A 130 años de su nacimiento, el dramático cumpleaños que Gardel recibió un balazo en el pecho: “¡Vos no vas a cantar más!”

Por él, cada 10 de diciembre se celebra el Día del Tango. Su vida pudo terminar 20 años antes que el trágico accidente de Medellín, cuando fue víctima de un atentado. Una historia que mezcla una amante, un gángster despechado, dos sicarios y un temible miembro del hampa que lo salvó

Guardar
Carlos Gardel, el Zorzal Criollo
Carlos Gardel, el Zorzal Criollo

El sábado 10 de diciembre de 1915, Carlos Gardel decidió recibir su cumpleaños en el Palais de Glace. Allí se dirigió, de madrugada, junto a su amigo, el actor Elías Alippi. En aquel elegante lugar se reunía la juventud y la bohemia porteña para bailar tango. Cuando estaba por ingresar un hombre le efectuó un disparo en el pecho con un revólver. “Ya no vas a cantar más ‘El Moro’, le dijo el atacante.

De inmediato, Gardel fue trasladado al Hospital Ramos Mejía, donde el doctor Donovan comprobó que el cantante tenía alojada una bala en su pulmón izquierdo. Luego de analizar la herida, el médico determinó que era extremadamente peligroso el intentar extraerla.

El Palais de Glace, donde
El Palais de Glace, donde Gardel casi pierde la vida, en 1935

¿Qué es lo que había ocurrido? Versiones más o menos coincidentes señalan que Gardel tenía un amorío con una mujer conocida como Madame Jeanette o La Ritana, que había sido cantante de Enrique Caruso. Por entonces era dueña de un salón de baile de la calle Viamonte y fue por su gestión que el popular dúo Gardel-Razzano había comenzado a actuar en el Armenonville, un lujoso restaurante concert, ubicado en la avenida Alvear y Tagle.

Pero La Ritana ya estaba comprometida, y no con cualquier persona sino con Juan Garesio, miembro del hampa porteña y dueño del cabaret Chantecler, que funcionaba en la calle Paraná al 400.

Garesio, al enterarse del romance, mandó a pegarle un tiro a Gardel. El brazo ejecutor fue Roberto Guevara, quien fue acompañado por un individuo de nombre Gregorio Gallegos de la Serna. Algunos sostienen que eran parientes lejanos del que después se convertiría en el Che Guevara.

Una imagen icónica del gran
Una imagen icónica del gran cantor de tangos

Cuando Gardel se recuperó, buscó protección porque temía que Garesio mandase a otro sicario a terminar su labor. Así es que se contactó con su amigo Juan Ruggiero, más conocido como “Ruggierito”, el pistolero que trabajaba bajo las órdenes del intendente de Avellaneda Alberto Barceló. Como a Gardel le gustaba apostar, solía concurrir al comité-garito de Ruggiero de la avenida Pavón al 200, en Avellaneda. Terminarían siendo amigos.

Ruggiero fue al Chantecler a hablar con Garesio ya que ambos se conocían. “Por favor, dejalo tranquilo a Gardel. Lo que pasó fue, y ya no se puede volver atrás. Te lo pido yo”. Pero con los que habían atentado contra la vida del cantante, Ruggiero fue más terminante: “Si tocan a Gardel, habrá guerra”.

Garesio cumplió su palabra. Hasta que los ánimos se calmasen, Gardel fue alojado en la estancia de Pedro Etchegaray, en Uruguay. Nunca olvidaría el gesto de Ruggierito a tal punto que participaría en todo acto del Partido Conservador que se realizaría en Avellaneda, en tiempos en que los mitines políticos eran amenizados por cantantes populares, como los payadores Gabino Ezeiza o José Betinotti, que lo hacían en actos del radicalismo.

Gardel junto a Ruggierito, el
Gardel junto a Ruggierito, el gángster que lo salvó

El historiador Norberto Folino asegura que, según Esteban Capot, amigo de la infancia de Gardel, fue el intendente Barceló el que le consiguió la documentación que lo daban como nacido en Argentina para realizar sus giras por el exterior,. De esa manera, Gardel pudo evitar el servicio militar en Francia y que no lo detuviesen por desertor.

Cuando el 24 de junio de 1935 ocurrió la tragedia de Medellín

, donde Carlos Gardel perdió la vida en un accidente de aviación, los médicos que le efectuaron la autopsia descubrieron la bala, y entonces comenzó a correr la historia de que había habido un tiroteo dentro de la aeronave. Los profesionales colombianos nunca podrían saber que esa bala había acompañado a Carlos Gardel durante 20 años de vida artística. Y que ese proyectil tal vez haya contribuido a la famosa aseveración de que “Gardel canta cada día mejor”.

Seguí leyendo:

Últimas Noticias

Un preso lideraba una banda narco con ramificaciones en varias provincias desde el penal y volvió a ser condenado

La organización criminal tenía ramificaciones en varias provincias y hasta mantenía vínculos directos con proveedores de Paraguay

Un preso lideraba una banda

La Justicia cierra el círculo sobre el narco acusado de armar un plan para asesinar un ministro y dos funcionarios judiciales

Comenzó el peritaje sobre los celulares incautados. Buscan indicios para confirmar los testimonios que apuntan contra Leonardo Airaldi por haber pergeñado el plan criminal

La Justicia cierra el círculo

Los orígenes del cementerio de la Chacarita: el flagelo de la fiebre amarilla, féretros en la puerta y un “tranvía fúnebre”

Cuando la necrópolis de Parque Ameghino colapsó de cuerpos, se instaló uno en el actual Parque de los Andes, en lo que es hoy el barrio porteño de Chacarita. Nuevamente, con el increíble número de muertos provocados por la epidemia obligó a ampliarlo y a pensar, además, a un cementerio definitivo

Los orígenes del cementerio de

Astor Piazzolla: del “canillita” que conoció a Carlos Gardel en Nueva York al elogio a Charly García y al nuevo rock nacional

A los 13 años conoció a Carlos Gardel en Nueva York y trabajó como extra en “El día que me quieras”. Décadas después, el creador del nuevo tango sorprendió al elogiar a Charly García, Spinetta y a las jóvenes bandas que, según él, estaban creando la nueva música de Buenos Aires. “Yo amo más a esa gente que a la gente del tango”, expresó

Astor Piazzolla: del “canillita” que

El día que secuestraron a un ex gobernador y en el Líbano los militares tomaban el poder: presagios de un país a trece días del golpe

A casi dos semanas de que un golpe de Estado fundiera a negro la democracia argentina durante siete años, la violencia paraestatal crecía sin límites, los gremios decidían no mantener las apariencias y la todavía mandataria jugaba al tetris en su gabinete para intentar mantenerse en el poder y llegar a las elecciones previstas para octubre

El día que secuestraron a