
En un mundo donde la inteligencia artificial se ha convertido en parte de la vida cotidiana, pocas veces nos detenemos a pensar en su impacto en situaciones críticas.
Sin embargo, para Daniel Vallaire, un hombre de 70 años de Fort Lauderdale, Florida, la tecnología no solo fue una herramienta útil, sino su salvación. Tras sufrir un derrame cerebral que lo dejó inmovilizado en su hogar durante dos días, la intervención de Siri, el asistente de voz de Apple, marcó la diferencia entre la vida y la muerte.
Lo que parecía una mañana más en la vida de Vallaire se convirtió en una pesadilla cuando, sin previo aviso, sufrió un infarto cerebral causado por una infección en sus válvulas cardíacas.

Cayó al suelo del baño, incapaz de moverse, y pasó las siguientes 48 horas en un estado de completa vulnerabilidad. Sin comida, sin agua y con su cuerpo cada vez más debilitado, su lucha por la supervivencia se volvió una carrera contra el tiempo.
A medida que las horas pasaban, cada intento de desplazarse se convertía en un esfuerzo titánico. “Cuando intentaba moverme, solo podía avanzar centímetro a centímetro”, relató más tarde Vallaire. Su cumpleaños número 70 estaba a pocos días, pero en ese momento, parecía que no llegaría a celebrarlo.
Cómo logró pedir ayuda con Apple
Consciente de que su única oportunidad de sobrevivir era pedir ayuda, intentó llegar hasta la sala de su casa, donde se encontraba su teléfono móvil. Con el poco aliento que le quedaba, logró articular una frase que le salvaría la vida: “Siri, llama a Victoria Vallaire”.

Victoria Vallaire, su hija, había dejado Florida hacía apenas una semana para mudarse a California. Al recibir la llamada de su padre, supo de inmediato que algo estaba mal. Sin dudarlo, contactó a los servicios de emergencia, quienes en menos de diez minutos llegaron a la vivienda de Daniel.
Al ingresar, los paramédicos lo encontraron en estado crítico y lo trasladaron de urgencia al Broward Health Medical Center, donde fue sometido a una cirugía para tratar la infección que había provocado el derrame.
Los médicos que lo atendieron calificaron su caso como un milagro: “La mayoría de los pacientes con un derrame cerebral necesitan atención en la primera hora. Pasar 48 horas sin asistencia es algo casi imposible”, explicaron. Sin embargo, gracias a su resistencia y al oportuno uso de la tecnología, Vallaire logró sobrevivir.
Qué papel jugó Siri en su rescate

Lo que más sorprendió a Vallaire no fue solo su propia resistencia, sino el papel determinante que jugó un asistente de voz en su rescate. “Si no hubiera tenido Siri, no estaría aquí”, afirmó.
Su teléfono móvil, que para muchos es solo una herramienta de comunicación o entretenimiento, se convirtió en su única esperanza cuando sus fuerzas físicas ya no le permitían moverse.
Sin embargo, su caso plantea una reflexión más profunda sobre la tecnología aplicada a la salud. Dispositivos como el Apple Watch, que cuentan con detección de caídas y llamadas automáticas a emergencias, podrían haber alertado a los servicios médicos de inmediato, evitando así dos días de sufrimiento e incertidumbre.
¿Es la tecnología un elemento imprescindible para la seguridad?
La historia de Vallaire pone sobre la mesa un debate sobre la necesidad de incorporar cada vez más herramientas tecnológicas en la vida cotidiana, no solo como un lujo, sino como un recurso de seguridad personal.
Muchas personas consideran que dispositivos como el Apple Watch o los asistentes de voz solo son útiles para quienes tienen problemas de salud, pero la realidad es que cualquier persona puede enfrentarse a una situación inesperada en la que estos sistemas marquen la diferencia entre la vida y la muerte.
El caso de Vallaire no es único. En los últimos años, ha habido múltiples reportes de personas rescatadas gracias a la tecnología. Desde accidentes automovilísticos en los que un Apple Watch llamó automáticamente a emergencias, hasta casos en los que dispositivos detectaron arritmias peligrosas y alertaron a los usuarios a tiempo para buscar ayuda médica.
Para Vallaire, no hay duda de que su teléfono no solo le permitió comunicarse con su hija, sino que le devolvió la vida. “Si esto me hubiera pasado sin el iPhone, no estaría aquí”, enfatizó.
Su testimonio es una prueba más de que la inteligencia artificial no es solo un avance tecnológico, sino una herramienta capaz de salvar vidas.
Mientras Apple y otras compañías tecnológicas siguen mejorando sus sistemas de asistencia, el caso de Daniel Vallaire nos recuerda que, en momentos críticos, la tecnología puede ser el mejor aliado del ser humano.
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