Un Tramontina y 17 puñaladas: la trama del brutal femicidio de la Villa 21 que terminó en cadena perpetua

ffahsbender@infobae.com
Elida del Valle y su marido, con el arma asesina en mano. (Mundo Villa)
Elida del Valle y su marido, con el arma asesina en mano. (Mundo Villa)

Elida del Valle Barrios tomó coraje y denunció a fines de agosto de 2015. Fue a la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema. Allí, relató cómo su marido, Lucio Aníbal Sánchez Pereira, paraguayo como ella, oriundo de Ciudad del Este, albañil de oficio y el padre de sus dos hijos, la había golpeado luego de estallar en ira en la casa que compartían en la Villa 21-24 de Barracas, en el barrio Flor del Ceibo del asentamiento, lo que le causó heridas en la oreja izquierda y la frente.

Sánchez Pereira, desquiciado porque su mujer no regresaba, mandó a su hijo mayor a buscarla, lo que le costó a Elida la hora de trabajo como empleada doméstica. Elida, por otra parte, era docente. Su marido no soportaba que diera clases ni se lo permitía. Al verla llegar, comenzó a golpearla en la cabeza, con su mano abierta.

Elida, al poco tiempo, huyó de la casa. Sánchez Pereira aprovechó su ausencia para correr hacia la terraza con una caja de documentos: eran los papeles de los trámites migratorios de su hija para radicarla definitivamente en Argentina, partidas de nacimiento legalizadas, informes médicos. Los prendió fuego, uno por uno.

Elida, en su perfil de Facebook.
Elida, en su perfil de Facebook.

El reporte posterior de las psicólogas de la Oficina fue un tanto escalofriante. Elida habló en forma clara, ordenada, lineal. Se echó la culpa a sí misma de la agresión que recibió, la naturalizó, relató cómo su madre la había golpeado también de chica, algo que le parecía normal. Quería que su marido cambiara, pero sin embargo se sentía responsable de su conducta. La OVD calificó la situación de Elida como de alto riesgo.

El 29 de septiembre de 2016, un año y un mes después de esa denuncia, Lucas Sánchez Pereira apuñaló hasta la muerte a Elida en el piso pelado de una plaza de la Villa. La apuñaló 17 veces con un cuchillo Tramontina de mango blanco, en el cuello y en el tórax. La puñalada más superficial, según determinó la autopsia en el Cuerpo Médico Forense, fue de seis centímetros de profundidad. Otra de 12 de centímetros le fracturó el esternón. Otra de casi 17 le perforó el pulmón y el corazón. Una serie de gruñidos en guaraní y un "te voy a matar, la concha de tu madre" fue lo último que escuchó mientras pedía ayuda a gritos, con vecinos que la oían en sus piezas cercanas. El albañil la mató frente a la hija menor de ambos, de apenas seis años de edad.

Marcha por el caso en la Villa 21-24 (Frente Popular Darío Santillán)
Marcha por el caso en la Villa 21-24 (Frente Popular Darío Santillán)

Sánchez Pereira fue detenido minutos después del hecho para terminar en el penal de Ezeiza. Fue procesado y elevado a juicio por el fiscal Adrián Giménez. Una marcha de vecinas del asentamiento hecha poco después por vecinas de la 21-24 bajo la bandera del #NiUnaMenos pidió justicia por Elida.

Esta semana, Elida la tuvo. El lunes último, el Tribunal Oral Criminal N°8, presidido por el juez Ricardo Basílico junto a los doctores Alejandro Sañudo y Javier Anzoátegui, condenó a Sánchez Pereira a cadena perpetua por el delito de homicidio agravado por violencia de género, femicidio, también agravado por el vínculo en concurso real con las lesiones que sufrió en 2015.

La pena fue la pedida por el fiscal general Horacio Azzolin, que subroga a la fiscal Diana Goral. La familia de Elida, constituida como querellante en la causa con el abogado Hernán Sarratea, también pidió la cadena perpetua con el agravante del desarraigo que le causó a sus hijos. 

Azzolin, con una amplia cantidad de pruebas como testimonios de familiares, apuntó a un hecho elemental. Las heridas hablaban por sí solas tras un largo crescendo de violencia de género, argumentó el fiscal: Sánchez Pereira fue directamente a matar.

Tras ver cómo su madre era apuñalada, la hija de Elida huyó hacia la casa de su tía paterna, la hermana de Sánchez Pereira, que también vivía en el asentamiento.  Su padre llegaría ahí poco después.

"Se tiró en la entrada y se hizo el shockeado", dice un investigador. La Unidad de Prevención Barrial, en ese entonces parte de la Policía Federal, llegó al lugar mientras una pequeña multitud se agolpaba para insultar al albañil. Alguien fotografió con su teléfono a Sánchez Pereira sentado en el suelo, con el cuchillo en su mano, lleno de sangre, una imagen que terminó en un grupo de Whatsapp y luego fue parte de la causa. 

Su hermana, en paralelo, venía de ver a su cuñada muerta, boca abajo en el pavimento: le quitó el cuchillo y se lo entregó a la policía. La niña declaró en cámara Gesell poco después. No consta en la elevación a juicio del fiscal Giménez si Elida recibió medidas de protección tras su denuncia de la OVD.

Los hijos de Elida y su asesino, luego de dificultosos trámites, hoy viven en Paraguay con su abuela. 

Fragmento de la condena a Sánchez Pereira dictada por el TOC N°8.
Fragmento de la condena a Sánchez Pereira dictada por el TOC N°8.
 
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