
Carmelo Giglio, el hombre de 78 años que se había descompensado en un vuelo proveniente de Madrid, murió este martes por la noche en una clínica de Ezeiza, donde estaba internado desde que llegó al país. Hace instantes, fuentes del ministerio de Salud provincial confirmaron a Infobae que dio positivo para coronavirus. La muestra se había retrasado unos días porque también había resultado positivo para influenza.
Giglio había tomado el vuelo 1133 de Aerolíneas Argentinas, donde viajaban 290 pasajeros y 19 tripulantes, que estaban esperando el resultado del test.
Dos horas después de comenzar el vuelo, Giglio comenzó a sentirse mal y pidió asistencia. Dos médicos que viajaban a bordo del avión, Yair Atum y Federico Riorda, lo atendieron y le salvaron la vida. Durante la intervención, descubrieron que el hombre había ocultado su estado de salud.
Apenas aterrizó el avión en Buenos Aires, Giglio fue trasladado en ambulancia a una clínica de Ezeiza. Su cuadro fue empeorando hasta que finalmente falleció anoche. “Había empezado a mejorar pero tuvo una falla renal y terminó con una falla mutiorgánica”, dijo una fuente médica que conoce los detalles de los últimos días.
Al dar positivo por influenza, el test de Giglio se demoró varias días. “Puede haber una coexistencia por eso se insistió para que se haga el test de coronavirus”, explicó la misma fuente.
Finalmente, el Malbrán terminó confirmando que era un caso positivo el miércoles a la noche. Por ese motivo, el caso no apareció en el parte nacional, que tuvo que ser rectificado cerca de las 21 horas.

Giglio, oriundo de la provincia de Neuquén, se había ido de vacaciones a Europa junto a su mujer, su cuñada y su concuñado. Con la crisis sanitaria, decidieron suspender el viaje y volver a la Argentina.
Según relataron los familiares durante el vuelo, una semana antes de viajar el hombre comenzó con fiebre. Llegó a tener casi 39 grados. Llamó varias veces a los números oficiales de Madrid y, siempre según esa versión, le recomendaron que tomara paracetamol. El cuadro se agravó antes de volar: comenzó con tos y problemas para respirar. Sin embargo, ocultó todos los síntomas y se subió al vuelo de Aerolíneas.
Muchos de los pasajeros de ese vuelo con domicilio en la provincia de Buenos Aires y en el resto del país. pudieron volver a sus casas por sus propios medios. Solo los que tenían domicilio en la Ciudad fueron a cumplir la cuarentena en el hotel Argenta Tower.
Uno de los médicos que le salvó la vida, Federico Riorda, viajó ese mismo día a Córdoba en otro avión de Aerolíneas. “Yo me tomé un taxi para ir a Aeroparque. El primer taxista no me quiso llevar porque le expliqué la situación que había vivido. El segundo taxista accedió”, le contó a Infobae horas después.
Apenas recibió la triste noticia, Riorda le dijo a Infobae que la tripulación del vuelo y los médicos que intervinieron deberían extender la cuarentena, quizás otras dos semanas.
Ocurre que cuando Giglio se descompuso, los médicos se dedicaron a la emergencia, sin las medidas de seguridad mínimas. No utilizaron barbijo ni guantes para atender al paciente. Con el correr de los minutos, se activó el protocolo dentro del avión y todos recibieron sus barbijos.
Desde ese día, los integrantes de la tripulación cumplen la cuarentena en sus casas. Hasta ahora ninguno tuvo síntomas, confirmaron a este medio fuentes gremiales y de Aerolíneas Argentinas.
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