El emblemático local fue cerrado en 1997
El emblemático local fue cerrado en 1997

El Estado nacional compró la histórica Confitería Del Molino por casi 182 millones de pesos. Ubicado en la esquina de Rivadavia y Callao, frente al Congreso, el edificio fue cerrado en 1997 y permanece así desde entonces, con su estructura deteriorándose. De esta manera, el dinero será desembolsado a las dos familias descendientes de los fundadores de la confitería.

A través de la Resolución 15-E/2017, el Gobierno aprobó el acuerdo entre el Subsecretario de Coordinación del Ministerio del interior, Obras Públicas y Vivienda y las firmas Argital Sociedad Anónima Comercial, Inmobiliaria y Financiera y Rocabren Sociedad Anónima, Comercial, Industrial, Financiera e Inmobiliaria.

"Inscríbase en el Registro de la Propiedad Inmueble de la Capital Federal, a nombre del Estado Nacional, la titularidad del dominio del inmueble ubicado en Avenida Rivadavia 1801/07/15 esquina Avenida Callao 10/20/28/30/32 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires", señala el artículo 2 de la resolución publicada en el Boletín Oficial.

Debido a su valor histórico y cultura, el Estado compró el edificio por un monto de $181.742.000. Por su mal estado, una malla y una bandeja de contención lo cubren desde para evitar desprendimientos de vitrales y mampostería. En 2014, la ex presidente Cristina Kirchner lo había expropiado para que pase a manos del Congreso, organismo encargado de reabrir la confitería y de crear un museo que contenga elementos originales del bar por el que pasaron cientos de políticos y artistas argentinos.

Sin embargo, en febrero del año pasado, tras el cambio de gobierno, se estableció que el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda se haga cargo del trámite. Desde el Gobierno dijeron que aún no se sabe cuándo comenzarán las obras ya que hay que evaluar el estado del edificio, inaugurado en 9 de julio de 1916.

Su construcción fue obra de Francisco Gianotti, que la ideó con una cúpula y aguja de 65 metros de altura, una marquesina metálica y refinados vitraux italianos, un estilo que transforma al edificio en una joya arquitectónica.

Desde 1997, año de su cierre, el edificio fue declarado monumento histórico nacional por ley del Congreso Nacional, área de protección histórica por el Gobierno porteño y edificio catalogado de alto valor patrimonial.