Luis Fernando Iribarren continuaba prófugo hacia la noche de este viernes. Bautizado como “El Carnicero de Giles”, fue condenado a perpetua por el crimen de su familia y llevaba casi 29 años preso hasta el miércoles pasado, cuando salió del penal de Olmos para ir a cursar en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata y no regresó. Desde entonces, nada se sabe de su paradero.
Luego de que la fuga saliera a la luz, en las redes sociales comenzaron a viralizarse videos que Iribarren compartía en su perfil de TikTok. Allí se presentaba como abogado y hablaba sobre su vida cotidiana, se quejaba de problemas urbanos y daba opiniones legales sobre casos criminales, entre otras cosas.
En el último video, publicado a principios de este mes de agosto, se filmó mientras caminaba por las calles de La Plata con el objetivo de reclamar por el estado de las veredas. “Los que andamos sin problemas no tenemos complicaciones. Pero ustedes imagínense lo mal que le puede ir a la gente mayor, a quienes tienen dificultades de desplazamientos, con estos estados de las aceras”, dijo.
En otro clip relató una mala experiencia con tuvo con un repartidor, mencionando que casi lo atropelló a la salida de la Facultad de Ciencias Económicas. “Acá estoy, por suerte y de milagro en una pieza: casi me tiró una motito. Las autoridades van a tener que hacer algo, estas motos andan a 2000, no respetan las normas de tránsito. Es un descontrol”, se quejó.
Entre los contenidos que compartió con sus más de 6 mil seguidores, el convicto también abordó temas relacionados con su conocimiento en abogacía y escribanía. Despejaba dudas de otros usuarios, les daba recomendaciones para evitar caer en estafas, informaba sobre hechos policiales y opinaba sobre aquellos mediáticos, como por ejemplo el asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, compartiendo sus puntos de vista desde una perspectiva de derecho.
En sus redes incluso llegó a comentar sobre casos similares a los que él cometió, dando opiniones sobre la legalidad de conductas como el descuartizamiento de cuerpos humanos y los bajos castigos por robos. En uno de sus videos más replicados, comentó: “¿Descuartizar un cuerpo humano es delito en Argentina? Si estaba con vida, sí. Si ya era un cadáver, no”.
La historia de Iribarren no deja de ser una paradoja inquietante. A sus 20 años, asesinó a su familia en una noche de agosto de 1986, disparándoles con una carabina mientras dormían y enterrándolos en un chiquero de su campo. El crimen permaneció oculto hasta una década después, cuando se descubrió que también había matado a su tía.

El escalofriante hecho se conoció en 1995, cuando se descubrieron los cuerpos de su padre, Luis Juan Iribarren (49), su madre, Marta Langebbei (42), y sus hermanos Marcelo (15) y María Cecilia (9) en una fosa común en la propiedad familiar en el paraje rural de Tuyutí, ubicado a unos 25 kilómetros de San Andrés de Giles. Previamente, Iribarren ya había asesinado a su tía, Alcira Iribarren, el 31 de agosto de 1995. La asfixió primero y luego la golpeó con un hacha.
Según se determinó, cometió los asesinatos mientras sus padres y su hermanita dormían. Los baleó con una carabina calibre .22. Después, según las crónicas del caso, salió, fumó un cigarrillo y mató a su hermano. La sospecha fue que lo hizo porque se sentía desplazado por los menores. Durante el juicio, Iribarren confesó que los mató porque “les tenía bronca”. Los crímenes fueron en 1986.

“El Carnicero de Giles” tenía 37 años al momento de su condena, en agosto de 2002. En los años siguientes había conseguido que la Justicia de Ejecución de Mercedes le concediera la autorización para tener salidas educativas. De acuerdo con fuentes del caso, el pasado miércoles no retornó a la unidad penitenciaria a las 21.30 como estaba estipulado, lo que activó una denuncia y un operativo de búsqueda por parte de las autoridades. Hasta esta noche no lo habían encontrado.
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