La inteligencia artificial redefine el futuro laboral según líderes de LinkedIn

El avance tecnológico obliga a los trabajadores a revisar sus funciones y priorizar habilidades humanas como curiosidad, creatividad y comunicación para consolidar una ventaja frente al proceso de automatización que impulsa la inteligencia artificial

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Ilustración de personas en una mesa de trabajo interactuando con pantallas holográficas y dispositivos, con íconos de IA y circuitos integrados visibles.
Aneesh Raman y Ryan Roslansky, líderes de LinkedIn, remarcan la capacidad de decisión de los trabajadores en plena revolución de la inteligencia artificial (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el marco de la revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial, Aneesh Raman y Ryan Roslansky, líderes de la red profesional LinkedIn, subrayan que los trabajadores poseen una mayor capacidad de decisión de la que suelen reconocer.

Raman, director de oportunidades económicas de LinkedIn, y Roslansky, director ejecutivo de la compañía y vicepresidente ejecutivo de Microsoft Office y la suite de IA Copilot, sostienen que el avance de la inteligencia artificial está transformando el mundo laboral en tiempo real.

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Tal como detallan en su análisis para Fast Company, comprender la evolución de las habilidades, los roles y las industrias se vuelve fundamental para poder participar activamente en la configuración de la carrera profesional. Ante el cambio tecnológico, proponen asumir el control, anticiparse y adaptarse mediante acciones deliberadas, en contraposición a una actitud pasiva.

Hombre con barba y camisa de mezclilla sentado frente a un monitor. Usa lápiz óptico en la mano derecha. La pantalla muestra interfaces de software de diseño con nodos y gráficos.
El avance de la inteligencia artificial redefine la estructura del trabajo al centrarse en tareas concretas en vez de títulos laborales tradicionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Clasificación de tareas laborales frente a la IA: tres categorías y su evolución

Raman y Roslansky señalan que el trabajo no debe entenderse como un título, sino como un conjunto de tareas específicas. La inteligencia artificial, destacan, no incide sobre títulos, sino sobre funciones concretas.

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Recomiendan identificar las tareas diarias y agruparlas en tres categorías: aquellas que la IA puede realizar de forma autónoma, las que exigen colaboración humano-máquina y las que conservan una dimensión netamente humana. En el primer grupo figuran actividades como la introducción de datos o la investigación básica.

El segundo abarca tareas creativas o estratégicas apoyadas por IA, mientras que el tercero incluye labores que implican interpretar emociones, construir relaciones y tomar decisiones complejas. Se espera que las tareas del primer grupo desaparezcan de manera progresiva, mientras que las del segundo aumentarán en volumen y sofisticación gracias al uso de herramientas de IA.

Esto permitirá liberar tiempo para dedicarlo a las tareas humanas, donde reside el valor diferencial de las personas. El éxito profesional dependerá de la capacidad para redistribuir estas tareas y potenciar las que son exclusivas del ser humano.

Dibujo de una oficina moderna con empleados perplejos ante monitores que muestran diagramas y código generado por IA. Un joven firma papeles, un cartel dice "NO AI", y un hombre mayor se retira.
LinkedIn recomienda identificar y agrupar tareas laborales en tres categorías: automatizables, colaborativas y netamente humanas, según su relación con la IA (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las habilidades blandas (las 5C) como ventaja competitiva humana irreemplazable

Según los líderes de LinkedIn, existen cinco habilidades que nos diferencian de la inteligencia artificial y que denominan las 5C: curiosidad, valentía, creatividad, compasión y comunicación. Estas aptitudes, consideradas tradicionalmente como habilidades blandas, pasan a ser determinantes para la supervivencia laboral en la era de la automatización.

La curiosidad impulsa a cuestionar lo establecido, la valentía lleva a asumir riesgos calculados, la creatividad genera nuevas posibilidades, la compasión habilita la empatía genuina y la comunicación confiere sentido al lenguaje más allá de la simple traducción. No actúan de manera aislada, sino que se potencian entre sí.

La neurocientífica y referente en IA Vivienne Ming explica que la curiosidad sin valentía puede derivar en inacción y que la creatividad privada de comunicación queda relegada al ámbito personal. Desarrollar y perfeccionar estas competencias representa, de acuerdo con Raman y Roslansky, la auténtica ventaja competitiva frente a la inteligencia artificial.

Dos escaleras digitales paralelas en un espacio moderno. A la izquierda, un equipo de personas sube, rodeado de íconos de datos y engranajes. A la derecha, un hombre sube una escalera fragmentada. Se lee 'IA'.
Las habilidades blandas como curiosidad, valentía, creatividad, compasión y comunicación emergen como el diferencial irremplazable frente a la IA (Imagen Ilustrativa Infobae)

De la carrera lineal al muro de escalada

El antiguo modelo de carrera profesional, centrado en el ascenso lineal dentro de una misma organización, pierde relevancia en la actualidad. Raman y Roslansky comparan el crecimiento profesional con un muro de escalada: hay múltiples trayectorias hacia arriba, movimientos laterales para adquirir nuevas capacidades y descensos puntuales que buscan posiciones más sólidas.

La estabilidad y permanencia en un solo empleo son menos frecuentes, dado que las habilidades y los sectores se transforman más rápido que las rutas laborales previsibles.

En este nuevo escenario, los profesionales deben hacerse tres preguntas: por qué trabajan, qué habilidades únicas tienen y qué objetivos desean alcanzar. Estas cuestiones orientan la toma de decisiones y permiten trazar un recorrido profesional propio en vez de seguir caminos predefinidos.

Primer plano de un ingeniero de software con auriculares, señalando un monitor que muestra código y una ventana de asistente de IA en una oficina moderna.
Los expertos de LinkedIn alertan que la rapidez exponencial del cambio tecnológico supera la capacidad de adaptación progresiva del cerebro humano (Imagen Ilustrativa Infobae)

La dificultad humana para gestionar cambios exponenciales y el reto de la adaptación acelerada

Los autores sostienen que el cerebro humano no está preparado para asimilar ni adaptarse a transformaciones exponenciales como las originadas por la rápida adopción de nuevas tecnologías. Usan la imagen de la curva en S para ilustrar cómo los grandes avances tecnológicos comienzan de manera gradual, se aceleran de forma abrupta y luego se estabilizan.

En el caso de la inteligencia artificial, la etapa de crecimiento ya ha iniciado y la velocidad del cambio supera la capacidad de adaptación progresiva de otros momentos tecnológicos.

La cuestión principal es si los profesionales logran adaptarse a esta realidad, dado que la utilización de herramientas como ChatGPT ha dejado de ser opcional. El consejo de Raman y Roslansky es experimentar y priorizar la adaptación constante, ya que el ritmo de cambio solo aumentará.

Seis trabajadores en una oficina, tres hombres y tres mujeres, con las manos en la cara o en la cabeza, frente a monitores con interfaces de IA.
La individualidad y las experiencias únicas se posicionan como la ventaja competitiva definitiva ante la creciente estandarización por la inteligencia artificial (Imagen Ilustrativa Infobae)

El valor único de la individualidad frente a la estandarización impulsada por la IA

En el entorno laboral global y digital, donde más de mil millones de personas tienen perfil en LinkedIn, la tendencia hacia la estandarización se intensifica por los sistemas de evaluación y comparación. Sin embargo, advierten los líderes de LinkedIn, a medida que la inteligencia artificial asume tareas estándares, las diferencias personales se transforman en la ventaja competitiva definitiva.

Experiencias, fracasos, trayectorias atípicas y perspectivas únicas constituyen el valor que ningún algoritmo puede replicar. Este enfoque anima a los profesionales a no ocultar sus particularidades y a verlas como un recurso estratégico. En un mundo laboral definido por la inteligencia artificial, lo que distingue a cada persona es precisamente lo que la vuelve irremplazable.

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