"No permitamos que nos roben la palabra vida", dijo la escritora Claudia Piñeiro cuando disertó en el Congreso. Había una razón para que su pedido generara tantas adhesiones. Quienes estaban en contra de la legalización y despenalización del aborto habían formado una unión llamada "Pro vida". Una frase similar habían aprendido algunos políticos –coacheados– para "esquivar el bulto": "Yo estoy a favor de la vida".

Quienes encontraron un truco para recuperar la palabra no fueron los téoricos ni los diputados sino los diseñadores de ropa: 100 pesos vale la remera en la que una mujer de luto levanta un cartel que dice "Pro vida" y otra responde con otro cartel que dice: "(Es mi) Pro (pia) vida". Abajo, el remate: "Mi cuerpo, mi decisión!".

Lila, una diseñadora de muñecas de trapo, hizo para hoy una tanda especial y prestó atención a un detalle. Trajo muñecas de Nora Cortiñas, Taty Almeida, Sonia Alesso (dirigente de Ctera), Frida Kahlo y Cristina Fernández, entre otras. A todas les puso un pañuelo verde menos a la ex presidenta, que al menos durante las cuatro veces en que se presentó el proyecto de aborto legal durante sus mandatos, estaba en contra. 

Vinieron diseñadoras de pins -estampan en vivo prendedores con frases como "Abajo los machirulos" o #AbortoLegal"- y quienes trajeron las remeras de "Al patriarcado lo hacemos concha". Del otro lado de la Plaza de los Dos Congresos, quienes están en contra no estamparon remeras pero sí stickers con los que se taparon la boca en nombre de "los que no tienen voz". Trajeron, además, carteles donde volvieron a apelar a la palabra en disputa: vida.

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

"Es libertad para decidir, pero ¿cómo decide el bebé que está ahí adentro? Sí a la vida" decía un cartel escrito en cartulina. "Sin vida no hay derechos y sin derechos no hay futuro", escribieron en otro.