
El videojuego Flappy Bird se convirtió en pocas semanas en un fenómeno mundial, al punto de generar hace una década ingresos diarios de 50 mil dólares para su creador: Dong Nguyen. Sin embargo, la historia de este éxito fulgurante terminó de forma abrupta y desconcertante, porque él decidió eliminar el juego de las tiendas de aplicaciones, incapaz de soportar el peso de su propia creación.
Cuál fue el origen de Flappy Bird
En el año 2013, Dong Nguyen, un joven desarrollador criado en la aldea de Van Phúc, cerca de Hanói, programaba videojuegos por las noches después de su jornada laboral. Inspirado por títulos sencillos y competitivos de su infancia, creó Flappy Bird en apenas dos o tres días. Su objetivo era diseñar un juego para personas “siempre en movimiento”, aún más simple que otros éxitos de la época como Angry Birds.
El juego, lanzado el 24 de mayo de 2013 en la App Store, presentaba una dinámica extremadamente simple: un pájaro pixelado debía avanzar hacia la derecha, esquivando tuberías verdes similares a las de Super Mario Bros.
El usuario solo tenía que tocar la pantalla para mantener al ave en el aire y sumar puntos al pasar entre los obstáculos. La dificultad, sin embargo, era notoria: cualquier error significaba perder la partida, y alcanzar una puntuación respetable podía tomar horas.

La inspiración de Nguyen para la mecánica provino de juegos clásicos como mantener una pelota de ping-pong en el aire o dar toques a un balón de fútbol. El diseño visual, aunque sencillo, escondía una tensión creciente y una exigencia de habilidad que rápidamente atrapó a millones de jugadores.
Cómo Flappy Bird se convirtió en un éxito mundial
En sus primeras semanas, Flappy Bird pasó desapercibido. Todo cambió cuando creadores de contenido como PewDiePie comenzaron a mostrarlo en sus canales. Desde ese momento, la popularidad del juego explotó. Para enero de 2014, encabezaba los rankings de descargas en países como China, Reino Unido y Estados Unidos.
La clave del éxito residía en su sencillez y en la posibilidad de competir fácilmente entre amigos. El juego era compatible con plataformas como Game Center de Apple y Google Play Games, lo que facilitaba comparar puntuaciones y compartir logros en redes sociales como Facebook y Twitter.
Según contó Nguyen a Forbes, “la razón por la que Flappy Bird es tan popular es porque es diferente de los juegos móviles de hoy, y es un buen juego para competir entre sí”.

El boca a boca y la viralización en redes sociales dispararon el número de descargas. La aplicación fue descargada 50 millones de veces y acumuló más de 47 mil reseñas en la App Store, igualando a aplicaciones de gran trayectoria como Evernote y Gmail. El modelo de negocio, basado en publicidad integrada, resultó altamente rentable: Nguyen llegó a generar hasta 50 mil dólares diarios solo en ingresos por anuncios.
Así el éxito se volvió una pesadilla
A pesar del flujo de dinero y la aclamación, el éxito masivo trajo consigo una presión inesperada para Dong Nguyen. Su vida, según relató, dejó de ser cómoda y empezó a sufrir insomnio y ansiedad.
En entrevistas, confesó que su intención original era que Flappy Bird se jugara solo unos minutos cuando uno estaba relajado, pero el juego se había transformado en un producto adictivo que, en sus palabras, “se convirtió en un problema”.
Nguyen comenzó a sentir una profunda culpa al ver que millones de personas se obsesionaban con el juego. La atención mediática fue tal que sus propios padres ignoraban su papel en la creación de Flappy Bird hasta que la noticia copó los medios. La presión llegó al punto de que el propio Nguyen debió reunirse con el viceprimer ministro de Vietnam y se vio obligado a dar entrevistas bajo condiciones de anonimato.

Cómo fue el final de Flappy Bird
El 8 de febrero de 2014, en la cúspide de la popularidad, Dong Nguyen anunció en redes sociales que retiraría Flappy Bird tanto de la App Store como de Google Play. El mensaje fue lacónico: “No puedo aguantar más”. La decisión desconcertó al mundo, ya que implicaba renunciar a una “máquina de fabricar dinero”.
En una entrevista a Forbes, Nguyen explicó que eliminar el juego era la única manera de resolver el problema de adicción que había generado en sus usuarios. “Flappy Bird fue diseñado para jugar unos minutos cuando estás relajado. Pero se convirtió en un producto adictivo. Creo que se ha convertido en un problema. Para solucionarlo, lo mejor es retirar Flappy Bird. Se ha ido para siempre”, declaró.
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