Años atrás, Néstor Fabián Rosciano concedió una entrevista para un conocido diario porteño, tal vez la única que concedió en su vida, un reportaje que solía compartir y del que estaba particularmente orgulloso, un retrato desprejuiciado, cándido. “Tiene unos 35 años, viste de manera sencilla, con una chomba y una bermuda, es un osito simpático, con acento norteño. Apenas se sienta empieza a hablar muy bien dispuesto, arrastrando sensualmente las erres”, lo definió el autor de la nota en el texto posterior.
En aquella entrevista, Néstor Fabián, oriundo de Tucumán, habló en detalle de su metier, su oficio, ser un productor de porno gay en Argentina. Regenteaba al menos desde 2006 su propia compañía, Alfa Producciones, “que produce películas y videos pornográficos para ser exportadas a Europa y U.S.A”, decía su sitio web, que sigue online hasta hoy. “Desde nuestro trabajo producimos todo tipo de material XXX, en todos los géneros y/o morbos sexuales. Nuestros actores tienen un amplio margen de situaciones y variedades para elegir trabajar en roles en el que se sientan cómodos e identificados”, continuaba el sitio.
Rosciano alardeaba un extenso catálogo de filmaciones, más de tres mil videos con más de 800 actores, todos ellos bajo contrato. Podía pagarles, según él mismo, entre 100 y 500 dólares. Los precios eran altos si la escena era sin preservativo, o si el video incluía golpizas u orina en la cara. Su casting ideal era sumamente específico. Buscaba actores de 18 y hasta 23 años “que aún conserven apariencia adolescente y de rostro fresco”, el estereotipo conocido como twink. “El cuerpo puede ser delgado o con apenas marcación muscular, no extremadamente musculoso, lo fundamental es la apariencia joven”, enfatizaba en la web de Alfa Producciones.
Su nombre completo no aparece en el texto posterior de aquella entrevista. Tampoco sus problemas con la ley.
En febrero de 2005, un año antes de que conformara Alfa, Rosciano fue arrestado en Tucumán en un caso de pedofilia. Según varios medios locales, había sido acusado por un adolescente de desnudarlo para tomarle fotos que luego fueron publicadas en Internet. El propio chico encontró las imágenes. Tenía 32 años en ese entonces.
Un año después, el sitio de Alfa comenzaba a circular tímidamente. Todo estaba más o menos en blanco. El nombre de Alfa Producciones aparece junto al de Néstor Fabián en registros oficiales de fácil consulta. Incluso, se inscribió en los rubros de producción de videos de la AFIP.
Hoy, en el año 2023, Rosciano está preso de vuelta.
La División Trata de Personas de la Policía de la Ciudad lo arrestó la semana pasada en Montserrat, en una causa a cargo del Juzgado Federal N°1 de María Romilda Servini, con una investigación iniciada por la Policía Federal. La imputación: trata de personas, explotar sexualmente a chicos bajo engaños para filmar videos porno y venderlos en redes sociales. Allanaron tres departamentos en la calle Moreno al 300 que usaba como sets de filmación. Le encontraron luces, accesorios sado de cuero, una cámara de alta resolución, para producir filmaciones que vendía por redes sociales, producto caliente en la era del pack de contenido. También, se encontraron a cuatro posibles víctimas de trata, todos mayores de edad.
El negocio es mucho más grande que una simple pieza: hoy, Alfa Producciones es la productora de porno gay más grande y tal vez lucrativa en el país. Alfa, que afirma tener alianzas con estudios de producción de porno gay en Estados Unidos, vende su contenido a diez dólares por mes en la red Just for Fans, similar a Only Fans, con más de 700 videos posteados. Más de 69 mil personas siguen la cuenta de Alfa en la red social X, que postea contenido explícito.
Rosciano, por su parte, operaría a cara descubierta, posando junto a sus estrellas en redes sociales, pero bajo un alias que remite a su nombre real. Incluso, actúa él mismo en varios videos.
La metodología para encontrar actores, o víctimas, al parecer, es la misma de siempre. Investigadores del caso aseguran a Infobae que Rosciano habría convocado a sus víctimas a través de llamados de castings.
La causa en contra de Rosciano comenzó en 2020, en medio de la pandemia, tras una denuncia anónima, recibida por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas, que afirmaba, según documentos de la Cámara Federal, de la presunta existencia de una productora que actuaba “engañando y estafando menores y adolescentes bajo amenaza en tener sexo y hacer videos pornográficos”.
Así, comenzó una investigación preliminar que reveló la conexión entre Rosciano y Alfa Producciones. Fuentes del caso afirman que, precisamente, los departamentos allanados en Moreno eran usados como vivienda de varios actores del staff. Con estas pruebas, la Justicia federal inició la causa en su contra, con una intervención telefónica y una orden de registro.
Los abogados particulares de Rosciano intentaron combatir estas medidas en Tribunales. La Sala II de la Cámara Federal las confirmó en septiembre de 2021. Sin embargo, las producciones de Alfa no parecen haberse detenido en el período posterior, sino todo lo contrario. El 12 de diciembre último, Alfa lanzó un pack de escenas de Navidad, con varias figuras de su staff de estrellas, por llamarlas de alguna forma.
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