
El auge de las aplicaciones móviles y plataformas fintech ha transformado la manera en que niños y jóvenes aprenden a gestionar su dinero, al permitirles ahorrar, invertir y tomar decisiones financieras desde edades tempranas, siempre bajo la supervisión de sus padres y con el respaldo de bancos y organismos internacionales.
Esta revolución digital, que se extiende desde el Reino Unido hasta otros países de la OCDE, responde a una necesidad creciente de educación financiera digital práctica y adaptada a la era tecnológica, según OpenWay.
Los datos de la OCDE muestran que el 22% de los estudiantes carecen de habilidades financieras básicas, mientras que solo el 12% alcanza un nivel excelente en este ámbito.

En la última evaluación PISA, se observó que el 19% de los alumnos de 15 años ya dispone de una tarjeta de débito de prepago y el 56% tiene una cuenta bancaria, aunque menos de un tercio posee las competencias necesarias para administrar estos productos.
Además, la influencia de los padres resulta determinante: el 84% de los jóvenes de la OCDE conversa sobre temas económicos con sus progenitores al menos una vez al mes, lo que se traduce en mejores resultados en educación financiera.
Qué hacen estas apps y plataformas fintech
En este contexto, las aplicaciones y plataformas fintech han ganado terreno como soluciones prácticas y atractivas. Herramientas que operan en Europa como Roostermoney, Osper, goHenry, Nimbl, Vipps U15, Bankaroo y Pockee ofrecen a los menores la posibilidad de aprender a presupuestar, ahorrar y gastar de manera responsable.

Roostermoney, por ejemplo, permite a niños desde los cuatro años gestionar sus fondos mediante “botes” para gastos, ahorro y objetivos, con la opción de ganar recompensas por completar tareas del hogar.
Osper, dirigida a jóvenes de ocho a dieciocho años, asocia una tarjeta de débito de prepago supervisada por los padres, quienes pueden establecer asignaciones y controlar los gastos desde la aplicación.
goHenry, pensada para usuarios de seis a dieciocho años, proporciona una tarjeta Visa sin contacto y notificaciones en tiempo real para los padres, quienes también pueden definir tareas remuneradas y bloquear la tarjeta en caso de pérdida.

Nimbl incorpora una función de microahorros y controles parentales que permiten restringir retiradas de efectivo o compras en línea, mientras que Vipps U15, en Noruega, exige el consentimiento de ambos padres para que los menores puedan transferir dinero.
Pockee, popular en Grecia, integra elementos de ludificación como insignias y niveles, además de cursos en video y cuestionarios interactivos, adaptándose a las distintas etapas de desarrollo de los usuarios.
Todas estas plataformas comparten características como la posibilidad de recargar tarjetas desde el teléfono de los padres, establecer límites de gasto, bloquear tarjetas y garantizar altos estándares de seguridad.

El papel de los padres en este proceso resulta fundamental. Aunque la mayoría reconoce la importancia de enseñar a sus hijos a ser responsables con el dinero, más de la mitad admite carecer de la confianza o los conocimientos necesarios para hacerlo, según un estudio de Experian.
Las aplicaciones fintech ofrecen una solución al permitir que los padres supervisen las compras, establezcan límites y asignen tareas domésticas a cambio de pequeñas recompensas económicas.
De este modo, los adultos pueden mantener el control sobre las finanzas de sus hijos mientras fomentan la autonomía y la responsabilidad.
Qué impacto tienen estas plataformas en los jóvenes
Estudios de la Universidad de Cambridge señalan que los comportamientos relacionados con el dinero comienzan a formarse desde los siete años, cuando los niños ya comprenden conceptos básicos de valor y transacciones.

Las aplicaciones fintech refuerzan este aprendizaje al ofrecer experiencias prácticas y adaptadas a la madurez de cada usuario.
Como subraya OpenWay, la mayoría de aplicaciones de gestión de dinero para jóvenes actúan como bancos virtuales que ofrecen lecciones sobre cómo elaborar presupuestos y ahorrar dinero para objetivos de gastos.
No obstante, la elección de la herramienta adecuada plantea ciertos retos. Es fundamental considerar aspectos como la edad y madurez del menor, la flexibilidad de la plataforma, la presencia de elementos lúdicos que no generen adicción, la facilidad para bloquear tarjetas y los estándares de seguridad.

Cuál ha sido la respuesta de los bancos tradicionales
Los bancos tradicionales también han respondido a esta tendencia, adaptando su oferta para menores. En el Reino Unido, entidades como Monzo, Metro, Nationwide, Santander, Barclays y Lloyds ofrecen cuentas de ahorro y corrientes para niños, con condiciones específicas según la edad.
Estas cuentas suelen requerir la intervención de un padre o tutor para su apertura y, en algunos casos, ofrecen intereses de bonificación si se cumplen ciertos criterios, como ingresos mínimos mensuales o ausencia de retiradas.
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