El 31 de mayo pasado, un grupo de agentes de la policía chaqueña ingresó a la fuerza a un domicilio de una familia de la comunidad Qom en la localidad de Fontana, de esa provincia. Durante el violento operativo dentro de la casa, que quedó filmado por un celular, se llevaron detenidos a cuatro jóvenes, entre ellos a dos mujeres, una menor de edad. A las pocas horas, tras ser puestos en libertad, denunciaron torturas dentro de la comisaría. En la acusación realizada ante la Justicia se describe que los jóvenes recibieron una golpiza y terminaron con heridas en el rostro y en el cuerpo.
Infobae tuvo acceso a las filmaciones de esa noche captadas por las cámaras de seguridad dentro de la Comisaría de Fontana donde se observa cómo los agentes golpearon a los jóvenes.
En las filmaciones se ve como varios efectivos, algunos cargando armas largas, le pegan cachetadas a Daiana F. de 16 años, quien también denunció que fue abusada en la dependencia. Luego, se muestra cómo los policías introducen a los jóvenes dentro del calabazo golpeandolos con sus escopetas. Y por último como un agente le pega con la punta de su bota sobre la espalda a un joven.
Según informaron, están identificados ocho policías que actuaron ese día en la comisaría y quedaron imputados en la causa.
En un principio, la Justicia había detenido a cuatro agentes: el oficial subayudante Cristian Eduardo Foschiatti, el sargento Cristian Omar Benítez, el cabo Cristian Ariel Flores y el agente Orlando Sergio Cabrera. Sin embargo, luego les otorgaron el beneficio de la prisión domiciliaria en el marco de la pandemia del COVID-19 y se sumaron otras cuatro policías más a la imputación: el cabo César Torres, el agente Diego Latorre, el agente Sebastián Vallejos y la agente Sofía González. Todos los señalados quedaron filmados por las cámaras de seguridad.
Frente a la escalada que tomó el caso por el impacto de las primeras filmaciones y el repudio de varias organizaciones de Derechos Humanos, la gobernación del Chaco dispuso el pase a disponibilidad de los primeros cuatro agentes imputados. También, la Secretaría de DDHH provincial acompañada por el Comité de Prevención de la Tortura chaqueño asumió la querella en la causa, según lo anunció en un comunicado de prensa.
Según contaron las fuentes del caso, todo comenzó el domingo 31 mayo por la noche. Ese día, un grupo de unas 30 personas de la comunidad Qom se juntó frente al comisaría 3ra de Fontana para reclamar por los maltratos y la discriminación verbal por parte de los efectivos de esa dependencia contra su comunidad, según dijeron las fuentes.
A raíz de ese hecho se desprenden dos versiones de lo sucedido. El relato policial habla de que el grupo se envalentonó en la protesta y lanzó una lluvia de botellas y piedras contra la comisaría y a partir de eso pidieron refuerzos y comenzó la persecución. Luego, está la versión judicial. Hasta el momento se estableció que dos agentes resultaron heridos durante la movilización. Sin embargo, las fuentes destacaron que la comisaría 3ra de Fontana es una dependencia nueva y una de sus características son las puertas vidriadas. Cuando los investigadores fueron a recoger pruebas al lugar de los hechos, no observaron ningún vidrio quebrado.
Tras esa presunta agresión, los policías pidieron refuerzos y se lanzaron a las calles de Fontana a buscar a los supuestos responsables, y esas son las escenas que quedaron registradas en los videos que se publicaron en redes sociales los agentes pelean para ingresar a un domicilio, con la excusa de que esas personas habían cometido un delito en flagrancia, mientras un joven sostiene la puerta de la casa con fuerza para que no entren. Las imágenes están envueltas en gritos de terror. Así, los policías irrumpen, con un alto nivel violencia, armados con armas de grueso calibre y a los golpes tomaron a cuatro jóvenes y los llevaron detenidos. Dos hombres de 20 años y dos chicas, una de 16 años y otra de 18, indicaron los informantes.
Así, según detallaron las fuentes, a las 7:30 de la mañana la madre de uno de los jóvenes arrestados se acercó a la comisaría y denunció los hechos. Luego, se acercó otra madre y también acusó la brutalidad policial cometida. Una vez que los jóvenes fueron puestos en libertad, las chicas que estuvieron detenidas denunciaron que en la comisaría al menos cinco efectivos abusaron sexualmente de ellas y las amenazaron con prenderlas fuego.
“`Ya les tiramos alcohol, ¿ahora quién las prende fuego?', preguntaba uno de los policías. Después entraron de vuelta y nos patearon. Eran todos hombres. Como cinco”, denunció una mujer en la filmación en la que se la ve aterrada sin poder hablar por lo ocurrido.
Tras esta acusación, la Justicia actuó rápidamente y un médico forense les realizó los estudios correspondientes para corroborar si había habido ultrajes en los abusos perpetrados. Según indicó una fuente con acceso a la investigación, en esos exámenes preliminares se comprobó que no hubo lesiones vaginales. Sin embargo, relataron que sí “las manosearon”, por lo que les cabría el delito de “abuso sexual simple”.
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