4 claves para que tu refrigerador conserve mejor los alimentos en verano

Sigue estas estrategias sencillas que optimizan el funcionamiento de este electrodoméstico y reducen el consumo eléctrico

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Un refrigerador lleno mantiene mejor
Un refrigerador lleno mantiene mejor la temperatura interna y prolonga la frescura de los alimentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante el verano, las temperaturas elevadas y el uso frecuente del refrigerador pueden comprometer la frescura de los alimentos. El aparato debe trabajar más para mantener la temperatura interna, y las aperturas constantes de la puerta favorecen la pérdida de frío.

Sin embargo, algunos hábitos y ajustes permiten optimizar su funcionamiento, reducir el consumo energético y asegurar que los productos se conserven en condiciones óptimas durante la temporada de calor.

Optimiza la ubicación y el ambiente de tu cocina

El entorno en el que se encuentra el refrigerador influye directamente en su rendimiento. Ubicar el aparato lejos de fuentes de calor como hornos y ventanas soleadas ayuda a mantener la temperatura interna estable.

Mantener la cocina cerrada y en penumbra durante las horas de mayor insolación reduce la temperatura ambiente, facilitando la labor del refrigerador. Si tienes aire acondicionado en casa, dejar la puerta de la cocina abierta puede favorecer el enfriamiento general del ambiente y ayudar al equipo a mantener su eficiencia.

Ajustar la temperatura en verano
Ajustar la temperatura en verano es fundamental para compensar la pérdida de frío por el calor y las aperturas frecuentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mantén el refrigerador lo más lleno posible

Un refrigerador lleno funciona de manera más eficiente porque los alimentos y bebidas almacenados ayudan a mantener el frío. Al abrir la puerta, los productos absorben parte del aumento de temperatura, minimizando la pérdida de frío y favoreciendo la conservación.

Si no hay suficientes alimentos, llenar los espacios vacíos con botellas de agua o latas es una buena estrategia. Así, se reduce la cantidad de aire susceptible a cambios térmicos y se prolonga la frescura de los productos.

Ajusta la temperatura y realiza mantenimiento anual

Durante el verano es recomendable bajar uno o dos grados la temperatura establecida en los controles del refrigerador, para compensar las pérdidas de frío ocasionadas por el calor externo y las aperturas frecuentes.

La temperatura ideal para la nevera es entre 4 y 5 °C, mientras que el congelador debería situarse entre −16 y −18 °C. Este ajuste puede implicar un leve aumento en el consumo eléctrico, pero garantiza una correcta conservación de los alimentos.

La limpieza de las rejillas
La limpieza de las rejillas y la revisión de los burletes de la puerta aseguran un mejor rendimiento y menor consumo energético. (Imagen ilustrativa Infobae)

El mantenimiento regular también es fundamental para optimizar el funcionamiento del aparato. Limpiar las rejillas traseras o disipadores permite que el refrigerador libere el calor generado de forma eficiente.

Asimismo, es esencial revisar el estado de los burletes o sellos de la puerta, ya que un desgaste en estos elementos puede provocar fugas de aire frío y dificultar el mantenimiento de la temperatura interna. Reemplazar o reparar los burletes asegura un rendimiento óptimo y evita el desperdicio de energía.

Elige un refrigerador eficiente para ahorrar energía

La eficiencia energética es clave, especialmente si se busca reducir el gasto en electricidad y el impacto ambiental. El refrigerador es uno de los electrodomésticos que más energía consume en el hogar, representando hasta el 30% del gasto total en algunos casos, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España.

Elegir un modelo eficiente reduce
Elegir un modelo eficiente reduce el gasto eléctrico y contribuye a la sostenibilidad ambiental del hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La etiqueta energética es la principal referencia para identificar la eficiencia de un modelo: los equipos clasificados cerca de la categoría A garantizan un consumo menor y una mayor sostenibilidad.

Los refrigeradores eficientes pueden consumir hasta 500 kWh al año, mientras que los menos eficientes pueden superar los 1.100 kWh, lo que se traduce en una diferencia significativa al final del año. Comparar el consumo anual indicado en la etiqueta energética facilita la elección del modelo que mejor se adapte a las necesidades del hogar, equilibrando capacidad, eficiencia y ahorro en la factura eléctrica.