Huyó de Venezuela y creó una guardería para los hijos de sus compatriotas: "No todo está perdido"

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Agosto de 2017. Aníbal Muñoz saludó a su madre y le susurró tres palabras: "Nos vemos pronto". Le brindó un abrazo cálido y le dio los besos justos. Un par de valijas, un taxi al aeropuerto y la angustia corriendo por dentro. En su Maracaibo natal, porción caribeña en donde brillan las construcciones coloniales y las viviendas de colores, soportaba un clima hostil que se desarrollaba en toda Venezuela. El mismo que aún ocurre. Aquel que lo hizo dejar todo y probar suerte en Buenos Aires.

Al abogado de profesión lo esperaba una realidad completamente diferente. De las presentaciones judiciales pasó a una bacha común y corriente de un restaurante porteño. Lavó los platos sin peros. "Me di cuenta lo duro que es ser inmigrante. No tener nada, estar lejos de todo", dijo a Infobae. "Pero crecí, trabajé, me esforcé y con la ayuda de mis jefes argentinos, a quienes les agradeceré por siempre, pude salir de la cocina y convertirme en gerente del local. Fue allí cuando pude traer a mi mamá".

Aníbal Muñoz junto a Evelyn Finol, su madre
Aníbal Muñoz junto a Evelyn Finol, su madre

"Ella tenía jardines de infantes en Venezuela. Y traerla implicaba que también hiciera algo, que pidiera sentirte útil. Dijimos 'vamos a buscar un espacio pequeño para que cuide tres o cuatro niños'. Pero ella dijo que no: quería educar a los niños, no sólo cuidarlos. Pensamos en un concepto novedoso, porque en las guarderías se los cuida más que educarlos como en un jardín tradicional. Y funcionó", explicó el hombre de 30 años.

Pequeño Araguaney abrió el 3 de septiembre de 2018. El nombre de la guardería no es casual. Guayacán amarillo, zapito, roble amarillo o Araguaney: el árbol venezolano. "Florece de forma colectiva alrededor de todos los campos de mi país. Es el símbolo más increíble, refleja al venezolano que migra, quiere sembrar sus raíces en tierras y seguir creciendo", contó Aníbal.

Su madre, Evelyn Finol, ideó un concepto que le abrió las puertas a todos los niños de todas las nacionalidades. Pero el eje, el leimotiv, atravesó el desarraigo.

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"La forma de educar en Venezuela es a través de nuestras costumbres, nuestras vivencias, nuestros colores y sabores. Lo que más me mueve en la guardería es que nuestros niños venezolanos no sientan que todo está perdido, que puedan gozar de su cultura y al mismo tiempo aprender, respetando los parámetros del país donde estamos; sin impedir seguir que se sientan como en casa", indicó Aníbal, quien está en pareja desde hace algunos meses con una mujer argentina.

"Las clases son orientadas por dos vertientes: la primera es pedagógica. Son proyectos direccionados hacia la pedagogía manejados por los docentes, que son profesionales. Luego, actividades divididas por horas en la semana. Allí brindamos clases de inglés, yoga, repostería y cocina, magia y globología, arte, música, cultura", contó el marabino.

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A raíz del árbol que echa raíces materializó un pensamiento innovador: unir la pedagogía con la cultura de su tierra, sin olvidar que viven en otro suelo, con otras costumbres; las cuales, según Aníbal, "no queremos abandonar para integrarnos correctamente en Argentina".

Aníbal detalló cómo funciona la guardería: "La sala más pequeña se inicia con lo básico. Creemos que el niño tiene que saber cuáles son los colores o las vocales, por ejemplo. Reconocer más que aprender. Crear hábitos de comer, descansar y de tener hábitos escolares. Allí las clases están compuestos por diferentes temas. Luego, las clases externas, en donde pueden tener inglés o música. En la sala más grande corregimos desde las posturas de los lápices hasta la lectoescritura. Es mucho más complejo".

"Tenemos más de 50 chicos actualmente. Son niños argentinos, colombianos, brasileños. Hasta de Panamá tenemos. Obviamente predominan los hijos y las hijas de nuestros compatriotas. Ellos encuentran un lugar en donde los niños aprenden, tienen hábitos de estudio y una preparación correcta para cuando deban iniciar la educación primaria", explicó.

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A fines de 2018 recibió la visita de otro compatriota suyo: "Me escribió por Instagram Ricardo Montaner. Fue una maravilla. Me contactó y vino. A partir de eso nos entrevistaron canales de Miami y también de Venezuela. Infobae es el primer medio argentino que cuenta nuestra historia".

Respecto a lo ocurrido el 23 de enero, en donde Juan Guaidó juró como Presidente interino de Venezuela, Aníbal concluyó: "Fue un día muy emotivo para nosotros, debemos agradecerle a toda la comunidad y el apoyo que nos han dado los diversos países de Latinoamérica. Tenemos a nuestros familiares lejos, luchando desde allá para que todo cambie. Nosotros, desde acá, utilizamos la única opción que nos presentó la vida: empezar de nuevo".

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