Adoptar la IA o quedarse sin promoción: la nueva regla de las grandes consultoras globales

Accenture monitorea semanalmente el uso de herramientas de inteligencia artificial de sus empleados senior y lo vincula a las evaluaciones de ascenso. La transformación del trabajo de cuello blanco ya no es una promesa: es una política corporativa

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Accenture convierte el uso de
Accenture convierte el uso de inteligencia artificial en un criterio explícito para ascensos y liderazgo (Europa Press)

La resistencia a adoptar la inteligencia artificial ya tiene consecuencias laborales concretas en las empresas de consultoría más grandes del mundo. Accenture comenzó este mes a registrar los inicios de sesión semanales individuales en sus herramientas de IA para empleados de nivel senior, convirtiendo ese dato en un insumo explícito para las decisiones de ascenso, según un correo interno obtenido por el Financial Times.

La firma con sede en Dublín comunicó a directores asociados y gerentes senior que la “adopción regular” de IA sería un requisito para acceder a posiciones de liderazgo. “El uso de nuestras herramientas clave será un insumo visible en las discusiones de talento”, rezaba el correo, confirmado luego por un portavoz de la compañía a CNBC.

El problema de los seniors: más resistencia, más presión

Tres ejecutivos de las firmas Big Four le dijeron al Financial Times que convencer a gerentes y socios senior para adoptar herramientas de IA ha resultado considerablemente más difícil que hacerlo con personal junior. Los perfiles de mayor antigüedad se muestran “menos cómodos con la tecnología y más ligados a métodos de trabajo establecidos”, describieron las fuentes, llevando a la dirección a aplicar lo que uno de ellos denominó un enfoque de “zanahoria y garrote”.

La ironía del momento no pasó desapercibida: mientras la IA elimina empleos de nivel inicial, son los perfiles senior quienes oponen mayor resistencia a incorporarla. La resistencia interna fue explícita: dos personas familiarizadas con el cambio criticaron la utilidad de las herramientas, calificando algunas como “generadores de basura rotos”. Una de ellas afirmó que renunciaría de inmediato si la medida la afectara directamente.

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En las grandes consultoras, no adoptar IA dejó de ser una elección tecnológica y pasó a ser un riesgo profesional (Imagen Ilustrativa Infobae)

La política no aplica a empleados en 12 países europeos ni a los que trabajan en contratos del gobierno federal de Estados Unidos. Accenture declaró que su estrategia requiere “la adopción de las últimas herramientas y tecnologías para servir a los clientes con mayor eficacia”.

El contexto financiero de Accenture también pesa en la ecuación: la acción de la compañía cayó un 42% en los últimos 12 meses, reduciendo su capitalización de mercado de más de 260.000 millones de dólares a unos 137.000 millones. La CEO Julie Sweet ya había anticipado el rumbo en una llamada de resultados al decir que la firma “separaría” a quienes no pudieran adaptarse a la era de la IA.

McKinsey: 25.000 agentes de IA ya trabajan junto a 40.000 humanos

A pocas semanas de distancia, el caso de McKinsey ilustra el otro extremo de la transformación. Bob Sternfels, socio gerente global de la firma, reveló en el Consumer Electronics Show (CES) de Las Vegas en enero que McKinsey opera actualmente con 40.000 empleados humanos y 25.000 agentes de inteligencia artificial, para un total de 65.000 “trabajadores”. Hace apenas 18 meses, los agentes eran solo 3.000.

“Cuando me preguntan cuántas personas emplea McKinsey, mi respuesta es 60.000: 40.000 humanos y 20.000 agentes”, declaró Sternfels ante el Harvard Business Review. La proyección es aún más radical: la firma espera alcanzar paridad numérica entre humanos y agentes de IA antes de que finalice 2026, y que cada empleado cuente con al menos un agente de apoyo.

McKinsey ya trabaja con 25.000
McKinsey ya trabaja con 25.000 agentes de IA y proyecta alcanzar paridad con empleados humanos antes de 2026 (REUTERS/Dado Ruvic)

El modelo que describe Sternfels, al que denominó “25 al cuadrado”, implica que los roles orientados al cliente crecen un 25%, mientras que los roles no orientados al cliente se reducen en igual porcentaje, pero con un incremento del 10% en la productividad de ese segmento. El resultado: crecimiento total sin necesidad de aumentar la dotación proporcional.

En ese sentido, la IA ya le ahorró a McKinsey 1,5 millones de horas de trabajo en el último año, incluyendo la generación de millones de gráficos y análisis básicos.

Las implicancias para el empleo son directas: Bloomberg reportó que McKinsey planea recortes del 10% en roles no orientados al cliente en los próximos 18 a 24 meses, afectando principalmente a quienes realizaban tareas ahora automatizadas. Al mismo tiempo, la firma contratará más consultores junior con perfil tecnológico, redefiniendo qué tipo de talento humano tiene valor en la era de los agentes.

Una tendencia que se extiende por toda la industria

El movimiento de Accenture y McKinsey no es aislado. En junio de 2025, Microsoft comunicó a sus empleados que “usar IA ya no es opcional”, y los gerentes comenzaron a incluir la adopción de IA en las evaluaciones de desempeño. El CEO Satya Nadella advirtió a sus ejecutivos que quienes no apoyaran los planes de IA de la empresa deberían plantearse su salida.

Los datos respaldan la urgencia del cambio. El último informe de McKinsey sobre el estado de la IA reveló que el 88% de las organizaciones ya utilizan inteligencia artificial regularmente en al menos una función de negocio, frente al 78% del año anterior. Sin embargo, solo un tercio ha comenzado a escalar sus programas a nivel empresarial.

Aunque el 32% de las organizaciones encuestadas anticipa una reducción neta de personal en el próximo año como consecuencia de la IA, un 43% no espera cambios significativos en el número de empleados.

La paradoja que emerge es la que señalaba el post viral de therundownai que desató esta conversación: la ola de transformación laboral golpea primero a los empleos de nivel inicial —que la IA puede automatizar más fácilmente— mientras que los perfiles senior son los que más resisten adoptarla. No aprender a trabajar con IA, concluyen los ejecutivos del sector, equivale hoy a haberse resistido a internet en los años 90: no es una opción sostenible.