
La Justicia condenó este viernes a los dos conductores que llegaron a juicio por el homicidio de Tahiel Contreras, el chico de 6 años que murió el 13 de septiembre del 2020 al ser atropellado en medio de una picada ilegal en Gregorio de Laferrere. Nahuel Agustín Olivera (24) recibió una pena de 14 años de cárcel, mientras que a Alexis Leonel Escribanti (26) le impusieron 10 años de prisión.
El Tribunal en lo Criminal N°4 de La Matanza, conformado por los jueces Nicolás Grappasonno, Gerardo Clemente Gayol y Franco Fiumara, consideró a ambos coautores penalmente responsables de los delitos de prueba ilegal de velocidad en concurso real con homicidio simple en concurso ideal con lesiones leves reiteradas.
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En el fallo, además, los magistrados le impusieron a los culpables una inhabilitación especial para conducir cualquier tipo de vehículo por seis años, a cumplirse una vez que recuperen la libertad.
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En la audiencia del lunes, la fiscalía había solicitado 20 años de prisión para los imputados, mientras que el abogado de la querella, Alberto Palacio, había pedido 28 años. En tanto, los defensores habían requerido la absolución.
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Tras la resolución, Palacio destacó que “el fallo fija un antecedente importante para las víctimas que buscan justicias para estos hechos de tránsito”. “Sabemos que en estos casos muchas veces no se logran condenas. Creo que va a generar un cambio importante en la apreciación que la Justicia tenga de estos delitos y también genera antecedentes que ayudan a cambios culturales de las personas que manejan automotor”, dijo en diálogo con Infobae.
Si bien la condena no fue la que pidió en su alegato, el letrado comentó que decidirá en los próximos días si presentará alguna apelación o no. “Vamos a esperar a conocer los fundamentos y luego evaluaremos con los papás de Tahiel los pasos a seguir”.
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El caso
Aquella tarde de septiembre, Noelia Díaz y Luciano Contreras, los padres del menor, salieron a pasear. Aprovechando la posibilidad de los permisos para circular en el marco de la pandemia, decidieron llevar a Thiago a tomar un helado. Así llegaron caminando hasta la esquina de Ruta 21 y Soldado Sosa. En ese lugar fueron atropellados.
Olivera, radiólogo de profesión, conducía un Chevrolet Corsa y Escribanti -que trabajaba como panadero- manejaba un Volkswagen Vento. La Justicia comprobó que estaban corriendo una picada. En la audiencia indagatoria, el primero declaró que conocía al otro acusado. Dijo que la relación entre ellos se forjó en un “picadero” -un lugar donde se hacen este tipo de carreras de autos- ubicado en Esteban Echeverría.
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Luego, se refirió a los hechos: contó que esa tarde de septiembre su Corsa “estaba preparado” para correr, pero negó haber estado participando de una carrera ilegal al momento del accidente. Solamente aceptó que manejaba a alta velocidad y habría culpado a Escribanti por el choque, según informaron fuentes judiciales a este medio en su momento.
Ambos optaron por no hablar en la audiencia del lunes, cuando el tribunal les cedió la palabra.
En la reconstrucción que hicieron los investigadores se determinó que Escribanti iba por delante. El panadero realizó una maniobra que no lo dejó observar que delante de él circulaba un Volkswagen Fox conducido por una mujer. Así, no llegó a esquivar a ese vehículo y lo impactó de atrás.
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Debido al golpe, la conductora del Fox perdió el control de su auto e impactó a la familia que se encontraba al borde de la ruta a la espera del cruce. Tahiel murió en el acto.
Tras ello, el conductor del Vento se dio a la fuga. Olivera, en cambio, se quedó en el lugar en estado de shock y luego fue detenido. A Escribanti lo detuvieron al día siguiente y desde entonces los condenados permanecen bajo arresto.
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El caso derivó en el surgimiento de la Ley Tahiel - Kevin, que crea una nueva figura penal (la de “homicidio vial”) y propone condenas más duras para los responsables de este tipo de crímenes. Este proyecto tiene origen en la Agencia Nacional de Seguridad Vial. El texto del mismo establece penas de 8 a 25 años de prisión, y detalla que el delincuente vial quedará preso desde el momento cero de la investigación, como así también le recaerá la pena absoluta de inhabilitación para conducir.

El proyecto fue presentado en octubre de 2020 en el Congreso. No obstante, se frenó por la pandemia y actualmente está a la espera de tratamiento parlamentario. “Vamos a seguir luchando para que esta ley sea debatida y se pueda aprobar. La necesitamos cuanto antes para que no haya nuevos casos”, dijo la madre de Tahiel ante la consulta de este medio.
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