
Más de 12 mil termos, mates, bombillas y jarros térmicos falsificados de la reconocida marca Stanley fueron secuestrados durante una serie de operativos realizados por la Policía de la Ciudad en los barrios porteños de Liniers y Parque Avellaneda.
Según indicaron fuentes policiales a Infobae, la investigación estuvo a cargo de la División Conductas Contravencionales y Faltas de la Policía porteña, en coordinación con la Fiscalía en lo Penal, Contravencional y de Faltas Nº35, cargo de Celsa Ramírez.
El hallazgo de la mercadería se dio después de que los agentes detectaran que la venta de los artículos se efectuaba a través de Internet y WhatsApp, por lo que iniciaron un seguimiento para dar con los puntos de almacenamiento y producción.
Con esos datos, la fiscalía solicitó un allanamiento en el depósito ubicado en Andalgalá al 1100, en Liniers, y una inspección en una gráfica ubicada sobre la calle San Pedro, en el barrio de Parque Avellaneda.

En el primero, una vivienda que había sido adaptada completamente como depósito, los efectivos encontraron un total de 12.668 productos distribuidos entre estanterías, cajas y lotes sin estampar, entre los que predominaban termos, mates, bombillas, jarras y vasos térmicos. Gran parte de la mercadería presentaba la inscripción “Stanley”, y según las autoridades el lugar funcionaba como centro de acopio y distribución.
Junto al material incautado, los investigadores hallaron documentos que señalaban la existencia de una segunda imprenta, esta vez en el barrio de Liniers, donde se presumía que se realizaba la producción de los envases y etiquetas. A partir de una factura localizada en el primer operativo, la fiscalía solicitó un nuevo allanamiento en esa imprenta y una inspección integral en una gráfica de la calle San Pedro, en Parque Avellaneda.
En la gráfica allanada, la policía incautó once cajas de packaging con la marca “Stanley” y dos máquinas láser utilizadas para el estampado de productos, lo que permite suponer que allí se falsificaban logos y etiquetas para los artículos.

Este último operativo contó con la presencia de agentes de la Agencia Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) y la Agencia Gubernamental de Control (AGC), que labró actas de intimación por falencias en materia de seguridad.
El valor de todo lo secuestrado, según los investigadores, asciende a 500 millones de pesos.
De acuerdo con los peritos citados en el procedimiento, la peligrosidad de la mercancía se relaciona con la utilización de materiales en contacto con alimentos no permitidos bajo la legislación nacional argentina, la normativa del Mercosur y el Código Alimentario Argentino.
Los productos habilitados deben ser de acero inoxidable 304, libre de BPA, y contar con la aprobación del Instituto Nacional de Alimentos (INAL), dependiente de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat). En este caso, los artículos carecían de cualquier tipo de certificación sanitaria y no cumplían con los estándares requeridos para su comercialización.
La justicia ordenó el secuestro de toda la mercadería por infracción a los artículos 201 y 289 inciso 1 del Código Penal de la Nación, que sanciona a quien vendiere mercaderías peligrosas para la salud, y por falsificar marcas.

Antecedente
No es la primera vez que incautan falsos termos Stanley. El año pasado, la Policía de la Ciudad, en conjunto con el Cuerpo de Investigaciones Judiciales del Ministerio Público Fiscal porteño, la Agencia Gubernamental de Control y la Aduana, incautó más de 2.300 termos, entre ellos, una gran cantidad que imitaban a la marca Stanley que estaban a la venta en locales de Balvanera. Según indicaron fuentes judiciales a Infobae, son potencialmente tóxicos.
Los operativos surgieron luego de una investigación llevada adelante por la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental, a cargo de Carlos Rolero Santurián. Los termos apócrifos fueron secuestrados en locales situados en distintas calles del barrio, como Pasteur, Larrea, Bartolomé Mitre, Azcuénaga y Junín.
Además de los termos, descubrieron mates metálicos por un valor aproximado a los 38 millones de pesos y se imputaron a 11 personas, dueñas de los locales, por infracción a los artículos 201 y 289 del Código Penal Nacional.
Investigadores judiciales sostienen que estos termos pueden ser nocivos para la salud, principalmente por no ser aptos como contenedores de líquidos para consumo humano. La explicación: no fueron fabricados con acero inoxidable de calidad 304, tal como lo establecen las normativas vigentes del Código Alimentario Argentino. Desde ya, deberán ser peritados para determinar qué materiales contienen.
En ese sentido, señalaron que la mercadería trucha no contaba con la documentación que los respaldaba, como así tampoco el timbre fiscal.
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