Traspasar el portón de entrada al Liceo Militar “General San Martín” implica adentrarse en un entorno de neto corte colonial. Amplias galerías, ambientes espaciosos, arcadas, frisos y techos de tejas a dos aguas anticipan al visitante que allí dentro se conserva una rica e imponente historia.

El teniente coronel Santiago Róspide es el actual subdirector del instituto de enseñanza militar. En su rol de profesor de historia, introdujo al equipo de Infobae en el conocimiento de los orígenes del amplio solar que el liceo ocupa en el partido bonaerense de San Martín.

“Estamos orgullosos de estar ubicados en un predio que remonta sus orígenes al año 1701, momento en el que se establecieron los Padres Mercedarios, que eran religiosos españoles llegados al continente prácticamente con el advenimiento de la conquista. La congregación estableció en 1751 un convento y una escuela agrícola. Posteriormente, en 1822, el entonces ministro de gobierno Bernardino Rivadavia procedió a la confiscación de todas las instalaciones y en 1838, el Brigadier General Juan Manuel de Rosas, dispuso un asentamiento conocido como “Campamento de Santos Lugares”

El destino religioso de este solar se traslada a 1872, cuando en el lugar se iniciaron las actividades del colegio de artes y oficios “San José de Calasanz”, de la mano de la congregación de los padres Escolapios y sus escuelas pías. Luego de 20 años, la actividad religiosa le dio paso al asentamiento del Colegio Militar de la Nación, el cual funcionó desde 1892 hasta 1937, momento en el que se trasladó a su actual ubicación en El Palomar. En 1938, mediante un decreto presidencial del Presidente Agustín Pedro Justo se creó el “Colegio Nacional Militar”, que inició sus actividades en 1939 con la denominación de Liceo Militar “General San Martín". Su primer director fue el coronel Ernesto Florit. Fue precisamente este oficial superior del Ejército Argentino quien en su primera arenga al cuerpo de cadetes les dijo: “'San Martin es vuestra guía, sus virtudes vuestra ley', dejando un claro mensaje de las virtudes sanmartinianas que este instituto pretende inculcar en quienes atraviesan sus aulas”, sostuvo Róspide.

(Maximiliano Luna)
(Maximiliano Luna)

El Liceo General San Martín en la actualidad

El coronel de Infantería Hugo Castagne es, desde el 12 de diciembre de 2018, el director del liceo militar mas antiguo del país. Con asombrosa naturalidad muta entre el rigor propio del trato militar ante el saludo de un cuadro subordinado, al gesto afable y paternal ante el paso de un chiquito de corta edad que está cursando sus estudios iniciales o primarios en el establecimiento a su cargo. En diálogo con Infobae, detalló los distintos aspectos que caracterizan al primero de los nueve liceos militares con que cuenta el país.

—¿Podría explicarnos para qué sirve un liceo militar?

—Los liceos militares dependen de la Secretaria de Formación del Ministerio de Defensa y tienen como objetivo la formación integral de alumnos que cursen el bachillerato con una carga importante de actividad militar pero no necesariamente con la pretensión de formar futuros oficiales de las fuerzas armadas. Para el caso de este liceo, la orientación está dada en formar a los jóvenes en el contexto de los valores sanmartinianos con valores que sostiene el Ejército Argentino, pero ello no implica que se pretenda que a su egreso se transformen en cadetes del Colegio Militar de la Nación.

Como testimonio de sus dichos, el coronel Castagne enumeró una serie de nombres icónicos pertenecientes a ciudadanos destacados que egresaron de las aulas del General San Martín y luego no continuaron la carrera militar en el Ejército Argentino. “El doctor Raúl Alfonsín, Alberto Roemmers, el prestigioso oftalmólogo Hugo Nano, el doctor Avelino Porto, el actor Ulises Dumont, el teniente de Corbeta Alejandro Tagliapietra (tripulante del ARA San Juan), sólo por mencionar algunos”. Con una sonrisa cómplice agregó: “El Doctor Pablo Deluca, director de Relaciones Institucionales de Infobae, es egresado perteneciente a la promoción 38 del liceo militar”.

Hugo Castagne dirige el liceo militar desde diciembre de 2018
Hugo Castagne dirige el liceo militar desde diciembre de 2018

Complementando la síntesis histórica brindada por su segundo al mando, Castagne remarcó que, acorde a la evolución de los paradigmas educativos, el liceo abrió su matrícula a la mujer en 1995 y amplió la oferta educativa a la sociedad mediante su apertura a la educación inicial y primaria, con lo cual hoy cuenta con muchos alumnos que han ingresado al instituto en su etapa de jardín de infantes y se encuentran hoy cursando como cadetes en distintos años de la carrera.

—Mucho se habla de la pérdida de calidad en el sistema educativo nacional, ¿cómo afronta un instituto de excelencia como este esa situación?

—Desde que comenzamos en 1996 con la admisión de alumnos para el preescolar y la primaria, manejamos la intención que de allí provengan los futuros cadetes de la etapa secundaria. Entonces vamos trabajando desde que son muy pequeños con el sistema de educación y valores que brinda el liceo. Ahora los alumnos que vienen de otros colegios manifiestan desde un principio cierta dificultad. Hay que tener en cuenta que la carga horaria y el nivel de actividades que aquí se desarrollan a diario es muy superior al de un colegio tradicional. No obstante, por lo general, luego de un período de adaptación, la mayoría se desenvuelve sin mayor inconveniente.

De la misma forma y con un indisimulable orgullo, Castagne detalló que “en las pruebas Aprender del Ministerio de Educación de 2018 -corresponden a la formación primaria- obtuvimos un índice de aprobación superior al 85%, tanto en lengua como en matemáticas, muy superior a la media nacional".

—¿Es fácil para la juventud actual adaptarse a un régimen tan exigente como el de un liceo militar?

—Partamos de la base que el chico que elige o acepta ingresar a un instituto de este tipo tiene de por si una impronta especial. Se siente atraído por la disciplina, por los uniformes, las marchas y demás aspectos de un contexto militar. Ahora, por cierto, son jóvenes y necesitan límites bien definidos. Una vez que entran en el ritmo de esta disciplina -la que no es tan extrema ni tan severa- se trata de ser exigentes en el cumplimiento de horarios, de normas y de un sistema general de mucha actividad y procedimientos claros.

En la institución educativa se llevan a cabo diversas actividades
En la institución educativa se llevan a cabo diversas actividades

—Hace algunos años desde el Estado Nacional se puso en duda la continuidad de los liceos con el pretexto de la vulneración de los derechos del niño. ¿Usted tiene niños con estado militar bajo su mando?

—Definitivamente el cadete no tiene estado militar, pero dentro de las exigencias curriculares y debido a que al egresar se transforman en subtenientes de infantería de la reserva militar principal del Ejército Argentino, el cadete de sexto año debe rendir determinadas condiciones en el manejo de armas de fuego. Asimismo, todos los años se desarrollan tres ‘semanas verdes’ en las que el cadete realiza actividades en distintas unidades del Ejército.

El rol de los docentes civiles

Contrariando lo que vulgarmente puede pensarse, dentro de la política educativa establecida en los liceos militares, está claramente diferenciada la currícula militar, de la atinente a la conducción de la formación correspondiente a la condición de bachillerato nacional que es la que se brinda en las aulas. La licenciada Laura Ibañez, docente civil de las fuerzas armadas, ostenta el cargo de regente de Estudios de todo el establecimiento. Está secundada por tres subregentes, uno para cada nivel de enseñanza.

“Mi tarea es la de coordinar todo lo relativo a la formación académica de los alumnos, dentro de la misma está la de articular todos los aspectos de la enseñanza que debe necesariamente regirse por las pautas nacionales en la materia, con el resto de las actividades de neto corte militar. Toda la plantilla docente está integrada por profesionales con título habilitante y los cargos son cubiertos por concurso tal como lo indica la normativa vigente”, señaló Ibañez, y detalló: "Dejando de lado que tengo la camiseta puesta, el nivel de enseñanza de este liceo es realmente de excelencia”.

María, Alex y Mario

Entre los ojos vivaces e inquietos de María Báez y Alex García y la mirada nostálgica que se filtra a través de los lentes de Mario Brigante, median no solo varias décadas de existencia sino además 78 promociones de cadetes del Liceo Miliar “General San Martín”. Verlos posar juntos para la foto de Infobae logra que la abismal diferencia de edad se esfume. María y Axel acomodan la corbata de Brigante, comodoro retirado de la Fuerza Aérea Argentina, emulando no la forma en que lo harían dos nietos con su abuelo sino el modo en que lo hacen solamente los compañeros y camaradas. Al fin y al cabo, son tres liceístas.

“Soy la dragoneante Maria Báez, encargada de la tercera compañía. Es decir, de todo el componente femenino del liceo". Vencido el natural temor que infunde la cámara, María narró que es una de esas mujeres que ingresó al liceo en el preescolar. Alex es el otro extremo del abanico que compone el cuerpo de cadetes del instituto. No es internado. Es decir que, luego de terminadas sus actividades, regresa a su casa. Tampoco será militar. Su vocación se orienta por el lado de la ingeniería aeronáutica. “No tengo ningún familiar militar, desde el colegio primario que venía forjando en mi mente la idea de ingresar al liceo”. El joven que vive en San Isidro inicia su jornada a las 5 de la mañana todos los días. “Al principio, por momentos, pensaba en abandonar, pero luego me hice fuerte y aquí estoy”, contó. Consultado acerca de aquello que lo decidió a ingresar enumeró los valores que se inculcan en el liceo: "La honestidad, la generosidad, la fuerza y la camaradería”.

María Báez, Mario Brigante y Alex García
María Báez, Mario Brigante y Alex García

A diferencia de María y Alex, cuando el hoy comodoro retirado Brigante decidió ingresar al instituto, este carecía de historia. Todavía recuerda aquella tarde de verano de 1939, cuando firmó los papeles de ingreso y el Liceo Militar Gral. San Martín aún no había abierto sus puertas. “Me dijeron que se habría un nuevo colegio y me entusiasmó la idea. Era eso o ir al Nacional Buenos Aires como lo hizo mi hermano mayor”, rememoró.

La historia del ex cadete Brigante es muy particular. En el tercer año del liceo hizo su pase al Colegio Militar de la Nación. Posteriormente integró el primer contingente de oficiales que fueron transferidos desde las filas del ejército a la recientemente creada Fuerza Aérea Argentina. Al recordar qué es lo que más rescata de su paso por las aulas liceístas respondió: “La camaradería que se alcanza con el sistema de internado no se compara con nada. Todo lo vivido aquí perdura por siempre y los amigos que aquí se hacen nos acompañarán durante toda la vida”.

—¿Se arrepiente de aquella elección hecha a tan temprana edad?

—¡Jamás!

Aulas, deportes, desfiles

El entusiasmo y orgullo con el que el Coronel Castagne y su plana mayor hicieron recorrer a este cronista cada rincón del enorme predio educativo harían de este relato una crónica interminable. Amables profesoras de inglés, matemáticas y actividades deportivas interrumpieron sus actividades para dar detalles del comportamiento académico y rendimiento deportivo del cuerpo de cadetes. Observamos en acción a los cadetes mientras se preparaban para una próxima competencia que incluirá carreras de velocidad, lanzamiento de bala, salto en alto y en largo. De la mano del jefe del Cuerpo, teniente coronel ca Cannemann, Infobae presenció una exhibición de manejo de fusiles y desfile, también la tradicional ceremonia previa al franco del fin de semana, el desempeño de la banda de música del liceo integrada por músicos profesionales y cadetes. Sobre el cierre, el desfile del cuerpo completo ante la mirada de autoridades de la casa y padres que orgullosos siguen de cerca cada detalle de la formación que esta casi centenaria institución le brinda a sus hijos.

El liceo militar fue inaugurado en 1939
El liceo militar fue inaugurado en 1939

El próximo viernes, oficiales y cadetes vestirán sus uniformes de gala para recibir a altas autoridades nacionales, provinciales, municipales y militares e iniciar oficialmente la celebración del 80° aniversario del nacimiento de este verdadero ícono de la educación argentina.

Fotos: Maximiliano Luna

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