El fin de las aplicaciones como las conocemos: por qué el avance de Anthropic amenaza con borrar el software tradicional

Nuevos agentes de IA ponen en jaque al modelo SaaS al ejecutar tareas completas sin apps ni interfaces, sacudiendo a gigantes como Salesforce y Adobe y marcando un cambio de era en la tecnología

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Del reinado del SaaS al
Del reinado del SaaS al avance de los agentes de IA que amenazan con reemplazar al software tradicional (Imagen ilustrativa Infobae)

El mundo de la tecnología acaba de cruzar un punto de no retorno. Durante la última década, nuestras vidas digitales han sido dominadas por el modelo SaaS (Software as a Service). Desde Salesforce para vender, hasta Adobe para diseñar o Slack para chatear; básicamente, cualquier programa por el que pagas una suscripción mensual para usarlo en la nube es un SaaS. Sin embargo, un giro inesperado en la carrera de la inteligencia artificial sugiere que estas herramientas podrían volverse obsoletas antes de lo que pensamos.

La responsable de este terremoto es Anthropic, una startup que nació de una fractura interna en OpenAI y que hoy está logrando lo que parecía imposible: asustar a los mercados financieros no con promesas, sino con una eficiencia brutal que ataca directamente el corazón del negocio del software tradicional.

El “SaaSpocalypse”: ¿Por qué caen los gigantes?

El concepto de “SaaSpocalypse” ha comenzado a circular con fuerza en Wall Street. La premisa es simple pero devastadora: si una inteligencia artificial es capaz de entrar en tu computadora, abrir un navegador, completar un reporte contable, diseñar una campaña y enviarla por correo de forma autónoma, ¿para qué necesitas pagarle a tres empresas diferentes de software para hacer cada una de esas tareas?

Esta semana, tras los anuncios de los nuevos “agentes” de Claude (la IA de Anthropic), las acciones de empresas icónicas como Salesforce y Adobe temblaron. El mercado ha empezado a entender que Anthropic no está construyendo un “chat” para conversar, sino un “empleado digital” que reemplaza la necesidad de usar interfaces complicadas.

En el futuro cercano, no abrirás una aplicación de diseño; simplemente le dirás a la IA qué resultado buscas y ella lo ejecutará navegando por el sistema por ti.

La rebelión de los “exiliados” de OpenAI

La historia de Anthropic tiene tintes cinematográficos. Sus fundadores, los hermanos Dario y Daniela Amodei, eran piezas clave en OpenAI (la creadora de ChatGPT). Se marcharon tras chocar con la visión comercial de Sam Altman, temiendo que la carrera por la supremacía descuidara la seguridad.

La ruptura de Dario Amodei
La ruptura de Dario Amodei con OpenAI dio origen a Anthropic y redefinió la carrera por una IA más segura (REUTERS/Denis Balibouse)

Durante dos años, Anthropic fue vista como la competidora “aburrida” y lenta. Pero mientras OpenAI se enfocaba en captar millones de usuarios individuales, Anthropic se encerró a trabajar con las grandes corporaciones y los ingenieros de software. Su apuesta fue la precisión.

Hoy, esa estrategia ha dado sus frutos: sus modelos son capaces de realizar en semanas proyectos de código que antes tomaban un año entero.

La IA que se vigila a sí misma

Uno de los grandes miedos de la IA es el error humano o los prejuicios que los entrenadores puedan transmitir a las máquinas. Aquí es donde Anthropic ha sacado ventaja técnica con un método llamado “IA Constitucional”.

En lugar de tener a miles de humanos corrigiendo las respuestas del modelo —un proceso lento y propenso a errores—, ellos utilizan una IA para supervisar a otra IA, basándose en una “constitución” de principios éticos y operativos.

IA Constitucional: el sistema con
IA Constitucional: el sistema con el que Anthropic busca que las máquinas se supervisen a sí mismas bajo reglas éticas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esto no solo hace que Claude sea más seguro para las empresas, sino que le permite aprender a una velocidad que los humanos no pueden seguir. Esta eficiencia es la razón por la que Anthropic espera ser rentable en 2028, dos años antes que OpenAI, a pesar de tener una fracción de su presupuesto de marketing.

Un cambio de era para el usuario común

Para el lector de a pie, este cambio significa que estamos pasando de la era de las “herramientas” a la era de los “agentes”. Ya no seremos nosotros quienes aprendamos a usar un software complejo; será la inteligencia artificial la que aprenda a usar el software por nosotros.

El impacto en el empleo y en la economía global es todavía incalculable. Mientras las Big Tech como Google y Amazon inyectan miles de millones en Anthropic, queda una pregunta en el aire: ¿estamos presenciando el nacimiento del asistente perfecto o el certificado de defunción de la industria del software tal como la conocimos en los últimos 20 años? Lo que es seguro es que la batalla por nuestra pantalla ya no se trata de quién tiene la mejor aplicación, sino de quién logra que ya no necesitemos ninguna.