Desde que Cristina Kirchner realizó su pomposo acto de traslado -con transmisión por cadena nacional- del sable corvo de José de San Martín desde el Regimiento de Granaderos a Caballo, donde se le había dado refugio por los dos robos que sufrió, hasta el Museo Histórico Nacional, se instaló una polémica: el símbolo de las batallas de la emancipación americana había llegado hasta el sitio de exhibición original sin su dragona, que no es la mujer de ningún animal mítico, sino un accesorio que se fija a la empuñadura para asegurarla a la muñeca del soldado.

Testigos de las repercusiones que tuvo esa falta en ámbitos del Museo, comentan que lo que hicieron las autoridades de entonces (Aracelli Bellota era la directora) fue recurrir al acervo del subsuelo, donde se sabía de la existencia de otra dragona. Una dorada, y muy bien conservada, fue la elegida para acompañar la exhibición del sable corvo en el magnífico templete que se construyó para que los visitantes puedan contemplar la magnificencia de la particular arma que compró San Martín a un anticuario en 1811, en Londres.
Infobae se enteró del episodio cuando publicó, al cumplirse el pasado 17 de agosto un nuevo aniversario del fallecimiento del Padre de la Patria, una reseña del relato con el que se presenta en la web del Museo la muestra permanente del sable corvo, la que atrae más público: varios lectores se comunicaron para explicar la situación.

Es que, en efecto, la dragona que se exhibe nada tiene que ver con los innumerables registros que existen, escritos y fotográficos, donde sin ningún tipo de duda se puede observar que la dragona que acompañó el sable adquirido por el Libertador es de color bordó, con una borla pequeña con cordón para ajustar a la muñeca, y una borla mayor, acompañadas por flecos de hilo metálico plateado.
El conocido abogado Alejandro Fargosi, que en sus ratos libres se dedica al estudio de sables y armas de guerra, asegura que "la dragona de hilo dorado fue donada por Mercedes San Martín de Balcarce junto a uniformes que usó en Perú, en cambio la dragona original fue donada por Máximo Terrero, ya que es la que estaba en poder de Juan Manuel De Rosas, como lo dispuso San Martín en su testamento". "Es de San Martín, pero de otro de sus sables", asegura.
En una carta que Fargosi, autor de "Sables del Ejército argentino", envió en diciembre de 2015 al jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo, coronel Diego López Blanco, determina que "todos los antecedentes demuestran que las aseveraciones del Ministerio de Cultura y del Museo Histórico Nacional sobre la dragona del sable de San Martín emitidas durante 2015, son increíblemente equivocadas y contradicen los mismos documentos del Museo, además de todas las reproducciones iconográficas y fotográficas del sable en el período desde que volvió a la Argentina, hasta hace pocos meses".

Como bien comenta Fargosi en esa misiva, "mucho debió ser apreciado por el Restaurador [en referencia a Juan Manuel de Rosas, a quien San Martín donó su sable] este objeto, ya que fue una de las pocas cosas que se llevó consigo a Inglaterra, mantuvo hasta su muerte y cubrió su ataúd durante el entierro." A partir de entonces quedó en poder de su yerno, Máximo Terrero, quien luego de las insistentes gestiones de Adolfo Carranza, creador del Museo Histórico Nacional, terminó enviándolo a la Argentina.
Cuenta Fargosi que el sable fue recibido por el presidente José Evaristo Uriburu el 4 de marzo de 1897, y ese mismo día se exhibió en el Museo Histórico Nacional, junto con la lujosa caja que Mercedes San Martín de Balcarce había mandado a hacer, con su placa alusiva al legado, cuya foto está agregada a la Carpeta Nº 1938 del MHN. "Acotemos que en la foto se ve clarísimamente la dragona original", dice.

Según el experto, "el Ministerio de Cultura y el Museo Histórico Nacional, con una ligereza inadmisible en instituciones que deben actuar en base a conocimientos y documentación, ha afirmado que la dragona del sable siempre estuvo en el Museo". Entre distintas pruebas para afirmar lo contrario, habla de la exposición "San Martín de puño y letra", realizada en 2013, donde en una vitrina se exhibía la dragona de hilos dorados, mientras el sable con su dragona original estaba en el Regimiento de Granaderos.
El MHN, sin director y con relato K, sigue exhibiendo una dragona que no es la que corresponde. La original está en el Regimiento de Granaderos a Caballo. Alguien debería reclamarla.
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