Son dos cuñadas, perdieron sus casas por el terremoto en San Juan y ahora subsisten a la intemperie: “Cuando temblaba todo, no podíamos abrir la puerta para salir”

Se trata de Dahiana Pastrán y Eve Molina, del barrio Campo de Batalla, en el departamento de Pocito, uno de los más afectados por el sismo de 6,4 grados que azotó a la provincia cuyana el lunes por la noche

Una cama bajo una lona de nylon. Así tienen que vivir Dahiana Pastrán, recién operada, y su marido después de que su casa quedara destruida por el terremoto en San Juan (@Dashii Pastran)
Una cama bajo una lona de nylon. Así tienen que vivir Dahiana Pastrán, recién operada, y su marido después de que su casa quedara destruida por el terremoto en San Juan (@Dashii Pastran)

El lunes por la noche, Eve Molina, de 23 años, y su hijo Cristian, de 6, se habían tirado en el sofá del salón de la humilde casa para ver la final del programa Masterchef Celebrity. Su marido Emanuel, de 26, se había ido a acostar a la hija menor de la familia, Emely, de 2. La familia estaba feliz: hacía tres meses habían logrado levantar una segunda habitación de la humilde casa del barrio Campo de Batalla, en el departamento sanjuanino de Pocito, con ladrillos y barro. El nuevo cuarto se plegaba a la vieja construcción de adobe del resto de la casa, que había sido construido por ellos mismos hacía 4 años.

A las 23:46, poco antes de la definición del reality show, la vida de la familia Molina sufrió un cambio rotundo, tan desgraciado como inesperado. El terremoto de 6,4 grados de la escala de Ritcher que azotó a la provincia de San Juan comenzaba a destrozar los cimientos de la casa de la familia.

Empezamos a sentir cómo se movía todo, se escuchaba cómo se resquebrajaban las paredes y nos empezamos a desesperar porque no podíamos abrir la puerta de la casa para salir”, le explicó Eve a Infobae en medio de lágrimas en una conversación telefónica.

A unos 200 metros de su casa, su cuñada, Dahiana Pastrán (22 años), descansaba con su pareja, y hermano de Eve, Mauricio Molina (21) en su casilla, también ubicada en el mismo barrio Campo de Batalla.

Así quedó la casa de Eve Molina tras el terremoto del lunes
Así quedó la casa de Eve Molina tras el terremoto del lunes

Yo tenía que descansar mucho. Hace un mes y medio, el 5 de diciembre, tuve un parto por cesárea. Mi bebé murió a los pocos días porque hubo problemas durante el embarazo. Así que, recién operada, tenía que estar en reposo mucho tiempo y en un lugar limpio”, le aseguró Dahiana a Infobae.

Cuando empezaron los temblores, Dahiana y Mauricio sufrieron el mismo problema que sus familiares, no podían abrir la puerta de la casa para escapar.

“El temblor no paraba, se escuchaban todos los ruidos y veíamos cómo una de las paredes se empezaba a derrumbar. Salimos justo antes de que una de las paredes se cayera por completo encima de nuestra cama”, agregó.

Dahiana Pastrán y su marido, Mauricio Molina
Dahiana Pastrán y su marido, Mauricio Molina

Las historias de las dos cuñadas representan la de cientos de familias que sufrieron destrozos irreparables en la provincia de San Juan en el que fue el peor terremoto que se recuerde en la zona desde 1977.

Las zonas más afectadas fueron precisamente Pocito, Rivadavia, Sarmiento y Caucete. A su vez, las familias de los barrios más humildes, cuya mayoría construyeron sus casas con adobe, lo perdieron absolutamente todo.

“A Dahiana y a nosotros nos pasó lo mismo. Después del terremoto del lunes se nos cayó el techo y se resquebrajaron algunas paredes, pero después de las réplicas de anoche (algunas superaron los 4 grados Richter), se nos terminó de derrumbar todo. Lo perdimos todo y yo que estoy recién operada, tengo que dormir a la intemperie”.

Hoy, Dahiana y su marido viven prácticamente bajo la luz del cielo y en el medio de los escombros.

Todas las pertenencias de Dahiana y su marido quedaron a la intemperie (@Dashii Pastran)
Todas las pertenencias de Dahiana y su marido quedaron a la intemperie (@Dashii Pastran)

Apenas pudimos rescatar el colchón. Y hoy estamos durmiendo con el colchón en la parte trasera de una camioneta abandonada, abajo de un nylon sujetado con cuatro palos. Anoche nos morimos de frío y hoy prácticamente no se puede estar en la cama del calor que hace. Y yo tengo que estar acostada para recuperarme de la operación”, completó Dahiana.

Por su lado, Eve y su familia lograron mudarse durante unos días a la casa de la madre de Emanuel, quien vive en una casa que fue construida bajo parámetros antisísmicos y no sufrió roturas de trascendencia.

Ahora estamos bajo un techo, pero lo único que pido es que el que pueda nos dé una mano para construir de nuevo nuestra casa, aunque sea en el mismo lugar. Estábamos tan felices de tener la nueva habitación para los chicos y ahora nos pasó esto. No puede ser”, se lamentó Eve.

Emely y Cristian, los dos hijos de Eve Molina, que se quedaron sin hogar
Emely y Cristian, los dos hijos de Eve Molina, que se quedaron sin hogar

Las dos familias solicitan alimentos y algo de ropa con los que puedan ayudarlos. “Yo ni tengo pañales para ponerle a mi hija menor ahora. Encima no tenemos posibilidades de dinero para empezar de nuevo. Yo soy ama de casa y mi marido es jornalero”, señaló Eve.

Dahiana aseguró que el caso de ellos, al igual que el de casi 30 familias pobres del barrio Campo de Batalla, aún no fue atendido por ninguna entidad municipal ni provincial.

Vino un delegado, vio lo que eran nuestras casas y se fue. No nos dieron respuesta. Como somos pobres, no les importamos. Ya estamos acostumbrados a eso, pero ahora sí necesitamos que nos ayuden. No se puede vivir en estas condiciones. Nadie puede vivir así”, se lamentó Dahiana.

Una imagen tomada el martes, después del terremoto. En la noche del mismo día se registraron réplicas que terminaron por derrumbar la pared por completo (@Dashii Pastran)
Una imagen tomada el martes, después del terremoto. En la noche del mismo día se registraron réplicas que terminaron por derrumbar la pared por completo (@Dashii Pastran)

Durante el martes, el presidente Alberto Fernández visitó la provincia de San Juan y estuvo en compañía del gobernador Sergio Uñac. Allí, el mandatario anunció la construcción de 1.800 viviendas en toda la provincia con aporte del Estado nacional de 7.100 millones de pesos, a través del programa Casa Propia-Construir Futuro. Se estima que la mayor parte de esos fondos estarán destinados a la reconstrucción de las cuatro zonas más afectadas por el sismo.

En principio, varias organizaciones sociales tomaron la posta en lo referido a la ayuda inmediata a los más damnificados por el desastre natural. Claudio Cornejo, integrante de la organización MST-Nueva Izquierda, relató a Infobae que la ayuda recibida en su espacio por parte de los sanjuaninos fue inmediata, pero aún no es suficiente.

Una de las paredes resquebrajadas del domicilio de Eve Molina
Una de las paredes resquebrajadas del domicilio de Eve Molina

Hasta el momento, lo que más se donó fue ropa, alimentos y agua potable. También esperamos que pueda llegar más comida. Y aquellos que puedan mandar muebles también sería importante”, explicó el militante social.

En principio vamos a enfocar gran parte de la ayuda a Sarmiento, que fue una de las zonas más afectadas por el terremoto. Pero en cada zona tenemos un delegado que nos va dando el parámetro de cómo están los damnificados de esos lugares”, agregó.

El terremoto fue uno de los más fuertes que se recuerden en el país en los últimos años. Los temblores llegaron a sentirse en provincias como Mendoza, Córdoba y Buenos Aires y hasta llegó a puntos de la propia Ciudad de Buenos Aires.

Así quedó el interior del domicilio de Dahiana (@Dashii Pastran)
Así quedó el interior del domicilio de Dahiana (@Dashii Pastran)

Las autoridades sanjuaninas ya desplegaron programas y equipos para realizar las tareas de contención a los damnificados. La situación de familias como las de Eve y Dahiana requiere una atención urgente.

“Yo me tengo que cuidar de la tierra y posibles infecciones por mi operación. Necesito dormir bajo un techo lo antes posible”, afirmó Dahiana a Infobae.

“Nosotros, al menos, queremos que nuestros hijos puedan recuperar la calma. El más grande no termina de entender todo lo que nos pasó en estos dos días y nosotros ni sabemos cómo explicárselo”, refirió su cuñada, Eve.

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