
Ese mediodía de Reyes de 1926 “El vasco” Juan Duarte volvía a Chivilcoy en su Chevrolet. Manejaba su sobrino Salvador. Iban también Alcides, de 10, hijo de Salvador, y Saúl y Lola, sus sobrino de 8 y 11 años. El automóvil se desplazaba por la calle Mitre y a tres cuadras de la plaza Mariano Moreno, volcó. El niño Alcides murió instantáneamente y Juan Duarte fue internado en el hospital local por una conmoción cerebral y con tres costillas rotas. Moriría el 8 en el hospital municipal.

Duarte tenía 67 años y desde el 1 de septiembre de 1919 era viudo de su prima hermana Adela Uhart, con quien había tenido seis hijos, Adelina, Catalina, Pedro, Magdalena, Eloísa y Susana.
Como su apellido Uhart se lo escribían de distintas formas, en la familia se había cortado por lo sano y adoptó el de Duarte. A comienzos de siglo, Juan había sido concejal en la ciudad de Nueva de Julio por el Partido Conservador, se desempeñó como juez de paz y en Los Toldos se dedicaba a la explotación agrícola ganadera. Arrendaba la estancia “La Unión” y administraba el establecimiento “La Porteña”. Siempre amable, dispuesto a ayudar, tenía contacto diario con la peonada y con la gente del lugar.

En la estancia “La Unión”, a unos veinte kilómetros de Los Toldos, mantenía otra familia con Juana Ibarguren, con quien tuvo a Blanca, Elisa, Juan, Erminda y Eva, todos anotados como hijos naturales. Juana era hija de Petrona Núñez y de Joaquín Ibarguren. Ella también se dedicaba a tareas en el campo en el puesto de la Estancia “La Unión”.
La que sería Evita nació el miércoles 7 de mayo de 1919. Su mamá fue asistida por Juana Rawson de Guayquil, una comadrona mapuche, de la tribu de los Coliqueo. Fue anotada en el registro civil de Los Toldos como Eva María Ibarguren y bautizada así en la parroquia Del Pilar.
Toda la familia vivía en el campo de Duarte, y a los años se mudaron a Los Toldos, donde su madre se ganaba la vida como costurera. Juan Duarte no fue un padre ausente, y cuidó del bienestar familiar.
Sin embargo, Juana Ibarguren era la “concubina” y su prole los “hijos naturales”.

Juan Duarte fue velado en la casa de uno de sus yernos, en avenida Villarino 264. Hasta allí se dirigió Juana Ibarguren para que sus hijos diesen el último adiós a su papá. Salvo un cuestionamiento de una de las hijas del estanciero, pudieron despedirse sin problemas del muerto.
La vida de los Ibarguren cambiaría radicalmente. Evita, a la que llamaban “cholita”, se vestía con la ropa que heredaba de sus hermanas mayores. Cursó primer y segundo grado en la Escuela Nº 1 Domingo Faustino Sarmiento de Los Toldos. En 1930 se mudaron a Junín y compraron una casa en la calle Winter 90 con un dinero que había dejado Juan.
Sus hermanos salieron a trabajar. Elisa en el correo, Blanca como maestra en el Colegio del Sagrado Corazón, Juan fue cadete en una farmacia, mientras Erminda estudiaba en el Colegio Nacional y Evita hacía el tercer grado en la Escuela Nº 1 “Catalina Larralt de Estrugamou”, frente a la plaza. Allí culminaría sus estudios en 1934.
Para Junín, eran los Ibarguren. Su mamá cosía para afuera y fueron años de penurias para darle de comer a lo que ella llamaba “mi pequeña tribu”. Para el Día de Reyes, Evita pidió una muñeca tamaño natural y recibió una sin una pierna, que la madre fue la que pudo adquirir por poco valor. Según contaría su hermana Erminda, a la niña le explicaron que la muñeca había sufrido un accidente al caerse del camello en la que era llevada.
La niña había repetido segundo grado y lo que verdaderamente disfrutaba era recitar y solía participar en pequeñas obras de teatro. “Siendo una chiquilla, siempre deseaba declamar. Era como si quisiese decir siempre algo a los demás, algo grande, que yo sentía en lo más hondo de mi corazón”, puede leerse en La Razón de mi Vida, su libro autobiográfico cuya primera edición salió en septiembre de 1951.
La Comisión del Centro de Cultura y de Arte del Colegio Nacional organizaba pequeñas obras de teatro. Gracias a Erminda, su hermana que era docente de ese colegio, pudo incorporar a Evita al elenco, ya que no era alumna allí, y así participó de la obra Arriba Estudiantes.
Siendo adolescente, decidió probar fortuna en Buenos Aires. A su madre, quien en un primer momento se había opuesto rotundamente, la hicieron entrar en razones y finalmente la acompañó a una prueba de declamación para aficionados en Radio Nacional, y regresó a Junín. Nunca la llamaron pero ella decidió vivir de todas formas en Buenos Aires, donde ya estaba instalado su hermano Juan. Evita se alojó en la casa de Isidoro Bustamante, amigo de la familia.

Su primer trabajo fue en marzo de 1935 en la obra La señora Pérez, que se daba en el Teatro Comedia. Dos años después trabajó en la película Segundos afuera y en el radioteatro Oro blanco.
Continuó con papeles secundarios y trabajó en diversas radios, como Argentina, Mitre y Prieto. Se destacó en Radio El Mundo con el ciclo Grandes mujeres de todos los tiempos.
Encarnó el personaje de Chila Ruca en La Cabalgata del circo, película protagonizada por Libertad Lamarque, estrenada en mayo de 1945. Para entonces, ya había ocurrido el terremoto de San Juan en enero de 1944, el festival solidario en el Luna Park y el flechazo con Juan D. Perón, de quien no se separaría nunca más.
Para casarse, se debían poner los papeles en orden. Misteriosamente desapareció la hoja del libro de actas del registro civil de Los Toldos donde consignaba su nacimiento como hija natural. El registro que se tomó en cuenta fue el de Junín, donde ella aparece no como Eva María, sino como María Eva Duarte, sin el Ibarguren. Con esa documentación, se casaron por civil el 22 de octubre de 1945 y por iglesia el 10 de diciembre de ese año.
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