
La causa que investiga la denuncia por abuso sexual y abuso de poder contra el juez Ernesto García Maañón, presentada a principios de julio por una secretaria suya de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de San Isidro, sumó un nuevo capítulo con la incorporación de unos chats al expediente aportados por la denunciante.
Se trata de un intercambio de mensajes entre el camarista de 76 años, que renunció semanas atrás a su cargo y aguarda que el gobernador Axel Kicillof la acepte o rechace, y la funcionaria judicial que lo acusó. El caso, revelado por La Nación, dio inicio a un nuevo escándalo en el departamento judicial de zona norte, que ya venía golpeado por el episodio que protagonizó Julieta Makintach.
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Las conversaciones denotan la clara intención del magistrado de referirse constantemente al aspecto físico de su secretaria y su manera de vestir. Además, exponen algunas de las veces que García Maañón la invitó a salir.

“Los pantalones te quedan muy bien. Hoy lo comprobé”, se lee en una de las capturas de WhatsApp incorporadas a la causa, donde la denunciante le responde amigablemente que no aceptaba sugerencias fuera del horario laboral. Ese mensaje había sido casi dos horas después de finalizar la jornada.
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El juez le retruca: “No hay queja. Todo te queda bien. Y yo prefiero seducir a ordenar”. En un texto posterior, se alcanza a ver cómo le pedía que le aceptara una cena.

Esta línea se mantiene en el resto de las capturas que ilustran la nota. “Valora mi opinión y mi aplauso en tu estado con el vestido plateado”, dice otro mensaje. En uno posterior, García Maañón le dice: “Cuida tu cuerpo y salud que te eleva la autoestima. Consejo de look para los juramentos (y para que me envidien): pelo suelto y el traje negro escotado con mini que llevaste el martes pasado”.
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Hacia el final de la serie de mensajes aportados al expediente, se lee otra insistencia del juez y una respuesta en mayúscula de la secretaria que demuestra hartazgo.

En ese intercambio, el camarista le dice a la funcionaria: “Si estuviera ahí con vos te despertaba de otro modo”.
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Ella le contesta: “Parece que mi sinceridad no tuvo efecto. Me escuchaste cuando te hablé. NO ESTOY DISPONIBLE EMOCIONAL NI FÍSICAMENTE”.
De acuerdo con la denuncia, el vínculo entre García Maañón y G.B.S. comenzó a intensificarse en febrero de 2025, poco antes de que él volviera a asumir la titularidad rotativa del tribunal. En ese marco, la mujer relató que el juez empezó a enviarle mensajes de índole personal que, aunque al principio respondió con cortesía, fueron tornándose cada vez más incómodos, persistentes y con contenido sexualizado.
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“La noche es deseo, la pasión, la aventura”, habría escrito el juez en una otra conversación de madrugada, a la que siguieron propuestas de encuentros en su casa o cenas “de trabajo” durante los fines de semana.
El hecho que motivó a la auxiliar letrada a formalizar la denuncia ante la Subsecretaría de Control Disciplinario de la Suprema Corte de Justicia bonaerense fue un mensaje que García Maañón envió en un grupo institucional de WhatsApp, en el que, frente a todos los integrantes de la Cámara, expresó que no quería seguir trabajando con ella y sugirió que ya había cometido errores durante su gestión anterior.
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Como respuesta, la mujer reenvió al mismo grupo un audio privado que el magistrado le había grabado en abril, en el que le hacía saber su “atracción sexual” hacia ella y aseguraba que ese sentimiento no interferiría en su vínculo laboral.
En ese audio, del que se adjuntó la transcripción, García Maañón insistía en que sabía “separar las cosas”, afirmaba que le gustaría “tener algo” con ella y que había “mucha atracción sexual” de su parte, pero que si no se daba, no insistiría. “Si algo entiendo es de mujeres y caballos”, decía el mensaje en un tono que G.B.S. calificó como cosificador y ofensivo.
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La presentación del caso ante la Subsecretaría de Control Disciplinario del Máximo Tribunal de la provincia de Buenos Aires derivó en la intervención de la Procuración General bonaerense, en manos de Julio Conte Grand, quien envió las actuaciones a la Fiscalía General de San Isidro, encabezada por John Broyad. Con la denuncia se abrió una Investigación Penal Preparatoria que actualmente conduce el fiscal José Amallo.

La renuncia del camarista se concretó un día antes de que termine la feria judicial de invierno. Fue presentada por su abogado defensor, Adrián Murcho, ante la Secretaría de Personal de la Suprema Corte de Justicia bonaerense.
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