Dos jóvenes que le habían robado una cartera a una mujer fueron golpeados por un grupo de vecinos hasta quedar inconscientes y, luego de que la policía local interviniera, quedaron detenidos. El hecho ocurrió en el barrio Zumarán de Córdoba y se volvió a poner en el tapete la problemática que creció en los últimos días: la llamada "justicia por mano propia".

Los incidentes, según fuentes policiales, se produjeron en la noche del domingo en ese barrio de la zona noroeste de la capital cordobesa, cuando un taxista advirtió que dos "motochorros" le quitaban su cartera a una joven y escapaban en el cruce de las calles Magallanes y Zárate.

Tras ese episodio, el taxista los persiguió y al chocar contra la moto, al parecer en forma accidental, los jóvenes cayeron al asfalto, donde un grupo de más de veinte personas los capturó y comenzó a golpearlos hasta dejarlos inconscientes.

Los vecinos les pegaron a los ladrones hasta dejarlos inconscientes
Los vecinos les pegaron a los ladrones hasta dejarlos inconscientes

El taxista llamado Pablo aseguró a radios locales no estar "arrepentido" de la persecución y de iniciar la golpiza. "Yo iba con un pasajero, cuando doblé veo a estos dos pibitos y me dio ganas de zapatearles en la cabeza", sostuvo.

"Los choco sin querer. Ahí me bajé, el pasajero también y empezamos a pegarle con otros vecinos", reconoció el conductor del taxi en una entrevista con radio Cadena 3.

Pese a que le señalaron las consecuencias graves que puede acarrearle su actitud, el taxista dijo: "No estoy arrepentido. Mañana lo vuelvo a hacer de nuevo".

Uno de los delincuentes quedó tendido en el piso luego de recibir la golpiza de los vecinos
Uno de los delincuentes quedó tendido en el piso luego de recibir la golpiza de los vecinos

"Ojalá mañana esté arriba de un camión así los paso por encima. Más allá de que yo no los dejé desfigurados como quedaron los pibes", sostuvo.

Tras los disturbios que comenzaron cerca de las 21, la Policía intervino y los asaltantes fueron trasladados al hospital Misericordia para ser atendidos en la guardia por las heridas que presentaban. Luego fueron detenidos y derivados al penal de Bouwer.

Los delincuentes tenían 25 y 36 años y ambos contaban con antecedentes por robo y amenazas.