
Una plataforma de crucigramas online trazó hace pocos días un “mapa” de las palabras más usadas en las páginas de cada país en Wikipedia. Así como en la de Italia es “Renacimiento” y en Uruguay, “Legaliza”, en la entrada “Argentina” de la enciclopedia virtual la que más aparece es “peronismo”: 13 veces.
No hay movimiento en Argentina, excepto alguno religioso, que genere en gran parte de su población una identificación tan intensa y representativa como el creado por Juan Domingo Perón hace casi 80 años. Guste o no, para bien o para mal, incluso ideologías aparte, el peronismo es una marca de la argentinidad. Hacia adentro del país y también para el resto del mundo.
“Para un peronista, no hay nada mejor que otro peronista”, dijo Perón, claro. Y su peronismo, que incluye a Evita, se convirtió con el paso de los años y los gobiernos también en objeto de consumo. Libros, vasos, remeras, banderas, memes y restaurantes. El movimiento se adaptó al tiempo capitalista y toda su simbología es merchandising, referencia y punto de encuentro.

El peronismo no gobierna Buenos Aires desde que la Capital Federal se hizo ciudad autónoma y sin embargo está por todos lados. Más allá de las calles y avenidas con los nombres de Perón y de Eva y de alguna que otra estatua en un parque, hay una galaxia peronista que permite, a quien guste, armar su propio “Perón Tour” por la Capital con lugares para comer en un ambiente peroncho, museos, cementerios y exhibiciones.
El peronómetro, la vara que todo lo mide en términos justicialistas, está en su pico, al menos hasta el 17 de diciembre, fecha en que se terminará la multifacética muestra Perón Volvió, en el predio El Dorrego, ahí donde se tocan los barrios Palermo y Colegiales.
“Perón Volvió” (Zapiola 50, Palermo) es como una Tecnópolis pero de Perón y a pequeña escala. De hecho, su mente creadora es Javier Grosman, el mismo que ideó originalmente el predio de Villa Martelli y, también, el contenido de la inolvidable fiesta del Bicentenario. “Arquitecto estético del peronismo”, lo llamaron alguna vez.
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El espacio de la muestra recrea una manzana de la vieja ciudad de los años 70 con una escenografía de casas, un bar, la unidad básica, el hospital, el banco, la escuela, los puestos de diarios, autos de la época (incluida una versión impecable del coche “Justicialista”), y un plantel de 40 actrices y actores caracterizados que “viven” la vida de la Argentina de Perón cotidiana con improvisaciones divertidas e interacción con el público.
Perón Volvió abrió al público el 17 de noviembre pasado, el Día de la Militancia, cuando el pueblo peronista evoca el regreso de Perón al país después de 18 años de exilio y proscripción. Ese día pero de este 2022, arrancó a funcionar este “parque temático”, con la voz Víctor Hugo Morales y el relato de la vuelta de Perón con imágenes de aquella jornada de 1972.
Ya en la entrada al parque, un inmenso Perón mira a los recién llegados pintado inmenso en una pared y de sus ojos destella el “rayo peronizador” que todo lo convierte.

Unos metros más allá, el artista Marcos López deja su sello con una instalación que juega con la imagen célebre de 1945 de “las patas en las fuente”. En este caso, en una gigantesca pelopincho, un pato inflable flota con un Perón sonriente encima. La muestra lleva por título: “Los patos en la fuente”. Alrededor, para quien quisiera, algunas reposeras echarse y reflexionar sobre las 20 verdades.
Concebido como una gran instalación pop, con dosis parejas de irreverencia y respeto, Perón Volvió ofrece tres espcaios inmersivos donde se puede ser testigo de proyecciones 360 sobre tres momentos clave de la historia del peronismo: el nacimiento del Movimiento tras el terremoto de 1944 en San Juan; el bombardeo a la Plaza de Mayo en el golpe de 1955, la resistencia del pueblo y el clamor que grita Luche y Vuelve; y finalmente 1972, la vuelta de Perón desde Madrid, sus charlas y conferencias y una de las ofertas más atractivas del parque, un General en holograma hablándole al público cara a cara: “El movimiento peronista no ha sido jamás ni excluyente ni sectario”, entre otras frases.
“No me imaginé que un golpe fuera así. Es como el bombardeo a Ucrania”, susurró impactado un niño de menos de 12 años a otro de su edad mientras ambos observaban las imágenes de 1955 con estupor.
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Sonia Casco (32) es de Villa Lugano, estudia Derecho en la Universidad de La Matanza y llegó junto a varios compañeros para conocer Perón Volvió. “Me gustó mucho cómo cuentan la historia de cuando regresa Perón. Las salas inmersivas me encantaron porque me apasiona la Historia y te hacen sentir en la época”.
“Buscamos hacer algo peronista para que pueda venir toda la familia. Tratamos de pensar cómo hacer para que se genere la discusión y el diálogo y se nos ocurrió este disparador disruptivo”, explicó Sebastián Rolandi, uno de los responsables de la muestra, producida por del Grupo Octubre.
La mesa peronista
Perón Perón (Carranza 2225, CABA) y Santa Evita (Julián Álvarez 1479, CABA) son dos de los más emblemáticos restaurantes de Buenos Aires donde la experiencia de comer puede ir mucho más allá. Con parafernalia peronista, un menú de platos populares y, siempre, la Marcha de Hugo del Carril que suena todas las horas y provoca un canto generalizado entre los comensales, ambos restaurantes se convirtieron además en un punto de reunión de las personas que se identifican con el movimiento.

Perón Perón abrió en noviembre de 2010 en Palermo y este 2022 amplió con una sucursal en San Telmo con espacio para espectáculos en vivo que, justamente, se llama Perón Perón Vivo (Bolívar 813). El viejo barrio porteño es un punto de concentración de varios lugares peronistas: además están El Justicialista bar (Chile 270), Lo de Néstor (Bolívar 548) y NK Ateneo (Carlos Calvo 375).
El Perón Perón ofrece comida y algunas cervezas exclusivas, como la roja “Montonera”, la rubia “Evita” o la negra “17 de Octubre”. Las paredes tienen grafitis, fotos, bombos, se venden souvenirs y, por supuesto, se suele cantar la marcha.
Uno de los más convocantes es el Santa Evita, abierto desde 2018 en Palermo Viejo. Allí se pueden cruzar funcionarios del gobierno del Frente de Todos con militantes o curiosos.

“Ofrecemos en la mesa productos o comida que tienen que ver con la familia y lo popular: milanesa con fideos, pastel de papas, pensamos en volver a las fuentes de la comida de nuestras casas. Y pensamos en Evita porque nos parecía que es un tiempo de mujeres. Ella es un hermoso ejemplo para aunar ideas políticas de igualdad y la lucha de la mujer por las mujeres”, explicó a Infobae Florencia Barrientos Paz, manager y cocinera de Santa Evita.
En todos estos lugares el público es diverso aunque con un patrón común: el sentimiento peronista. “Vienen los que están de acuerdo con la ideología y para compartir el momento de la comida en una mesa. Vienen a pasarla bien, con la música y la marcha”, agregó Barrientos Paz. En una época, para ampliar el espacio el Santa Evita ofrecía un aperitivo gratis para quien llevara “a su amigo gorila”. Sin embargo, Florencia apunta a un público específico. “Queremos gente nuestra, porque sino ¿quién canta la marcha?”.
La distinción del Museo Evita
El Museo Evita (Lafinur 2988) abrió hace 20 años cuando se cumplieron 50 años de la muerte de Eva Perón. Instalado en una casona antigua del barrio de Palermo, forma parte del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón, y exhibe una colección única en el mundo sobre una una de las líderes políticas más singulares del siglo XX.

La Fundación Eva Perón transformó en 1948 la residencia de la familia Carabassa en el Hogar de Tránsito 2. Allí vivieron mujeres sin trabajo ni vivienda digna. Tenía capacidad para 90 camas, capilla, patio, enfermería y consultorios. En este mismo lugar funciona ahora el Museo, que expone fotografías, zapatos, carteras, vestidos, películas y juguetes.
“En la actualidad, las visitas se componen de un 58,26% de extranjeros y 41,74% de nacionales. De este porcentaje de nacionales, vale la pena destacar la presencia de jóvenes entre 14 y 19 años que llegan por su propia iniciativa, es decir, que no pertenecen a las visitas escolares que se realizan de lunes a viernes”, comentaron a Infobae desde el Museo.
El Museo Evita además ofrece un restaurante homónimo en el elegante patio de lo que fuera el Hogar de Tránsito. “Se puede degustar una excelente propuesta gastronómica de cocina internacional y una elegante tienda de recuerdos, con objetos relativos a la temática”, explicaron los voceros del museo.
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