
El cierre de fronteras y el aumento de los testeos permitió disminuir considerablemente la cantidad de personas que cumplen con la cuarentena en hoteles porteños. El sistema que implementó el gobierno de la Ciudad llegó a albergar, en forma simultánea, a unos 2500 argentinos que venían del exterior. Superada la etapa más crítica, con casos como el de Buquebus, que obligaron a hospedar a casi 400 personas juntas, en la actualidad quedan casi 600 personas en esa condición. Todos tienen domicilio en la Ciudad. Con la reapertura quirúrgica de los vuelos, la provincia de Buenos Aires decidió replicar el modelo, aunque la coordinación quedó a cargo de la Nación.
Desde que comenzó el aislamiento, el Gobierno de la Ciudad alojó casi 2900 pasajeros que viajaron desde los países de riesgo, lo que demandó un esfuerzo logístico y de recursos con pocos antecedentes. De ese total, unos 2200 fueron testeados y continúan el aislamiento en sus casas. “Testeamos con PCR a las personas que vinieron del extranjero entre el séptimo y el noveno día”, dijo el ministro de Salud porteño Fernán Quirós. En esos controles, se detectaron apenas 34 casos positivos, un 3 por ciento del total, y la enorme mayoría estaban asintomáticos.
De acuerdo a su estado de salud, los casos positivos son trasladados a hospitales o continúan con la cuarentena en el hotel Escorial, designado especialmente para esa función. En ese lugar aún permanecen 15 pacientes. Y hay otros 17 casos sospechosos que esperan el resultado de los análisis correspondientes.
El cierre de fronteras, decretado el 26 de marzo y luego prorrogado hasta el 12 de abril, le dio oxígeno a un sistema que se había colapsado. Según el último reporte oficial, siguen alojadas en hoteles unas 576 personas. El dato positivo es que ya recibieron el alta más del 80% de los pasajeros.
Sin embargo, todos los días siguen llegando pasajeros con domicilio en la Ciudad que terminan haciendo la cuarentena en los hoteles. El sábado se sumaron 33 pasajeros de un vuelo de Perú y otras 24 personas que viajaban en dos micros que llegaron desde Brasil.
En cada uno de los hoteles hay médicos y un equipo de psicólogos y psiquiatras. Pero el sistema no podría funcionar sin los voluntarios que se encargan de atender las necesidades cotidianas de los pasajeros. Su tarea silenciosa es fundamental: desde la provisión de kits de limpieza personal y blanquería hasta recibir los pedidos de comida por delivery.

Aunque el sistema fue un salto de calidad respecto a otras jurisdicciones, en el pico de la demanda hubo algunos reclamos. El caso más resonante fue el de un hombre de 70 años que estuvo alojado en el hotel Deco Recoleta y murió en el Hospital Fernández por el coronavirus. Otra pasajera que estuvo alojada en ese lugar denunció que no recibió la atención adecuada. “Tenía síntomas desde que llegó, ellos estaban esperando la fiebre”, dijo en un audio que recibieron otros pasajeros.
Desde la Ciudad ratificaron que ese paciente “tuvo varios chequeos en las horas previas a su traslado” y destacaron que “tenía antecedentes de gota”, una forma común y dolorosa de artritis que afecta las articulaciones y tejidos por un nivel elevado de ácido úrico en sangre.
Cuando la ansiedad le ganaba a los peligros, muchos pasajeros se quejaban que no recibían información sobre la duración del aislamiento. “Algunos creían que se iban en 48 horas, la falta de información generaba más ansiedad”, admitió un funcionario a cargo de la logística. Finalmente, hace una semana comenzaron a realizarse los hisopados masivos en los hoteles y la mayoría lograron volver a sus casas.

El sistema que implementó la Ciudad en 22 hoteles privados o sindicales desnudó las falencias del protocolo utilizado en Ezeiza hasta el 26 de marzo, ya que solo se aislaba a los porteños. El resto de los pasajeros se iban por sus propios medios o en los micros dispuestos por el Ministerio de Transporte.
Hubo casos testigos que ahora preocupan a las autoridades, como el de Carmelo Giglio, un hombre de 78 años que viajó desde Madrid en un vuelo de Aerolíneas Argentinas ocultando sus síntomas. La semana pasada murió y se confirmó como un caso positivo. Uno de los médicos que lo atendió en pleno vuelo, increíblemente, pudo regresar a su casa en un vuelo de cabotaje. No fue el único.
Con la suspensión de los vuelos se evaluó un modelo de cuarentena para todos los pasajeros que lleguen del exterior, con lugares especiales como el predio de la AFA, pero finalmente los que tienen domicilio en el interior seguirán viajando en micros y sólo se sumaron al sistema de hoteles los de la provincia de Buenos Aires.
Por ahora, al logística la maneja la Nación. “Los primeros pasajeros de la Provincia fueron enviados al hotel Conquistador y al Presidente”, confirmó un funcionario porteño. Ante una consulta de Infobae, en la Provincia admitieron que siguen trabajando para confeccionar un listado de hoteles disponibles.
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