Son las 19.30 del miércoles 2 de febrero y Beatriz, que acaba de salir del Hospital Municipal de Hurlingham San Bernardino, es abordada por un grupo de periodistas. Beatriz lleva el pelo recogido con una cola de caballo y tiene el seño fruncido. Hace algunas horas -dice la mujer sin precisar cuántas- encontró a su hijo tirado en el piso de la cocina de su casa. El hombre, de 41 años, es uno de los intoxicados que debió ser hospitalizado por el consumo de cocaína envenenada.
“Está muy mal. Está en terapia intensiva y no puedo verlo”, explicó Beatriz a los medios y contó detalles del momento en que encontró a su hijo desvanecido. “Fue terrible. Fui a apagar la luz de la cocina y lo encontré tirado en el piso. Lo único que pude ver fue una bolsita y un papel grande. Estaba con un paro cardiorrespiratorio. Mientras intentaba reanimarlo empecé a llamar a la ambulancia, pero tardó media hora. Igual, hay que entender que no daban abasto con todos los jóvenes que estaban en una situación similar”, explicó la mujer y pidió que por favor no destruyan más patrulleros.
“No sirve de nada que nos peleemos. Acá lo que tiene que cambiar son las leyes. En vez de abrir cárceles, hay que abrir más centros de rehabilitación para los jóvenes. Todos somos padres y nadie está exento de nada: ni el rico ni el pobre ni el de clase media. Pero si cada vez que queremos internar a nuestros hijos nos dicen: ‘¿Y si no quiere?’. Cambiemos la mentalidad. No queremos hijos enfermos, no queremos hijos tontos, queremos una juventud sana. Cambiemos las leyes”, reflexionó.
Luego, Beatriz dio algunos detalles de su lucha contra la adicción de su hijo. “Desde que tiene 14 que vengo intentando que deje de drogarse. Él nunca quiso internarse. Antes de este episodio estaba muy nervioso y nada más quería drogarse. Dormía todo el día y salía a la noche. No conseguía trabajo y si conseguía trabajo (el dinero) se lo gastaba en drogas”, contó angustiada.

Según el testimonio de la mujer, su hijo había comprado la cocaína en la Puerta 8. “No sé hace cuánto que compraba ahí: él nunca me contaba nada porque está enfermo y es un adicto. Pero lo que sí sé es que todos van a comprar a ese lugar. De hecho, a dos cuadras de casa falleció una chica”, aseguró Beatriz y dijo que no es la primera vez que su hijo casi pierde la vida por la adicción.
“Hace dos años tuvo una intoxicación fuerte, pero logró salir adelante. Yo no soy especialista, pero lo único que puedo decir es que por una fumada de marihuana no se muere nadie”, dijo.
Minutos antes de que la mujer hablara a la salida del hospital, el ministerio de Salud bonaerense emitió una alerta epidemiológica por “intoxicación por consumo de cocaína adulterada”. Los síntomas por los que se alertan son signos de “shock, depresión del sensorio, dificultad respiratoria, excitación psicomotriz” que vayan asociados al consumo reciente de cocaína, ya que “se continúa registrando el ingreso de personas en grave estado” tras haber consumido estupefacientes adulterados.

En el documento se destacó que al “sistema de emergencias están ingresando personas a diferentes establecimientos de salud, ocasionando una constante ampliación de la cifra de personas hospitalizadas”.
Por otra parte, se dio una serie de recomendaciones para aquellas personas que hayan consumido cocaína en las ultimas 24 horas. Y se agregó información sobre el tipo de sustancia que podría contener la cocaína adulterada: “Puede inferirse que podría tratarse de cuadros de intoxicación por opiáceos, y se desconoce la existencia de otro producto vinculado”.
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