La entrada de la casa de los Benítez en el Barrio Latino de Bahía Blanca.
La entrada de la casa de los Benítez en el Barrio Latino de Bahía Blanca.

“Se me fue un poco la mano”.

Un eufemismo, quizás. Eso dijo Fernando Rubén Benítez, de 27 años, cuando en marzo del año pasado era detenido por la Policía de la provincia de Buenos Aires en su casa de la calle Güemes al 3700 en el Barrio Latino de la ciudad de Bahía Blanca, acusado de haber secuestrado, torturado, abusado y humillado con complicidad de su hermano y su mamá, durante varios días a dos mujeres que fueron sus parejas.

Ahora, un año y medio después, el llamado “Clan Benítez” enfrenta el juicio oral en su contra y en apenas algunos días se conocerá el veredicto del Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de la ciudad.

Fernando, el único actualmente detenido, está acusado de "tentativa de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, abuso sexual con acceso carnal reiterado, suministro de estupefacientes a título gratuito y privación ilegal de la libertad agravada”. Su hermano Gonzalo Leonardo Benítez (26) y la madre de ambos, Nélida Esther Llanos (67), ambos excarcelados, por su parte están acusados de ser “partícipes necesarios” de esos delitos.

Gonzalo y Fernando Benítez y su madre, Nélida Llanos
Gonzalo y Fernando Benítez y su madre, Nélida Llanos

La ciudad estaba conmocionada. Aldana García (19), una de las víctimas, había logrado escapar de la casa del clan y contarle a su familia -que no había tenido noticias de ella en los últimos 15 días- lo que había vivido. A pesar de que en principio no quiso responsabilizar a Fernando, finalmente le contó a sus padres que su novio le pegaba con un cinturón, que la drogaba para obligarla a tener sexo y que la violaba con un destornillador porque “así se haría mujer”.

Todo esto eran detalles. Había más.

Aldana luego se desmayó, perdió el conocimiento y debió ser internada en terapia intensiva del Hospital Interzonal de Agudos José Penna con riesgo de muerte por un derrame cerebral, golpes en todo el cuerpo y mordeduras de perro y también de dientes humanos. La joven había conocido a Fernando a través de Facebook en octubre de 2017 y, tras una breve relación de pareja, había aceptado la invitación de vivir en la casa de la calle Güemes junto a él y su familia cuando aún era menor de edad, sin saber el horror que viviría durante su estadía.

Ese mismo día la Policía se dirigió a la casa de los Benítez para allanarla y detener a Fernando pero, una vez en el lugar, los efectivos encontraron en el fondo a otra mujer de 23 años, identificada luego como Andrea Santa Cruz, desvanecida y con lesiones en todo su cuerpo, que también debió ser internada de urgencia. La madre quiso convencer a la policía de que sus dos perros la habían atacado por accidente, pero no lo logró. Los tres integrantes de la familia quedaron detenidos.

Benítez en el juicio en su contra (Gentileza La Ciudad)
Benítez en el juicio en su contra (Gentileza La Ciudad)

En esa casa pequeña había un comedor, una cocina, un baño, tres habitaciones y un gran patio. La policía la registró y encontró colchones con sangre, cables, candados y, en el dormitorio del hermano mayor, además de la ropa y pertenencias de las víctimas, destornilladores, cuchillos y tijeras.

Andrea, al igual que Aldana, había conocido a Fernando por Facebook y al poco tiempo se había mudado con él. Tuvieron una relación conflictiva y violenta durante un tiempo, por lo que Andrea decidió irse, pero algunos meses después volvió a la casa de Güemes a buscar ropa que había olvidado y se encontró a su ex pareja conviviendo con García. Sin embargo, una vez que entró en esa casa no volvió a salir e inició una oscura triple convivencia de las dos jóvenes con los Benítez.

Para la fiscal Marina Lara, a cargo de la UFI N°14 de Bahía Blanca especializada en Delitos Sexuales, aproximadamente desde febrero y hasta el 26 de marzo del 2018, que se produjeron las detenciones, ambas fueron retenidas contra su voluntad.

La
La "casa del horror" donde estuvieron cautivas las jóvenes en la calle Güemes al 3700

De acuerdo a al acusación fiscal, Aldana “la encerró en el interior del domicilio, la ató, le tapó la boca para que no gritara y la ocultó de su familia por lo que le impidió solicitar ayuda, mediante golpes, utilizando un destornillador en distintas partes de su cuerpo, una hoja de afeitar que le ocasionaron distintas lesiones como politraumatismos, hematomas en los párpados y ojos, en mejillas, heridas en piernas derecha y muslo derecho”.

La fiscal indicó también que había “relaciones desiguales de poder” y remarcó que el mayor de los Benítez provocó en la víctima un riesgo de vida, cuando sufrió “un shock séptico por lo cual Fernando Benítez debió asumir como altamente probable el deceso de Aldana, circunstancia que no ocurrió por el accionar de la misma de poder huir de su cautiverio”.

Uno de los perros encontrados en el domicilio del horror. Ambas víctimas tenían varias mordeduras de humano y animal
Uno de los perros encontrados en el domicilio del horror. Ambas víctimas tenían varias mordeduras de humano y animal

En cuanto a Andrea, la fiscal Lara señaló que Fernando “la agredió físicamente mediante golpes de puño intentando dar muerte, cortándola con vidrio, ocasionándole lesiones por golpes con un cable de computadora, entre otros” y también que abusó sexualmente de ambas.

Esta semana comenzó el juicio contra el clan en el Tribunal N°1 de Bahía Blanca. Esta semana finalizará la ronda de declaraciones de los casi 90 testigos que participaron del proceso, mañana serán los alegatos y el próximo viernes se podría conocer el veredicto de los jueces Ricardo Gutiérrez, Hugo Adrián De Rosa y Claudia Fortunatti.

“Es un hecho aberrante y lo que declararon las víctimas es tan escabroso que coincide a la perfección con la acusación de la fiscalía. La cantidad de lesiones físicas, psíquicas y anímicas que les causó es absoluta”, dijo a Infobae Gustavo Avellaneda, abogado querellante de Andrea Santa Cruz. “La condena que se va a pedir probablemente no estará por debajo de los 50 años”, auguró.

Fernando y Gonzalo junto a los perros de la familia
Fernando y Gonzalo junto a los perros de la familia

Los antecedentes violentos de Fernando

El mayor de los hermanos Benítez, hoy preso en la Unidad Penitenciaria IV Villa Floresta de Bahía Blanca, tiene un historial de violencia por lo menos coherente con su situación actual. En mayo de 2017, el juez en lo Correccional Nº 2, Gabriel Luis Rojas, lo sentenció a ocho meses de prisión en suspenso por “lesiones leves agravadas por el género” por pegarle patadas y golpes de puño a una chica con la que mantenía una relación. Su ejecución era condicional y durante dos años debía cumplir determinadas reglas de conducta.

Los familiares de Aldana declararon tras su detención que era un hombre celoso, obsesivo y que no dejaba que la joven tuviera contacto con nadie. También relataron que una vez ella apareció en su casa con un ojo morado y dijo que había tenido “un accidente”, pero cuando la llamaban para ver cómo estaba, tenían que hacerlo al celular de Benítez y siempre en altavoz.

Otras parejas del joven también declararon en su contra como testigos durante el juicio. Varias incluso habían contado a la prensa en su momento. “Me rompió mi celular, no me dejaba ni siquiera hacer las compras porque era enfermo de celos. No me dejaba ni comer. Pasaba días de ayuno y sin posibilidades de salir ni a la vereda”, había contado Micaela, una de ellas, que también apuntó contra el padre de los hermanos, que no vivía ya con ellos al momento de la detención.

Fernando Benítez durante el juicio en su contra (Gentileza La Ciudad)
Fernando Benítez durante el juicio en su contra (Gentileza La Ciudad)

“Un día, mi ex suegro me quiso apuñalar durante una discusión que tuve con Fernando. Estaba embarazada en ese entonces y me hirió a la altura de la rodilla. Me cortó un tendón y, como estaba en plena gestación, no me podían operar. Casi pierdo a mi hijo”, relató. Por este episodio, Rubén fue condenado a tres años con prisión en suspenso. Nunca fue preso.

“Dos víctimas anteriores declararon ayer y contaron lo mismo. El contacto siempre era vía redes sociales, era su modus operandi. Y siempre eran chicas con el mismo perfil: baja contención familiar, que se quieren ir de casa o que tienen problemas de carácter y siempre terminaban conviviendo con él en muy poco tiempo. También siempre buscaba chicas vírgenes”, describió el abogado de Andrea. “Él se aparecía como una persona contenedora y después se revelaba el demonio”.

Fiestas sexuales, golpes e insultos en la piel

Aldana García, que tenía 17 años cuando llegó a la casa de los Benítez y cumplió la mayoría de edad mientras estaba cautiva, declaró en el juicio durante más de cuatro horas, a puertas cerradas, sin presencia de público o prensa y con varias pausas en el medio por la dificultad de continuar el relato en medio de una crisis de llanto.

En su declaración, sin embargo, brindó detalles precisos de lo vivido junto a Andrea en esa casa y si bien apuntó contras todos los miembros de la familia, aseguró que Fernando era el que peor las trataba. Dijo que las dejaba hasta una semana sin comer, contó que eran abusadas y mordidas por los perros de la familia y que luego Benítez les clavaba un destornillador en el lugar donde sangraban.

El allanamiento en la casa del Clan Benitez


Además, en una de sus piernas, Fernando le grabó “puta” a Aldana con esa herramienta; aún tiene la cicatriz. En zonas de la pierna donde tenían heridas por las mordidas de un perro pitbull además, les habían puesto desparasitante para perros.

También aseguró que ni la madre ni Gonzalo las ayudaban cuando quedaban solas y que no podían irse porque estaban cautivas bajo amenaza. En un momento del testimonio, además, la joven exhibió a los jueces las marcas que quedaron en su cuerpo. Los acusados no estuvieron presentes durante toda la declaración por propia decisión y de las víctimas.

Andrea Santa Cruz habló ante el Tribunal durante tres horas. Dijo que Fernando la agarraba de las pelos y la obligaba a practicarle sexo oral y presenciar cuando le hacía lo mismo a García. “Las obligaba a tener relaciones entre ellas y las sometía contra su voluntad. Las hacía mirar cuando tenía relaciones con otra y las obligaba a consumir cocaína. Ninguna de las dos lo había hecho nunca”, agregó su abogado.

Gonzalo, cuando fue detenido en marzo de 2018 (Gentileza: La Nueva - Bahía Blanca)
Gonzalo, cuando fue detenido en marzo de 2018 (Gentileza: La Nueva - Bahía Blanca)

El perito psicológico Jorge Rabadán de la Asesoría Pericial, que evaluó a las dos mujeres, consideró que ambas sufren a raíz de esto “un impacto traumático de una vivencia con sintomatología orgánica” y aseguró que su psiquis “estaba arrasada” y que “no hubo fabulación”. También dijo que al momento del análisis ambas chicas se presentaron como “novias” de Benítez y que “se culpaban entre sí”. También indicó que ambas tenían una “inmadurez afectiva” y que al menos en el caso de Aldana había una “imposibilidad consciente” de abandonar el lugar, más allá de que no estuviera encadenada.

“Reconozco que mi hijo (Fernando) se equivocó. No estoy de acuerdo con la violencia a la mujer, pero la gente habla de lo que escucha o lo que inventa y nos acusan hipócritamente”, dijo Nélida Llanos en diálogo con Telefé antes del inicio del juicio. Dijo que trabajaba en el Hospital Español y el Privado del Sur cuidando abuelos, que “no sabía lo que pasaba” y que las chicas “podían irse en cuanto quisieran”: “Yo llegaba a mi casa, entraba, salía, me bañaba y me volvía a trabajar”.

Nélida Esther Llanos, acusada ser
Nélida Esther Llanos, acusada ser "partícipe necesario" en los delitos de su hijo Fernando

“Si estoy dando la cara en este momento es porque realmente estoy diciendo la verdad”, dijo también la mujer que vive actualmente junto a su hijo Gonzalo en la misma casa de la calle Güemes. “De haber sabido lo que pasaba en mi casa, hubiese tomado precaución, las hubiese sacado a la calle a las chicas. No lo hubiese permitido”.

La querella intentará que ellos también reciban penas correspondientes con la gravedad de los hechos y la fiscal Marina Lara evalúa hacer una inspección judicial con los jueces en la casa, para confirmar que era imposible que no supieran lo que allí ocurría.

Ninguno de los dos Benítez excarcelados volvió a hacer declaraciones. Al momento del juicio, sin embargo, Nélida no se contuvo durante la descripción de los hechos y gritó: “Basta de mentiras”.

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