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Condenaron a prisión perpetua al hombre acusado de matar a dos jubiladas en Mar del Plata

Casación ratificó la condena contra el hombre acusado de matar a las dos jubiladas en Mar del Plata, aunque quitó el agravante de femicidio y mantuvo la figura de homicidio criminis causa

 El tribunal condenó a Cáceres a prisión perpetua, pena que luego fue confirmada por Casación (Fuente: La Capital)
El tribunal condenó a Cáceres a prisión perpetua, pena que luego fue confirmada por Casación (Fuente: La Capital)
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La Justicia bonaerense dejó firme la condena a prisión perpetua para Jonathan Darío Cáceres por los asesinatos de María Angélica Rossi y Elizabet Othondo en Mar del Plata, aunque modificó la calificación legal y quitó el agravante de femicidio. El Tribunal de Casación Penal mantuvo la pena máxima al considerar acreditados dos homicidios.

Ambas mujeres residían solas en sus respectivas viviendas. Antes de los hechos, cada una de ellas había tenido contacto previamente con Jonathan Darío Cáceres debido a que él realizaba trabajos de refacción para las dos. Luego de que se cometieron los crímenes, el hombre trató de provocar incendios en los lugares donde ocurrieron los hechos, con el objetivo de eliminar cualquier evidencia.

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La confirmación de la perpetua confirmó la responsabilidad penal del acusado por dos asesinatos cometidos con menos de un mes de diferencia. Detalló que la sentencia quedó encuadrada en dos hechos de homicidio criminis causa, una figura que contempla los casos en los que se mata para facilitar otro delito o procurar la impunidad.

Los crímenes de Rossi, de 74 años, y Othondo, de 81, sucedieron en Mar del Plata durante 2023. Las escenas, los perfiles de las víctimas y la mecánica posterior era similar. Uno de los puntos que sostuvieron la acusación fue el vínculo previo entre el imputado y las dos jubiladas. La pesquisa determinó que Jonathan Darío Cáceres había realizado tareas en ambas propiedades como peón de techista, un dato que para la fiscalía resultó clave porque le habría permitido conocer accesos, distribución interna de las casas y rutinas cotidianas de las mujeres.

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María Angélica Rossi, de 74 años, había tenido contacto previo con el acusado
María Angélica Rossi, de 74 años, había tenido contacto previo con el acusado

Por otro lado, en unas zapatillas del hombre se detectó sangre de Rossi y en un pantalón apareció sangre de Othondo. La investigación también vinculó al acusado con objetos pertenecientes a las víctimas y con otros indicios recogidos durante los allanamientos.

Durante el juicio oral, Cáceres negó haber estado en las viviendas los días de los hechos y rechazó la acusación. El imputado declaró ante el tribunal y aseguró que sus horarios y recorridos no coincidían con la hipótesis fiscal. También afirmó que algunas de las prendas secuestradas no eran suyas. Pese a esa estrategia defensiva, el tribunal consideró probada su intervención en ambos homicidios.

Reconstrucción de los crímenes

La secuencia que más tarde permitió unir los expedientes comenzó el 5 de mayo de 2023 en el Bosque Peralta Ramos. Ese día, María Angélica Rossi fue hallada muerta en su casa después de que allegados advirtieran una situación extraña en la vivienda.

Zona donde ocurrió el crimen de Elizabet Othondo, en el barrio San José de Mar del Plata
Zona donde ocurrió el crimen de Elizabet Othondo, en el barrio San José de Mar del Plata

En la escena había señales de incendio, olor a gas, desorden y una puerta trasera abierta, un cuadro que hizo sospechar desde el inicio que no se trataba de un accidente. La mujer presentaba golpes en el cráneo, lo que llevó a la fiscal Florencia Salas a impulsar la pesquisa como homicidio.

Casi un mes más tarde, el 2 de junio de 2023, el caso volvió a repetirse con rasgos muy parecidos en el barrio San José. Elizabet Othondo apareció asesinada en su casa de la calle Rodríguez Peña luego de que vecinos y allegados entraran con llave, encontraran desorden, rastros de sangre y humo en una habitación.

Cuando los bomberos controlaron el foco ígneo, hallaron el cuerpo de la jubilada en un cuarto con señales de ahumamiento. La hipótesis inicial apuntó a un homicidio en ocasión de robo con intento de eliminación de pruebas, ya que tampoco había accesos forzados.

Con el avance de la investigación, dejaron de ser episodios aislados. Testimonios, cámaras de seguridad, rastros biológicos y objetos sustraídos orientaron la pesquisa hacia un mismo sospechoso. El dato de que Cáceres había trabajado en ambas casas terminó de consolidar esa línea.

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