La jueza lo llamó “un acto de amor supremo” y el tiempo le dio la razón: la primera Navidad de la beba cordobesa gestada por su tía

El año pasado, una jueza de Córdoba autorizó a una mujer a gestar un hijo para su cuñada, que había sufrido un cáncer muy invasivo. Destacó “la solidaridad entre mujeres” y habló de amor desinteresado. La beba nació hace poco y convirtió en madre, casi a los 50 años, a aquella mujer que había estado al borde de la muerte

Andrea junto a su marido, Julián Mondragón.
Andrea junto a su marido, Julián Mondragón.

Sucede con algunos acontecimientos que parten y sacuden al mundo. Sucede, también, con las historias mínimas, con lo que parte y sacude a una pequeña familia anónima. Así como todos nos acordamos qué estábamos haciendo cuando atacaron las Torres Gemelas hace casi 20 años o hace semanas, cuando murió Maradona, Andrea se acuerda de cada detalle de esa tarde del 22 de agosto de 2018 en Córdoba Capital. Ella planchaba en la cocina cuando entró el audio de WhatsApp; su marido arreglaba el auto en el galpón del fondo.

“De casualidad, ella en Tanti y yo acá estábamos viendo el mismo programa de televisión”, cuenta Andrea Verino a Infobae. “Ella”, que vive a 50 kilómetros de su casa, es su cuñada Romina Mondragón. Y en el programa de televisión que las dos estaban viendo contaban la historia de una pareja de hombres que había logrado tener un hijo gracias a una amiga que les había ofrecido gestar al bebé para ellos.

Andrea, a la derecha, junto a su cuñada Romina
Andrea, a la derecha, junto a su cuñada Romina

Cuando el audio entró, Andrea apretaba la plancha caliente sobre la ropa y pensaba en silencio: “Qué afortunados quienes pueden pagar algo así”. El tema la interpelaba: había pasado 17 años deseando ser madre pero un cáncer muy invasivo había anulado todas las posibilidades de llevar adelante un embarazo.

¿Por qué? “Había arrancado como un cáncer de mama y me irradiaron sin protección de la zona ovárica. Era 2003, yo tenía 29 años, tampoco había guarda de óvulos en esa época”. Andrea necesitó cuatro sesiones de quimioterapia y 40 de rayos, pero sobrevivió.

Ya casada con Julián Mondragón, que es mecánico y repara tragamonedas en el casino de la ciudad, empezaron a probar. “Yo le quise poner el cuerpo. Mis óvulos se habían arruinado por la radiación y decidimos probar con la ovodonación, a ver si yo podía gestar. Pero se me explotó un quiste en el útero, generó una infección terrible y casi me tienen que vaciar, quedé al borde. Estuve 10 días internada y una junta médica determinó que yo no podía gestar, el riesgo era que los cambios hormonales propios de un embarazo reactivaran las células cancerígenas”.

Andrea acaba de convertirse en madre de Guadalupe gracias a la ayuda de su cuñada
Andrea acaba de convertirse en madre de Guadalupe gracias a la ayuda de su cuñada

Dice Andrea que aquella tarde de agosto, cuando entró el primer audio, hacía tiempo que ella “había bajado los brazos”. La voz que llegaba desde Tanti era la de Romina, su cuñada, que es mamá de cuatro hijos. El primer mensaje fue un tanteo: “¿Y vos qué pensás de estas cosas?”, le preguntaba.

Andrea -que es odontóloga en relación de dependencia- pensó en Marley, en Ricky Martin, en Luciana Salazar y dijo eso de “qué afortunados quienes lo pueden pagar”. Y lo dijo porque no sabía que había una forma de acceder legalmente a la gestación por sustitución sin tener que recurrir a esos cientos de miles de dólares con los que cuentan quienes lo hacen en Estados Unidos.

Pero Romina no había reparado en los famosos sino en las historias de amigas o hermanas que se habían ofrecido a gestar para ayudar a alguien amado, sin dinero de por medio, y volvió a mandarle un audio: “¿Qué pensarías si yo quisiera hacer eso para ustedes?”, le preguntó.

Romina es la única mujer de cuatro hermanos. Julián, uno de ellos, siempre fue su "protector"
Romina es la única mujer de cuatro hermanos. Julián, uno de ellos, siempre fue su "protector"

“Me dijo ‘mirá, yo hace siete meses que lo vengo pensando, hace siete meses que lo hablamos con mi marido. Me siento capacitada, yo sólo te estaría prestando la panza, el bebé sería tu hijo”, se emociona Andrea. “Yo dejé la plancha, salí y miré al cielo. ‘¿Qué me está diciendo esta mujer, Dios mío?’. Y fui hasta el galpón y le hice escuchar a mi marido lo que su hermana estaba diciendo. Yo no podía creer que una persona fuera capaz de hacer algo así solo por amor, me estaba dando una oportunidad cuando yo ya no tenía oportunidades”.

Romina, que tiene 32 años, recuerda: “Cuando se lo ofrecí, acá en casa lo habíamos hablado todos, incluso con los chicos. Ellos ya sabían que la tía y el tío querían tener un hijo y no podían y nosotros les contamos que la idea era prestarles la panza para que pudieran tener a su bebé. Les explicamos que no iba a ser un hermanito sino su primo, que cuando creciera se iba a ir con ellos. Les preguntamos si estaban de acuerdo en ayudar a los tíos entre todos y dijeron que sí”.

Guadalupe se gestó en el útero de su tía
Guadalupe se gestó en el útero de su tía

“Un acto de amor supremo”

Los dos matrimonios se movieron en equipo. Fueron a preguntar a un centro de fertilidad si era posible usar el semen del hermano de Romina y óvulos de una donante anónima, hacer un tratamiento de alta complejidad y transferir los embriones al útero de Romina. Buscaron un abogado especializado, Nicolás Gigena, y llevaron el tema a la Justicia.

Les hicieron pericias psicológicas, fueron asistentes sociales a sus casas y entrevistaron a los hijos de Romina y Pablo a ver si entendían. “Faltaba ver qué decía la Justicia. Fue una mezcla de emociones imposible de explicar, 48 horas después del día en que esperábamos la sentencia a mi papá lo tenían que operar, también de cáncer”, sigue Andrea.

Los cuatro hijos de Romina con Guadalupe, la beba. "Ellos siempre supieron que era su prima, no su hermana"
Los cuatro hijos de Romina con Guadalupe, la beba. "Ellos siempre supieron que era su prima, no su hermana"

Fue en abril de 2019 que la jueza de familia Mónica Parrello habló de amor y de la solidaridad entre mujeres.

“El presente ofrecimiento de la Sra. Romina Mondragón se inscribe en una trama de intercambios donde prima la colaboración solidaria entre mujeres, frente a la necesidad de una y el recurso de la otra, en un vínculo estrecho de afecto...”, consideró. Y en otro párrafo agregó que se trataba de “un acto de amor supremo” nacido “del deseo genuino y desinteresado de brindarle a su cuñada y hermano la posibilidad de concretar el anhelo de ser padres”.

Fue una fiesta en las dos cosas cuando supieron que la jueza había dicho que sí. Es decir, había autorizado a que Romina gestara a su sobrino o sobrina y que fuera anotado/a a nombre de quienes habían manifestado la voluntad procreacional de ser sus padres (Andrea y Julián). “Mis hijos lloraban de la alegría, claro que entendían”, recuerda Romina. “Ese mismo día que salió la sentencia le compramos el cochechito. Por primera vez sentía que el deseo de ser mamá iba a ser posible”, sigue Andrea.

Romina junto a Pablo, su marido, y dos de sus cuatro hijos. Todos formaron parte del equipo que tomó la decisión de ayudar a Andrea y a Julián
Romina junto a Pablo, su marido, y dos de sus cuatro hijos. Todos formaron parte del equipo que tomó la decisión de ayudar a Andrea y a Julián

Ahora faltaba un detalle: lograr el embarazo.

“No puede estar pasando esto”

Recurrieron a una técnica llamada ICSI. Hicieron el primer tratamiento y no lograron ni un solo embrión. Hicieron un segundo intento y nada, otra vez no había ningún embrión que transferir.

“Fueron dos golpes muy duros”, sigue Romina. “Ellos se caían emocionalmente. Decían ‘no puede ser que hayamos llegado hasta acá y ahora nos pase esto’”. Con el cochecito comprado, Andrea decidió que el tercer intento iba a ser el último. “Veníamos de dos experiencias devastadoras. Y habíamos dicho ‘este y basta, tiene que haber un límite’, no sirve de nada si nos arrasa la salud mental”.

Andrea toca la panza de su cuñada, "la mujer que me dio una oportunidad cuando ya no había oportunidades"
Andrea toca la panza de su cuñada, "la mujer que me dio una oportunidad cuando ya no había oportunidades"

En el tercer tratamiento lograron tres embriones. Le implantaron uno y la ansiedad no las dejó esperar los días que faltaban hasta el análisis de sangre.

“Nos compramos un test a escondidas, un secreto entre nosotras”, se ríe Andrea. Recién arrancaba marzo, faltaba poco para que en Argentina se decretara la cuarentena cuando Romina gritó desde el baño. “Gritaba ‘¡vamos carajo, vamos!’, una frase muy de ella. Después salió, se abrazó con su hermano, no sabés cómos se miraron esos hermanos. Y la mamá de ellos me miró a mi y me decía ‘¡vas a ser mamá!”.

Romina, durante la gestación de su sobrina
Romina, durante la gestación de su sobrina

Como si no hubieran habido obstáculos, nueve días después los agarró el aislamiento por la pandemia de COVID-19. “La panza empezó a crecer, cada vez que Guadalupe se movía yo les hacía una videollamada o les grababa un video. Yo nunca dudé de nada honestamente, no es que tuve miedo de encariñarme. Era mi sobrina y la cuidé como cuidé a mis hijos”, cuenta Romina.

“Yo le hablaba a la panza y le decía ‘yo soy tu tía que te está cuidando, en unos meses te vas a ir con mamá y papá’. Mis hijos lo mismo, le hablaban a la panza y le hablaban a su prima, nunca hubo un día en que dijeran ‘mami, queremos que se quede con nosotros”. El más grande de los cuatro hijos de Romina tiene 11 años, el que sigue 9, el otro 5 y la más chica tiene 3.

Andrea y Romina estuvieron juntas en el parto
Andrea y Romina estuvieron juntas en el parto

En Córdoba recibían videos y fotos a diario. “No se puede creer el corazón de esta mujer. Los chicos le sostenían el celular para que ella pudiera mostrarme cómo se movía la panza. Siempre me dio mucha seguridad, yo dormía tranquila sabiendo que mi hija estaba con ella. Como dijo la jueza, es realmente un acto de amor supremo”.

El 13 de noviembre Romina empezó con trabajo de parto y, aunque en el sanatorio nunca habían tenido un caso de “gestación por sustitución” las dejaron entrar juntas a la sala de partos. Andrea vio nacer a su hija a través de los pujos de su cuñada pero fue ella quien se la puso en el pecho y la amamantó, gracias a un tratamiento con pastillas que le permitió tener algo de leche.

Guadalupe acaba de cumplir un mes de vida
Guadalupe acaba de cumplir un mes de vida

Después fueron a buscar a los maridos, “así que fue algo muy familiar, entre todos, un trabajo en equipo”, cuenta Andrea, que se convirtió en madre por primera vez a los 47 años.

Una vez que les dieron el alta y antes de volver a Tanti, Romina pasó una noche en la casa de su hermano y su cuñada. “Nunca me voy a olvidar de la imagen de verlos entrar con su hija en el huevito. Porque de esa casa salieron dos personas y volvió una familia. ¿Cómo me voy a arrepentir de lo que hice?”, se despide Romina. Y lo dice porque todos los días se encuentra con alguien que le dice “estás loca”, “yo no lo haría”, “¿cómo pudiste entregar a un hijo?”, “un hijo con tu hermano es incesto”.

Guadalupe pasará su primera Navidad en Tanti
Guadalupe pasará su primera Navidad en Tanti

Nadie entiende la paciencia con la que Romina le explica a desconocidos que no está loca, que Guadalupe es su sobrina y ahijada pero no es su hija, que obviamente no tuvo sexo con su hermano.

Ella dice que no se enoja y sigue contando la historia porque piensa que le puede servir a alguien que, como Andrea durante la tarde de la plancha, tenga el deseo de ser madre y esté bajando los brazos.

Será la primera Navidad con su hija
Será la primera Navidad con su hija

“¿Cuántas veces hice el balance de fin de año y me faltó Guadalupe?”, pregunta al aire Andrea, que también forma parte del cuaderno en el que toda la familia fue contando el paso a paso para cuando la nena crezca y necesite respuestas.

“Por eso es una Navidad especial. La vamos a pasar en Tanti con ellos, obviamente. Quiero estar cerca de Romina, la mujer que me permitió ser madre, a quien no me une la sangre sino la vida”.

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