Apple invierte USD 2.000 millones en IA facial: así es la tecnología secreta que llegará a los futuros iPhone

La operación refuerza la estrategia de Apple en nuevas formas de interacción con la IA, en un contexto de fuerte competencia frente a Google y OpenAI

Guardar
Apple realizó la segunda mayor
Apple realizó la segunda mayor compra de su historia. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo

Apple concretó la compra de Q.ai, una startup israelí que operó durante cuatro años en completo silencio, por un monto cercano a los 2.000 millones de dólares. Se trata de la segunda mayor adquisición en la historia de la compañía, solo superada por la compra de Beats en 2014.

La operación revela ahora el foco de Q.ai: una tecnología de inteligencia artificial capaz de interpretar el “habla silenciosa”, es decir, comprender lo que una persona quiere decir sin necesidad de emitir sonido.

Según información conocida tras el acuerdo, Q.ai desarrolla sistemas que analizan micromovimientos faciales casi imperceptibles —en mejillas, labios y mandíbula— para interpretar la intención de habla del usuario. Esta tecnología se apoya en sensores ópticos y modelos avanzados de aprendizaje automático, y está pensada para integrarse en dispositivos como auriculares, gafas inteligentes o visores.

Q.ai es la startup que
Q.ai es la startup que adqurió Apple. REUTERS/Abdul Saboor/File Photo

La adquisición marca un movimiento estratégico relevante para Apple en un momento en el que la compañía busca reforzar su posicionamiento en inteligencia artificial, especialmente en nuevas formas de interacción entre humanos y dispositivos.

Aunque la empresa no ha detallado públicamente los términos completos del acuerdo, medios financieros confirmaron que la inversión ronda los 2.000 millones de dólares. Q.ai define su propuesta como una solución para comunicarse con tecnología “sin ruido”, permitiendo interactuar con sistemas digitales sin hablar ni escribir.

El equipo fundador de la startup no es desconocido para Apple. Su CEO, Aviad Maizels, ya había vendido en 2013 PrimeSense, una empresa israelí cuya tecnología de sensores de profundidad fue utilizada originalmente en el Kinect de Xbox y que Apple adaptó posteriormente para desarrollar Face ID, presentado en el iPhone X en 2017. Con Q.ai, Maizels vuelve a Cupertino con un proyecto que apunta a redefinir la interacción con dispositivos personales.

Apple busca implementar nuevas soluciones
Apple busca implementar nuevas soluciones de IA en sus dispositivos. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo

Junto a él se suman Yonatan Wexler, reconocido investigador en aprendizaje automático y ganador del premio Marr, y Avi Barliya, emprendedor con experiencia en proyectos que van desde conducción autónoma hasta exploración espacial con la misión lunar de SpaceIL. El denominador común del equipo es la transferencia de tecnologías complejas hacia productos de consumo masivo.

Q.ai también había despertado el interés de otros actores del sector. Google Ventures fue uno de sus primeros inversores y, en 2022, describió su trabajo como una forma de reducir la distancia entre la intención humana y la ejecución digital. Tras conocerse la compra, Tom Hulme, socio de GV, señaló que esta tecnología podría ayudar a entender qué ocurre cuando “la computadora desaparece” de la experiencia cotidiana del usuario.

La operación se produce en un contexto en el que Apple ha sido señalada por llegar más tarde que sus competidores a la carrera de la inteligencia artificial generativa. Mientras empresas como OpenAI, Google y Anthropic avanzaron rápidamente con modelos conversacionales, Apple mantuvo un enfoque más conservador, con Siri mostrando limitaciones frente a sus rivales.

Con esta compra, Apple buscaría
Con esta compra, Apple buscaría hacerle frente a Google y OpenAI a mediano plazo. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

La compra de Q.ai no supone una solución inmediata a esa brecha, pero sí ofrece una pista clara sobre la estrategia de mediano plazo de la compañía. Más que competir únicamente en modelos de lenguaje, Apple parece apostar por nuevas interfaces que eliminen fricciones en la interacción diaria, especialmente en entornos donde hablar o escribir no es práctico.

De acuerdo con declaraciones a Reuters, Johnny Srouji, vicepresidente senior de hardware de Apple, calificó a Q.ai como “una empresa notable que está abriendo caminos creativos en el uso de imagen y aprendizaje automático”. Las patentes de la startup sugieren posibles integraciones con futuros AirPods, iPhone, Vision Pro, Mac o incluso con una versión más avanzada de Siri integrada en Apple Intelligence.

Con esta adquisición, Apple refuerza su historial de compras silenciosas con impacto a largo plazo, apostando por tecnologías que no siempre son evidentes al momento del anuncio, pero que terminan definiendo la experiencia de sus dispositivos en los años siguientes.