Cosme Argerich nació el 26 de septiembre de 1758
Cosme Argerich nació el 26 de septiembre de 1758

Poco se sabe de uno de los hombres a los que la medicina y la historia argentina le deben tanto. Su nombre quedó en la cabecera de uno de los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires como símbolo de reconocimiento a su legado e inventiva, a sus enseñanzas y a la gesta de la que participó como soldado y médico mientras se construían los cimientos de la nación. Además, fue uno de los fundadores del Instituto Médico Militar.

Y fue, justamente, su actuación en las milicias la que lo hizo destacarse durante las Invasiones Inglesas en Buenos Aires, lo que le valió el nombramiento como “Médico Jefe” del Hospital de la Caridad.

Pero eso no fue todo. Su actuación en el Cabildo Abierto de 1810 fue muy importante: se unió a las tropas del Ejército del Norte que batallaron en Tucumán y Salta bajo las órdenes de Manuel Belgrano.

Pese a sus conocimientos médicos, no pudo cuando su salud se deterioró: en 1816 se vio obligado a regresar a Buenos Aires, no sin proveer al general José de San Martín de insumos médicos y sanitarios para atender a los heridos en las campañas a Chile del Ejército de los Andes.

En Buenos Aires y hasta el fin de sus días, enseñó medicina y organizó la sanidad del puerto.

Un resumen de sus primeros años

Cosme Mariano Argerich nació el 26 de septiembre de 1758 en la ciudad de Buenos Aires y fue el primero de diecisiete hijos del cirujano Francisco de Argerich.

Hospital Argerich (1910)
Hospital Argerich (1910)

Heredó la vocación de su padre temprano y, apenas cumplió 18 años, fue enviado a España para estudiar medicina durante 8 años. Se recibió de Doctor en Medicina del Gremio y Claustro, de la Real y Pontificia Universidad de Cervera. Mientras cursaba sus estudios se casó y tuvo a su primer hijo al que llamó como su padre, Francisco, que también llegó a ser un destacado médico.

Junto a su familia regresó a su tierra natal y casi de inmediato comenzó a ejercer en el Colegio de Huérfanos. En 1794 fue nombrado Primer Examinador del Protomedicato y tuvo participación activa contra la viruela, epidemia que se desató entre 1794 y 1796. Para 1803 se convirtió en el Secretario del Tribunal de ese organismo en el que siguió, en 1811, como Conjuez.

Durante las Invasiones Inglesas en Buenos Aires (1806 y 1807) fue médico jefe del Hospital de la Caridad; posteriormente se destacó como votante durante el Cabildo Abierto, en San Miguel de Tucumán: el 22 de mayo de 1810 votó contra el Virrey Cisneros para que las autoridades españolas terminen sus mandatos. Así, pasó a integrar la Sociedad Patriótica Literaria y quedó a cargo, por orden del gobierno, de la redacción de un proyecto de constitución nacional.

En 1812, junto a los sacerdotes y políticos Luis José de Chorroarín y Diego Estanislao Zavaleta, elaboró un “plan de estudios generales y educación pública” y al año siguiente —a pedido de la Asamblea General Constituyente— redactó un nuevo texto reducido y basado en los estudios médicos. En tanto, y a instancias de la Asamblea de 1813, el 13 de marzo creó el Instituto Médico Militar.

El Protomedicato y su importancia en la carrera de Medicina

Protomedicato del Río de la Plata: Fue la institución encargada de la salud pública y de la formación de médicos desde el 17 de agosto de 1780 hasta el 11 de febrero de 1822.
Protomedicato del Río de la Plata: Fue la institución encargada de la salud pública y de la formación de médicos desde el 17 de agosto de 1780 hasta el 11 de febrero de 1822.

El virrey Juan José de Vértiz y Salcedo dio vida al Protomedicato en agosto de 1780 e inauguró con éste una importante etapa de la medicina del Río de la Plata que sobrevivió más allá de la Revolución de Mayo.

A su lado estuvo el irlandés Miguel O´Gorman, el primer protomédico de Buenos Aires, que tuvo en sus manos las primeras medidas sanitarias de la ciudad para “imponerse” a lo que llamaron “el curanderismo indígena”.

Para entonces, la ciudad comenzaba a poblarse y era necesario tomar medidas, ya que los problemas sanitarios comenzaban a generar pestes en los habitantes. Una de ellas fue la inspección de barcos extranjeros para detectar si los viajeros portaban enfermedades. También hubo disposiciones para lograr la higiene urbana, además del combate contra los curanderos. En esos años se confundían distintas enfermedades con lo que llamaban “empacho” y “mal de ojo”.

En ese contexto, el irlandés no escatimó en insultos contra los pobladores porteños que visitaban a los curanderos. Un texto que dejó escrito: “Gentes vulgares del país, opuestos a médicos y vecinos de boticas, entregándose con más facilidad a aquella clase de empíricos que reducen su ciencia a cuatro yerbas; otros tantos emplastos aplicados a su antojo en varias partes del cuerpo y algunas recetas mal compuestas, y peor indicadas, que llaman ‘remedios caseros’, con los que piensan curar todas las enfermedades que se conocen y reducen ellas a ‘empacho’, ‘ictericia negra’, ‘mal de frío o de calor’... Y otras cosas que se curan con ensalmos y con la vista, llegando a tal extremo la ceguedad que aún cuando se sujeta a médico no ha de faltar el charlatán que apruebe o no la curación”.

Las personas de najos recursos, a diferencia de las de clase alta, no tenían la costumbre (ni el dinero) para consultar a los médicos. Entonces, considerando esas circunstancias, O’Gorman comenzó a dar clases de medicina en Buenos Aires y, queriéndolo o no, ese fue el puntapié inicial de la creación de la Carrera de Medicina.

Pocos años después, el irlandés fue reemplazado por el doctor Cosme Mariano Argerich, que asumió el cargo junto y al cirujano licenciado Agustín Eusebio Fabre (1749-1820) considerado el primer obstetra de Buenos Aires.

Juntos presentaron un plan de estudio de la Medicina al Virrey Gabriel Miguel Avilés y del Fierro. Ese programa fue enseñado en la primera escuela médica del país inaugurada en 1801 con catorce alumnos.

Argerich y Fabre fueron los bastiones. El segundo dictaba clases de Anatomía, Clínica Quirúrgica y Partos y 1805 inició la primera Cátedra de Obstetricia. Antes, en 1784, Argerich había sido nombrado médico del Colegio de Huérfanos y poco después se convirtió en el Primer Examinador del Protomedicato.

Entre 1794 y 1799 redactó junto con Agustín Fabre y Bernardo Nogués las “Ordenanzas del Real Colegio de Medicina y Cirugía de Buenos Aires”.

La carrera de Medicina y la Constitución de Argentina

Invasiones inglesas a Buenos Aires, pintado por Madrid Martínez, litografía de 1807
Invasiones inglesas a Buenos Aires, pintado por Madrid Martínez, litografía de 1807

En 1801, Argerich fue nombrado profesor del Primer Curso de la Carrera de Medicina y al año siguiente catedrático sustituto de Medicina y protomédico general y Alcalde Mayor de todas las Facultades de Medicina, Cirugía, Farmacia y Flebotomía.

Las fechas claves por el camino a la Independencia lo tuvieron cerca. Cuando sucedieron las Invasiones Inglesas fue nombrado “Médico Jefe del Hospital de la Caridad” mientras mantenía el rol en el Protomedicato.

Con el inicio de la Revolución de 1810 se afianzó como figura pública: fue parte de los cambios políticos y sociales que se gestaban. Y en ese memorable mayo de 1810 cuatro profesionales de la medicina votaron en el Cabildo Abierto del día 22: los doctores Cosme Argerich, Agustín Fabre, Bernardo Nogué y Justo García Valdés.

Aquellos primeros médicos se integraron a los ejércitos y hasta desempeñaron tareas militares. También se unieron extranjeros bajo las órdenes de la Junta. Esto hizo notar a Juan José Paso que se había descuidado la educación y la enseñanza de la medicina.

“La escasez de médicos militares fue tan grande que hubo que adoptarse los servicios de profesionales extranjeros y también recurrir a una orden que poseía muchos miembros con adelantados conocimientos medicinales, los padres Betlehemitas”, cita Ciencia Argentina en la Vidriera mientras repasa la historia de la medicina.

En ese contexto, el general Belgrano pidió a la Junta que le envíen cirujanos y toda clase de elementos sanitarios para su ejército porque las vidas que se perdían en batalla eran incontables. Por esos años los médicos comenzaban a cobrar voz y el Protomedicato fue cediendo su importancia al Instituto Médico Militar. Finalmente, en 1824, Bernardino Rivadavia, primer Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, lo disolvió por decreto.

Historia de la Medicina en Argentina: Una clase de anatomía en la “segunda” Facultad de Medicina de la UBA (1910).
Historia de la Medicina en Argentina: Una clase de anatomía en la “segunda” Facultad de Medicina de la UBA (1910).

“La historia del Protomedicato de Buenos Aires es importante, porque implicó todo un cambio en relación al tratamiento de la salud en la Ciudad de Buenos Aires. Esta institución constituyó, además, el intermedio para la formación de los primeros médicos en Argentina y la posterior creación de la Carrera de Medicina”, concluye en mencionado texto.

Para 1818, ya habían transcurrido cinco años de la creación del instituto, pero aún no estaban aprobados ni el reglamento ni el plan de estudios que llevarían adelante. Siempre atento a las necesidades, Argerich vio que era necesario hacer primero algunas observaciones para que su aplicación no fracasara.

Su plan, finalmente, fue aprobado y fue calificado como "uno de los mejores" por la Coordinación de las Materias y amplitud de los Estudios.

Pese a tantos esfuerzo por mejorar la salud de la gente, no pudo con la propia. El 14 de febrero de 1820, Cosme Mariano Argerich murió tras padecer varios meses un cuadro anginoso.

Además del legado que dejó en la medicina desde lo profesional, lo hizo también su familia: alentados por el trabajo de Argerich, tres de sus hijos fueron destacados médicos: Francisco Cosme Argerich (1788-1846), el sacerdote canónigo de la catedral Juan Antonio Argerich y el coronel Luis Argerich. Asimismo tuvo un nieto médico, Juan Antonio Argerich (1836-1905).


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