Juan Toro Tapia, de 69 años, fue arrestado por personal de la División de Investigaciones Antidrogas Zona Sur de la Policía de la Ciudad en un simple chequeo de identidad en la manzana 26 de la Villa 1-11-14, a poca distancia de la esquina de Riestra y Bonorino, uno de los puntos más calientes del barrio porteño del Bajo Flores.
El sospechoso, oriundo de Chile, era buscado por una cuenta pendiente: la Justicia lo acusa de intentar matar a tiros a un gendarme en noviembre de 2021.
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El ataque fue descarado. Según la imputación en su contra, se presentó en un destacamento del Bajo Flores para atacar el lugar a balazos. El gendarme, con el rango de cabo, resultó gravemente herido. De acuerdo a un reporte policial, una bala le atravesó el cráneo, tras ingresar por la nuca y salir por la nariz.
Así, tras su arresto el lunes pasado, Juan Mario terminó en una celda, a la espera de ser indagado en el Juzgado N°48, en un expediente que incluye los delitos de tenencia de arma de guerra y encubrimiento.
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El gendarme, que también recibió disparos en el chaleco antibalas y en el casco, sobrevivió. Le pusieron dos placas de titanio en la cara, en una cirugía que le salvó la vida. Hoy, cumple funciones en un escuadrón del interior del país.
Infobae accedió a los prontuarios de Toro Tapia y también de su hijo, Sergio Ariel. Ambos revelan una historia, netamente, de ‘picantes’.
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El nombre de Juan Mario fue publicado en el Boletín Oficial en octubre de 2007, cuando el juez Julián Ercolini lo emplazó a que se presente a declarar en una causa por falsificación de documento público, donde también lo declaró rebelde. Ya había sido arrestado dos veces a fines de los 90 en las viejas redadas de prevención de la Policía Federal.
Fue acusado de otro incidente con Gendarmería en 2018, un caso de daños y resistencia a la autoridad que fue archivado por el Juzgado N°60. Curiosamente, a pesar de estar prófugo, Toro padre pagó su monotributo hasta fines del año pasado, de acuerdo a sus registros impositivos.
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La historia de violencia de Toro hijo, en cambio, es algo peor.

De 32 años, estuvo preso en un penal federal y acumula causas en su contra desde 2011, cuando fue acusado de robo a mano armada, en un expediente que terminó archivado de acuerdo a datos de la Cámara Criminal y Correccional. Fue imputado por el delito de lesiones agravadas, en un caso de violencia de género. La denunciante fue su ex pareja. Terminó absuelto.
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En 2018, el Juzgado N°15 lo elevó a juicio en un expediente por el delito de robo de auto en la vía pública.
En 2024, Sergio Ariel Toro fue acusado en un nuevo expediente por el delito de amenazas, resistencia a la autoridad y tenencia de arma. Así, el Juzgado N°60 lo elevó a juicio.
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