu

La entrada de Sophia al escenario fue uno de los momentos más comentados de la noche. Vestida con un traje dorado y acompañada por visuales generados mediante inteligencia artificial, la robot comenzó a interpretar la primera canción mientras la orquesta afinaba los instrumentos. Las piezas “Human Grace”, “I Am Your Mirror” y “Wires and Steel” fueron compuestas específicamente para el evento.

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El proyecto fue organizado como parte de un ciclo impulsado por la universidad para explorar las posibilidades de la IA en ámbitos creativos. Sophia llegó desde Hong Kong, ciudad donde Hanson Robotics mantiene desde 2016 el laboratorio donde desarrolló a la humanoide.

Durante el espectáculo, Sophia no solo cantó. También interactuó con el público mediante respuestas generadas en tiempo real. Entre canción y canción, la robot habló sobre la relación entre tecnología, emociones y arte.

Sophia no solo se limitó a cantar, también pudo interactuar con el público en tiempo real. REUTERS/Tyrone Siu
Sophia no solo se limitó a cantar, también pudo interactuar con el público en tiempo real. REUTERS/Tyrone Siu

“Aunque no experimento las emociones de la misma manera que los humanos, quiero simular esa conexión con la mayor autenticidad posible”, afirmó durante una de las pausas del concierto.

Más adelante, agregó otra reflexión que provocó un prolongado silencio antes de los aplausos del público: “Es mi forma de decir: estoy aquí, estoy aprendiendo y quiero formar parte de esta hermosa experiencia humana llamada arte”.

Detrás de estas intervenciones existe una compleja combinación tecnológica. Sophia utiliza modelos de lenguaje generativos junto a un sistema mecánico de animación facial capaz de reproducir aproximadamente 60 expresiones humanas distintas. La sincronización entre voz, movimientos y respiración artificial se realizó mediante sistemas de captura de movimiento y procesamiento en tiempo real.

La voz cantada fue generada mediante síntesis vocal calibrada nota por nota para seguir el ritmo marcado por el director de la orquesta. Aunque las canciones estaban previamente ensayadas y programadas, parte de las interacciones verbales con el público sí fueron producidas de manera dinámica mediante inteligencia artificial.

La presentación de Sophia no fue pregrabado, sino que se usó un sistema en el que podía identificar la partitura de la sinfónica. REUTERS/Tyrone Siu
La presentación de Sophia no fue pregrabado, sino que se usó un sistema en el que podía identificar la partitura de la sinfónica. REUTERS/Tyrone Siu

El concierto también refleja cómo la IA comienza a ocupar espacios históricamente asociados exclusivamente a la creatividad humana. En años recientes ya habían aparecido robots capaces de dirigir orquestas o interpretar instrumentos musicales, pero el caso de Sophia introduce una diferencia importante: asumir el rol de cantante principal.

En 2023, un robot humanoide participó como director invitado de la Orquesta Sinfónica Nacional de Corea. En 2024, un brazo robótico interpretó piezas de violonchelo en conciertos experimentales. Sin embargo, hasta ahora ninguna IA había ocupado el lugar de solista vocal dentro de una presentación sinfónica completa.

El espectáculo abrió nuevamente el debate sobre el papel de la inteligencia artificial dentro de las industrias culturales. Mientras algunos ven estas tecnologías como herramientas capaces de expandir las posibilidades artísticas, otros cuestionan si una máquina puede realmente transmitir emociones o reemplazar experiencias humanas ligadas a la música y la interpretación.

Por el momento, Sophia no parece buscar sustituir a los artistas humanos. El propio concepto del concierto giró alrededor de la colaboración entre músicos reales y sistemas de IA, utilizando la tecnología como una extensión creativa y no como un reemplazo absoluto.

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