En cada maratón en la que corre, Sergio Zilberman lo hace vistiendo una remera con la imagen de su amigo fallecido
En cada maratón en la que corre, Sergio Zilberman lo hace vistiendo una remera con la imagen de su amigo fallecido

Desde 2008, el corredor Sergio Zilberman participó en 14 maratones alrededor del mundo, además de muchas otras pruebas de menores distancias. En todas vistió una remera preparada la ocasión, con la imagen de un hombre estampada en el dorso junto a la leyenda “te extraño”. Eso lo llevó a acostumbrarse a una recurrente pregunta por parte de otros corredores curiosos por conocer el trasfondo de la iniciativa: “¿Quién es él?”.

Zilberman tiene 50 años y es arquitecto. Empezó a correr en 2006, en una decisión repentina. Aquella vez entró a un local de calzado e indumentaria deportiva y vio un grupo de gente vestida para correr, con short y zapatillas. Le dio curiosidad y preguntó: se trataba de un running team. Volvió a preguntar, esta vez pidiendo si se les podía unir. Le dijeron que sí. Empezó corriendo dos veces a la semana.

Para el arquitecto era una práctica nueva, ya que solo solía jugar al básquet. Con el tiempo, la actividad lo atrapó. Una vez familiarizado con la actividad, empezó a incentivar a su entorno para que también corran, “para en algún momento poder hacerlo juntos”. Convenció así a mejor amigo, Mariano Krasnov, más conocido como “Peto”.

De izquierda a derecha, Mariano Krasnov, su esposa Viviana y a la derecha, Zilberman
De izquierda a derecha, Mariano Krasnov, su esposa Viviana y a la derecha, Zilberman

Krasnov era médico mastólogo y aficionado al tenis. Con Zilberman se conocían desde la infancia y tenían una relación más allá de la amistad: el corredor es el padrino de uno de los hijos mellizos de Peto.

A medida que ganaron experiencia, ambos comenzaron a “tomar el deporte más en serio, midiendo distancias y tiempos”. Llegaron a correr lado a lado en carreras de 10 kilómetros. Tenían como objetivo hacerlo en una media maratón, de 21K. Y también fantaseaban con algún día poder completar la popular maratón de Nueva York.

Sin embargo, en agosto de 2007 Krasnov enfermó. Una semana después de haber participado en una prueba de 10K, jugaba al fútbol con Zilberman cuando de pronto comenzó a sentir un fuerte dolor en la espalda, que luego se propagó al cuello. Creyó que era una afección propia del esfuerzo de la carrera y hasta le recriminó entre risas a su amigo por haberlo motivado a correr.

Krasnov corrió en la media maratón de Buenos Aires. Aquella vez Zilberman estaba lesionado y no pudo participar, pero lo alentó desde afuera
Krasnov corrió en la media maratón de Buenos Aires. Aquella vez Zilberman estaba lesionado y no pudo participar, pero lo alentó desde afuera

Siete días más tarde, los médicos descubrieron que a Peto le faltaba parte de una vértebra en el cuello. “Hubo una operación de urgencia y pudieron salvar eso”, pero luego de la cirugía le detectaron el problema de raíz: "Tenía cáncer de hueso, bastante avanzado”, cuenta Zilberman.

Pese a intentar con diferentes tratamientos, la salud de Krasnov fue empeorando. El 20 de septiembre de 2008 lo volvieron a internar en terapia intensiva. Una semana después, los familiares y seres queridos fueron llamados para despedirse. Peto estaba muy débil, respiraba con la ayuda de una máscara de oxígeno, pero seguía consciente.

En la última charla, Zilberman lo trató de animar y le habló, entre otras cosas, de correr en las calles de Nueva York; Krasnov le respondió con una frase que jamás olvidó: “Me agarró una mano y casi balbuceando, me dijo ‘correla por mí’", recuerda el arquitecto, con la voz quebrada y las lágrimas asomando en sus ojos. Krasnov murió el 27 de septiembre de 2008.


Zilberman se propuso cumplir el anhelo de su amigo y pensó en algo más: "¿Cómo hago para correrla con él?”, se preguntó. Se le ocurrió entonces la idea de la remera con la imagen estampada. Le pidió a la esposa de Krasnov, Viviana, que le enviara algunas fotos que ella considere representativa de su marido. “Elegí una de él en la playa, donde se lo ve contento, feliz, así como era siempre”.

Finalmente, el 2 de noviembre de 2008 concretó el pedido y completó la maratón de Nueva York. Desde esa competencia en adelante, en cada una que participó Zilberman hizo lo mismo. Dice que eso lo ayuda: “Tengo conciencia de que él está conmigo; le hablo, le digo ‘dale, vamos que estamos cerca’ o ‘no llegamos, empujame’. En las carreras tenés tres, cuatro horas para pensar y por la cabeza te pasan millones de cosas”.

Acompañado de su amigo, el arquitecto corrió en distintos rincones del mundo, en las pruebas más reconocidas y multitudinarias, como en Berlín, Boston o Tokio. Participó en la maratón de Buenos Aires y repitió cuatro veces más en la de Nueva York. La última fue en Chicago, el 13 de octubre pasado, en la que registró su mejor marca: 3:11:39.

Zilberman participó con la imagen de su amigo en 14 maratones; la última fue hace dos semanas, en Chicago
Zilberman participó con la imagen de su amigo en 14 maratones; la última fue hace dos semanas, en Chicago

Su historia se presentó en un documental de 16 minutos llamado “Correla por mí”, estrenado hace unos días atrás en el Buenos Aires Running Film Festival (BARunFF), un encuentro que tiene como fin unir la cultura con el deporte y en donde se presentaron otras producciones que alientan a correr.

En abril del año que viene, Zilberman viajará a Londres para correr la maratón que le falta para completar los llamados six mayors, las seis maratones más importantes del mundo. Para el arquitecto será una manera de cerrar el homenaje llegando a la cúspide a la que aspira cada corredor, aunque la iniciativa continuará en pie: “Voy a seguir usando la remera en todas la que corra. Esa frase de ‘correla por mí’ la convertí en ‘la corremos juntos’”.

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