Las visitas más esperadas: los hogares de adultos mayores de la Ciudad pueden recibir a sus familiares

Luego de más de 8 meses de aislamiento social preventivo y obligatorio, los Hogares de Residencia Permanente para personas mayores volvieron a recibir visitas con estrictos protocolos sanitarios que garantizan el distanciamiento. Así fue el reencuentro en el Hogar San Martín, en La Paternal

Para realizar una visita es necesario reservar turno. Al llegar contará con la supervisión de un profesional que observa el cumplimiento de las normas de distanciamiento para preservar a los residentes de un posible contagio. (Prensa GCBA)
Para realizar una visita es necesario reservar turno. Al llegar contará con la supervisión de un profesional que observa el cumplimiento de las normas de distanciamiento para preservar a los residentes de un posible contagio. (Prensa GCBA)

El 13 de marzo había sido el último día que recibieron las visitas de sus seres queridos, aún antes de que empezaran a regir las medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio que tuvieron vigencia hasta hace pocos días en toda la ciudad de Buenos Aires.

Desde que inició la pandemia se supo que el virus del COVID-19 afecta con mayor intensidad a las personas mayores, por eso, los hogares San Martín, Rawson y en los complejos Martín Rodríguez-Viamonte (en el partido de Ituzaingó) y Necochea, dependientes de la Secretaría de Integración Social para Personas Mayores, fueron de los primeros administrados por la Ciudad en implementar medidas y protocolos de cuidado para proteger y aislar a los adultos mayores que allí residen.

“Si bien a lo largo de tantos años de trabajo habíamos desarrollado y mantenido un vínculo con los residentes, esta pandemia los reforzó desde el acompañamiento, la contención y sosteniendo los vínculos con las familias y esto los residentes lo valoraron mucho”, afirmó Mariel Rodríguez, jefa del departamento del Servicio Social del Hogar San Martín.

Cómo son las “visitas cuidadas” en los hogares para mayores de la Ciudad

El lugar, ubicado en el barrio porteño de La Paternal, alberga a más de 220 residentes que son acompañados por asistentes sociales, psicólogos, asistentes terapéuticos, gerontólogos, nutricionistas, entre otros profesionales especializados. Durante estos meses de aislamiento, aseguran, uno de los mayores desafíos fue mantenerlos conectados con sus seres queridos a través de herramientas virtuales.

Sobre ello, Gabriela Gaitán, psicóloga, especialista en psicogerontología y responsable de esa área en el Hogar San Martín, recordó a este tiempo de trabajo tan particular como “una evolución constante”. “Una de las primeras cosas que se sintió como una pérdida fue creer que no se iba a poder mantener el vínculo, pero a través de distintos elementos pudimos acompañarlos”, aseguró.

A ello, Rodríguez agregó: “En estos meses se necesitó mayor intervención y también corrernos del rol que teníamos para asumir otros diferentes con ellos”.

Las visitas son hasta 30 minutos y al aire libre en una carpa especialmente preparada en la explanada del ingreso del hogar. (Prensa GCBA)
Las visitas son hasta 30 minutos y al aire libre en una carpa especialmente preparada en la explanada del ingreso del hogar. (Prensa GCBA)

Entre las iniciativas destacadas se destaca la introducción de #ParaEstarJuntos, un nuevo programa puesto en práctica con Scholas Occurrentes para acompañar a los adultos mayores por medio del programa +Simple, a través de las tablets, que tiene el objetivo de conectar a los residentes de los Hogares de Residencia Permanente de la Ciudad con sus familiares y voluntarios de la Fundación de todas partes del mundo.

En noviembre, el nuevo paso en los hogares y residencias fue “Visitas Cuidadas” desde el que se prevé retomar el contacto presencial a medida que la situación epidemiológica lo vaya permitiendo: los hogares iniciaron la etapa de reaperturas y están retomando todas las actividades posibles en este contexto, siempre atendiendo las medidas de cuidado.

Cómo se realizan las visitas a los hogares y residencias de adultos mayores

Mediante la reserva de turno previo y con la supervisión de un profesional que no participa del encuentro se realizan las visitas. Mientras dura, ese profesional observa el cumplimiento de las normas de distanciamiento para preservar a los residentes de un posible contagio.

El tiempo de duración es de hasta 30 minutos y al aire libre en una carpa especialmente preparada en la explanada del ingreso del hogar. Previo al ingreso, los visitantes deben pasar por el control de temperatura y la sanitización del personal.

Los resultados de los primeros encuentros fueron tan conmovedores para residentes como para el personal de cada hogar. (Prensa GCBA)
Los resultados de los primeros encuentros fueron tan conmovedores para residentes como para el personal de cada hogar. (Prensa GCBA)

“Los acompañantes no estamos literalmente junto a las visitas, pero sí velamos por el cumplimiento de las normas como el uso de barbijo, sanitizar las manos, cuidar que no haya contacto y que se respete el tiempo”, explicó Rodríguez.

Los resultados de los primeros encuentros fueron tan conmovedores para residentes como para el personal de cada hogar. “¡Uno ve en los ojos la emoción de los familiares que vuelven a ver a los residentes! A veces, algunas de las visitas incentivan que los residentes hagan algún movimiento, los estimulan mucho y a la distancia podemos verlo, y realmente nos emociona mucho”, contó Gaitán.

En el mismo tono señaló: “También están los casos de quienes se convirtieron en abuelos en este tiempo y reciben fotos impresas para conocer al nuevo nieto y eso también genera una emoción muy importante”.

La red de hogares de residencia permanente de personas mayores de la Ciudad cuenta con más de 1.300 personas residentes en cinco sedes. Dos están en la Ciudad (el Rawson y el San Martín) y tres en la provincia de Buenos Aires (dos en el Complejo Martín Rodríguez-Viamonte y uno en Necochea.

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