Ton en el Instituto Próvolo
Ton en el Instituto Próvolo

Gastón en el 2005 tenía 11 años y era alumno del Instituto Antonio Próvolo para chicos sordos e hipoacúsicos de Luján de Cuyo, Mendoza. Su familia vivía en Villa Mercerdes, San Luis, a cuatro horas de lo que en diálogo con Infobae definió como "la pesadilla", aunque cuando habla se refiere a una persona: el monaguillo Jorge Bordón.

Bordón es el único condenado por los hechos ocurridos dentro de la institución religiosa, luego de que admitiera en un juicio abreviado en septiembre pasado, 11 abusos a menores por los que recibió 10 años de prisión que cumple en una cárcel mendocina.

Este lunes comienza en Mendoza el juicio contra otros de los acusados: los curas Nicola Corradi (83) , Horacio Corvacho (59) y el administrativo Armando Gómez (57), los tres imputados por ‬"abuso sexual con acceso carnal agravado por la guarda y la convivencia preexistente con menores, en concurso real con corrupción de menores".

El monaguillo Jorge Bordón
El monaguillo Jorge Bordón

Pero en 2005 de lunes a jueves Ton era alumno del instituto y de viernes a domingo volvía a su casa en San Luis. En 2016 mientras revisaba su Facebook, distinguió las rejas verdes y las columnas de ladrillo en una foto a mitad de su timeline y enfocó la mirada. "Detuvieron a dos curas por supuestos abusos sexuales en un internado para niños sordos", decía la noticia.

Buscó entonces entre los párrafos de esa nota el nombre de Jorge Bordón; pero no estaba. Es que en esos días en que la noticia recién empezaba a aparecer en los diarios, en que los padres dejaban de mandar a sus hijos al instituto, los acusados eran apenas los que los primeros denunciantes se habían animado a dar. Los testimonios irían creciendo y con ellos los acusados.

En 2016 "Ton", como le gusta que la llamen desde hace varios años porque así le dicen sus sobrinas, aceptó realizar una entrevista con Infobae.

Ton hoy tiene 25 años y vive en San Luis
Ton hoy tiene 25 años y vive en San Luis

La cara enorme de Jorge Bordón le respira a centímetros. Ton tiembla en la cama, pero no se levanta. El monaguillo le dice algo al oído que él no entiende. Siente en cambio las yemas de los dedos susurrando por la sábana, acercándose. Se despierta en un ahogo y empieza a reconocer las formas en la oscuridad, la ventana de la habitación del tercer piso de su casa de San Luis, su kit de maquillaje, su celular, su ropa. No hay más nadie, pero respira agitada y necesita correr otra vez al baño. "Me corto. Entro al baño y me corto. Más de 20 veces en 5 minutos", admitió a este medio. La pesadilla aseguró era recurrente, pero alguna vez también fue real.

"Yo desde chico supe que era gay, no creo que en ese sentido eso haya cambiado algo", aseguró y compartió que hoy es "travesti". Improvisó poner en palabras una sensación: "Cuando era hombre me abusaba una persona que se disfrazaba de sacerdote, así que al tiempo quise cambiar mi personalidad. Como si de hombre me hubieran abusado, pero de mujer no. No sé cómo explicarte". Ton llevaba en aquel momento el pelo largo, le gustaba maquillarse y usar lentes de contacto.

El instituto Antonio Próvolo albergaba en el 2005 a niños y jóvenes, hombres y mujeres sordos e hipoacúsicos, y a pesar de que cada habitación en la institución contaba con tres camas por cuarto, todos dormían solos. La habitación de Ton y la de Bordón, estaban una al lado de la otra.

Ton junto a sus compañeros del Próvolo
Ton junto a sus compañeros del Próvolo

"Yo pensé que era el único, no imaginé que a mis compañeros también les pasaban cosas", relató Ton, al tiempo que aseguró sólo haber sido abusada por Bordón durante sus años en el instituto. Cuando todos dormían, el monaguillo salía de su habitación y entraba en la de ella.

"A veces dejaba la luz prendida y yo me quedaba mirando la pared, sin moverme. Cuando me tocó la primera vez me miró muy de cerca, me puso el dedo en la boca, como diciéndome que no la abriera. Dijo que me iban a expulsar a mí y a mi hermana si decía algo", compartió sobre las amenazas con las que el monaguillo conseguía en aquel momento su silencio. "Me siento muy culpable de no haber denunciado antes, pero quién me iba a creer a los 11 años", agregó.

Finalmente fue en uno de los fines de semana en los que volvía a su casa de San Luis que no pudo más. Se encerró en el baño y empezó a gritar, llamó llorando a su hermana más grande y le contó todo. No quería que le dijera a sus papás, pero ella les dijo igual. Después de dos horas de charla, viajaron a Mendoza. Él se quedó en la casa. Los curas negaron todo y expulsaron a Ton y a su hermana. Ton nunca más volvió a estudiar.

La puerta del Instituto Antonio Próvolo de Luján de Cuyo
La puerta del Instituto Antonio Próvolo de Luján de Cuyo

En noviembre de 2016 Ton hizo cuatro denuncias en el Cuarto Juzgado de Garantías de Mendoza. Una fue por abuso sexual y las otras tres por maltratos contra distintos integrantes de la institución de Luján de Cuyo. Contó que fue atacada sexualmente entre cinco y seis veces por Bordón durante sus años ahí y que además de manosearla, la besaba y la obligaba a que lo dejara practicarle sexo oral. Es apenas una de las 11 víctimas que denunciaron al monaguillo.

Cuando Ton habló con Infobae hace tres años, los curas Corradi y Corbacho, el monaguillo Bordón, y dos administrativos, Gómez y José Luis Ojeda (41), eran acusados de haber abusado de alrededor de 60 alumnos en el instituto de Luján de Cuyo, según estimó entonces la justicia. Pero los testimonios destaparon una estructura mucho más grande.

Cura Nicolás Corradi, el único de los acusados beneficiado con la prisión domiciliaria (Mendoza Post)
Cura Nicolás Corradi, el único de los acusados beneficiado con la prisión domiciliaria (Mendoza Post)

En 2017  Ojeda sería declarado "inimputable" luego de que el Cuerpo Médico Forense dijera que "no comprende la criminalidad de los hechos". Mientras que se sumarían las acusaciones contra la monja Kosaka Kumiko, por haber participado de vejámenes y corrupción de menores, la ex directora Graciela Pascual y la monja Asunción Martínez, ambas por omisión.

Las repercusiones de un un hecho policial que se postula como histórico en el país, llegarían hasta la sede de la institución religiosa en Italia, donde aparecieron casos que datan de 1955, y que tienen a ambos lados del Atlántico a un mismo protagonista: el cura Corradi, quien comenzará a ser juzgado este lunes y que por su avanzada edad goza del beneficio de la prisión domiciliaria.

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