
Cerrar la tapa de la laptop al terminar de trabajar es un hábito tan común que rara vez se cuestiona. Basta con bajar la pantalla y retirarse, confiando en que el equipo estará listo para volver a usarse en cualquier momento.
Sin embargo, aunque esta práctica no es necesariamente perjudicial en el corto plazo, existen razones técnicas por las cuales no es recomendable depender siempre del modo de suspensión en lugar de apagar o reiniciar el equipo de manera regular.
Qué ocurre realmente cuando cierras tu laptop
Al cerrar la tapa, la mayoría de las laptops modernas entran en modo suspensión (sleep). Bajo este estado, el sistema detiene la mayoría de sus procesos, mantiene las aplicaciones abiertas y conserva los archivos en la memoria RAM, utilizando una cantidad mínima de energía para permanecer listo y reactivarse casi al instante cuando se reabre la tapa.
Este modo está pensado para ofrecer conveniencia y rapidez, especialmente cuando solo se harán pausas cortas.

A diferencia del apagado completo, suspensión no limpia la memoria ni detiene todos los procesos internos. El sistema operativo y las aplicaciones quedan “en pausa”, mientras el equipo sigue consumiendo energía, aunque sea en pequeñas cantidades.
Para quienes utilizan MacBook, estos ajustes se pueden revisar en las opciones de Batería y Pantalla en las Preferencias del Sistema. En laptops con Windows, la configuración se encuentra en las opciones de energía y pantalla.
Ventajas y límites del modo suspensión
En la mayoría de las situaciones cotidianas, cerrar la laptop y dejarla en suspensión es perfectamente seguro. Es una opción recomendada cuando se hará una pausa breve, se cambiará de ambiente, se asistirá a una reunión o simplemente se desea retomar el trabajo en poco tiempo.
Los dispositivos actuales, tanto de Apple como de otros fabricantes, están optimizados para gestionar el modo suspensión con eficiencia, minimizando el impacto en la batería y el hardware.

Sin embargo, el uso exclusivo de este modo puede acarrear problemas si se convierte en la única forma de “apagar” la computadora. Al no reiniciar ni apagar, el sistema y las aplicaciones permanecen cargados en memoria. Con el paso de los días, pueden acumularse procesos en segundo plano, errores menores o pequeños fallos de software que degradan el rendimiento general.
Algunos de los síntomas más habituales de un uso prolongado solo en suspensión incluyen:
- Lentitud general tras varios días sin reiniciar
- Aplicaciones que se congelan o presentan comportamientos extraños
- Drenaje de batería, incluso cuando la laptop está “dormida”
- Fallas en la instalación de actualizaciones de seguridad o del sistema
- Calentamiento o funcionamiento de los ventiladores cuando la laptop está guardada
Estos problemas se agravan si se utilizan programas exigentes (edición de video, juegos, procesamiento de imágenes) o se conectan periféricos externos. Además, es posible que la laptop se reactive accidentalmente dentro de una mochila, generando calor y consumiendo batería de manera innecesaria.

Por qué es importante apagar o reiniciar de vez en cuando
Apagar o reiniciar la laptop elimina los procesos en segundo plano, libera la memoria y permite que el sistema operativo arranque desde cero. Esta simple acción suele resolver problemas menores de funcionamiento y previene la acumulación de errores. Reiniciar también es fundamental para completar la instalación de actualizaciones pendientes, tanto de seguridad como de funcionamiento.
Si el equipo responde con lentitud, las aplicaciones no cierran correctamente, hay actualizaciones disponibles o simplemente han pasado varios días sin reiniciar, es recomendable apagar o reiniciar antes de buscar soluciones más complejas. Aunque no existe una regla estricta, los expertos sugieren reiniciar la laptop al menos una vez por semana, o apagarla si no se usará durante un tiempo prolongado o antes de transportarla.
Buenas prácticas para el uso diario
- Cierra la laptop para pausas cortas o uso diario.
- Reinicia cada pocos días o una vez por semana.
- Apaga el equipo si estará sin uso por varios días o durante viajes.
- Ante cualquier comportamiento anómalo, reinicia antes de intentar otra acción.
En resumen, utilizar el modo suspensión es seguro para la mayoría de las situaciones cotidianas, pero no deja de ser necesario apagar o reiniciar periódicamente la laptop. Pensar en la suspensión como dejar el motor del auto encendido en una parada breve ayuda a entender por qué no conviene abusar de esta función si se busca prolongar el buen rendimiento y la vida útil del equipo.
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