Una alumna de 11 años de una escuela de la ciudad de Añatuya, en Santiago del Estero, les contó a sus compañeras que su tío, hermano de su padre, la violaba desde que ella tenía 8.

Una clase sobre educación sexual y los temas que allí deben tratarse fueron el disparador para que una alumna de 11 años les revelara a sus compañeras los abusos sexuales que sufría por parte de su tío paterno con la complicidad de su abuela, madre de su agresor.

"Me mandaban a dormir en casa de mi abuela. Una noche que iba a visitar a mis primos mi tío me sacó de la pieza, me tapó la boca y me hizo cosas", contó la menor. Ante el terrorífico relato, las niñas acudieron a sus docentes que se contactaron de inmediato con la familia de la alumna abusada.

Las autoridades escolares buscaron el asesoramiento de la fiscal Cecilia Rímini, que es quien lleva la causa adelante actualmente. En cuestión de horas el acusado fue detenido y quedó alojado en un organismo de seguridad de Añatuya.

El 8 de marzo, día en que se realizó el Paro Internacional de Mujeres, la Fiscalía realizó un estudio en cámara Gesell, donde la niña ofreció toda la cronología de los abusos a los que fue sometida.

Según el relato de la menor, su tío la había obligado a no revelar nada y la amenazaba con matarla. "Al día siguiente tenía sangre", contó la víctima. "Fui y le conté a mi abuela. Ella me dijo que yo estaba mintiendo y que no diga nada".

A partir de ese momento, y con total impunidad, el hombre comenzó en forma reiterada a manosear y encerrar a su sobrina para mostrarle "videos pornográficos y fotos de mujeres en poses sexuales", según declaró la niña. "Todo lo que veía él quería que yo haga", agregó.

La jueza de Control y Garantías, Gladys Liliana Lami, prorrogó entonces la detención del presunto abusador imputado hasta el momento por "abuso sexual con acceso carnal".

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