La historia de "Churrinche", el cuidacoches de Quilmes al que los vecinos le organizarán el funeral

Era un personaje reconocido en el sur del Gran Buenos Aires. Falleció a los 47 años

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Churrinche falleció a los 47
Churrinche falleció a los 47 años en su casa del barrio El Monte

Quilmes está de duelo. Las calles del sur del Gran Buenos Aires dejarán de tener las pisadas de Churrinche, un cuidacoches que trascendió en el tiempo y formó parte de la vida diaria de los vecinos.

Conocido por su simpática personalidad y distinguido por su permanente educación, el hombre de 47 años se había convertido en un personaje entrañable y querido. En la tarde del martes la policía lo encontró muerto en la casilla en la que vivía.

Su verdadero nombre era Julián pero todos lo llamaban por su apodo: Churrinche. Vivía rodeado de perros y bolsas que lo acompañaban a cada lugar a donde iba. Saludaba a todos los transeúntes y a los que ya los conocían les pedía una alguna moneda. Así pasaban sus días en las calles quilmeñas.

Les regalaba flores a las mujeres y les dedicaba piropos. Lo distinguía la educación con la que se dirigía a las personas y el buen humor que mostraba cada mañana. Pero su vida estaba afectada por una cirrosis que arrastraba en los últimos años.

El cuidacoches era muy querido
El cuidacoches era muy querido por los vecinos de Quilmes

Churrinche cambió de looks a lo largo del tiempo. Tuvo pelo largo, corto, colorado, rubio, y morocho. Se dejó la barba, se la recortó y se la terminó sacando. La mayoría de su vida vivió en situación de calle y falleció rodeado de lo poco que tenía.

Las autoridades policiales lo hallaron sin vida en su vivienda en el barrio El Monte. Aún se desconoce de qué murió y por eso se le realizará una autopsia en las próximas horas. Churrinche no tenía familiares por lo que se dispondrá de su cuerpo y será enterrado en el Cementerio de Ezpeleta.

Un grupo de vecinos quiere organizar un funeral para despedirlo. Aún no se sabe si lo concretarán. Muchos de ellos lo recibieron en su casa y lo invitaron almorzar. Hoy lloran su partida.