
El martes 11 de marzo la expectativa era absoluta. No solo en Argentina sino también en muchas partes del mundo. Ese día comenzó el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. Cerca de las 10.30 de esa jornada, todas las partes ingresaron a la sala de audiencias. Cuando ya estaban jueces, abogados, fiscales y periodistas adentro, las puertas se cerraron y uno de los debates orales más importantes de la historia argentina comenzó.
Sin embargo, la oficial de la Bonaerense M.D.B, encargada de custodiar el ingreso y egreso de gente durante el día, notó algo extraño. Había personas grabando con cámaras profesionales lo que pasaba adentro. Algo terminantemente prohibido. Cuando se acercó a llamarles la atención se encontró con una barrera infranqueable: le dijeron que estaban autorizados por la jueza Julieta Makintach.
En ese momento, a la efectivo le pareció extraño y decidió consultarlo con su colega que está más cerca a los magistrados. Esta otra policía se lo confirmó: “son gente de ella”, le dijo en relación a Makintach. A raíz de esto, M.D.B decidió dejar de preguntar y hacer vista gorda a lo que veía. No tenía más remedio, los jueces son las autoridades máximas dentro de un tribunal de juicio.
Lo que no sabía la oficial M.D.B. es que casi dos meses después, su testimonio bajo juramento sobre este hecho en el marco de una causa penal, sería clave. Es que, como ya contó Infobae, en el juicio por Maradona, esas personas que estaban grabando ahora están sospechadas de rodar un documental clandestino con anuencia irregular e inconsulta de la jueza Makintach y cuya protagonista de ese futuro film era la propia magistrada. Un escándalo de proporciones todavía no dimensionables.

En el testimonio, al que accedió Infobae, la agente comienza relatando sus funciones: “Estoy en el juicio de Maradona desde que arrancó hasta que termine, en todas las jornadas. La función que realizo es, en principio, cuando inició el juicio, estar en la puerta de ingreso de la sala. Después, cuando me enviaron más personal policial que está a cargo mío, los jueces me pidieron que me quedara al lado de ellos, al lateral de ellos, por si surge algo extraño, me anuncian y yo me acerco”.
Luego, contestó con respecto a lo que pasó en la primera audiencia. Es la jornada en la que ingresaron cuatro misteriosas personas a grabar cuando estaba vedado: “Una sola vez hubo un inconveniente -creo que el primer día que comenzó el juicio- que fue un día que una de las personas vi que tenía una cámara muy grande y estaba grabando el juicio. Entonces, me acerqué a dicha persona, toda vez que es de público conocimiento y dicho por el presidente Maximiliano Savarino, que no se podía filmar ni tampoco sacar fotos mientras están los testigos declarando”.
En determinado momento, las fiscales Carolina Asprella y Cecilia Chaieb, que son las que llevan adelante la causa penal iniciada por el escándalo, le consultaron a la efectivo por quién estaban autorizadas esas personas. Lo oficial fue contundente: “El primer día del debate, me dijeron ellos que venían con Julieta Makintach. Esto se lo pregunté la primera vez que los vi. Me lo dijo la custodia de Makintach que me confirmó eso. La custodia me dijo ‘Sí, son gente de ella’”.
También la policía dijo: “El primer día, J.M.D.E. (uno de los sospechados de grabar) estaba con una cámara gigante. Le dije que no podía grabar. Él bajó la cámara. Inmediatamente, la custodia (de la jueza) de nombre M. me exhibe con su celular un mensaje de la Dra. Makintach que decía más o menos: “Decile a la custodia del TOC 3 que deje a mi gente”. A lo que dije bueno, listo y los dejé. Creo que ellos grabaron una semana más”.

A este testimonio de la oficial ya de por sí es sumamente contundente porque confirma que había personas grabando durante más de una audiencia y asegura, bajo juramento de decir verdad, que quien autorizó esto fue la jueza Julieta Makintach. Pero además se le suma el de una persona de prensa, quien también se remontó al primer día del juicio y describió una situación con un grupo de personas que le parecía llamativo.
“Yo estaba parada en la puerta (esperando para entrar) y vi a dos hombres y una mujer (...) no estaban por la fila que estábamos nosotros, sino cerca del pasillo de ingreso de los jueces. Me di cuenta de que eran periodistas porque uno de los hombres tenía una cámara. Les pregunté y me dijeron algo así como que era para un documental”, dijo en el marco de la causa iniciada tras una denuncia de Burlando y Baudry.
Con estos testimonios, sumado a al menos otros tres que también reconocieron a este grupo infiltrado con cámaras y los resultados positivos de los allanamientos de anoche, adelantados por este medio, se puede especular con que el juicio por la muerte de Maradona pende de un hilo.
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